La estrategia de Cornejo tras la renuncia de González
El gobernador Alfredo Cornejo comenzó a delinear anoche con parte de su gabinete la estrategia para una decisión histórica: el remplazo del Procurador Rodolfo González.
Todos sus antecesores han tenido la posibilidad de designar a ministros en la Corte. Pero a ninguno se le presentó la oportunidad de nombrar al jefe de los fiscales, un hombre clave actualmente para el accionar de la Justicia.
En los 90, cuando González se convirtió en Procurador, no se le confería la responsabilidad que tiene hoy ese puesto. Ahora, bajo el sistema acusatorio, depende de él la persecución penal y su relevancia se percibe afuera y adentro del Poder Judicial: "Es más importante que todos los miembros de la Corte", soltó anoche un miembro del alto tribunal.
Por eso, la persona elegida será clave. Y no será sólo una cuestión de nombre, sino que también se pondrá en discusión el rol que le tocará desempeñar.
La elección irá acompañada, como anticiparon ayer el ministro de Gobierno, Dalmiro Garay, y otros, de una reforma de la ley de Ministerio Público.
Esa reforma, por ejemplo, separaría a los fiscales de las defensores oficiales, quienes hoy están bajo la misma órbita. Aportaría más ese cambio a la "agilización de la Justicia", una frase que se repite hasta el hartazgo en el entorno de Cornejo desde hace semanas.
El nombre implicaría, además, la designación de un equipo nuevo en tribunales y hay quienes anticipan desde ya que los cambios abarcarán a los tres fiscales de delitos complejos, las estrellas del organigrama que maneja el Procurador.
Cornejo ha hecho hasta aquí todo lo que ha podido para marcar la tarea y darles protagonismo absoluto a los fiscales a través de leyes, entre las cuales se distingue la de endurecimiento de la prisión preventiva.
Tiene más proyectos de ese tipo en carpeta y no perderá la oportunidad de definir el perfil del funcionario judicial en el que ha depositado buena parte del éxito o fracaso de su política de seguridad.
El límite para estas aspiraciones es la disponibilidad de recursos. La Justicia padece un problema estructural: el nuevo Código Procesal Penal no llega todavía al sur de la provincia, a pesar de que fue sancionado hace 17 años.
De todos modos, hay quienes creen que Cornejo apostará más que sus antecesores, en una era en la cual su incidencia en el destino de la Justicia será concreta, de la mano del nuevo Procurador.
Los tiempos juegan a su favor. Supo como buscar la ida de González "por las buenas", es decir, cultivando la confianza y la sintonía, en lugar de acosarlo con pedidos de juicio político o críticas públicas, como sus antecesores. Es así que logró que la jubilación del Procurador se produjera en los comienzos de su gestión, lo que le dará al sucesor tres años y medio para tratar de cumplir con los objetivos que se le planteen.
Cornejo no va a demorar mucho su decisión. El gobernador se tomaría solo 15 días para dar a conocer al nominado. Como el pliego debe pasar por el Senado, esperará para ello que pase el receso invernal de la Legislatura, que se producirá la semana próxima.
Luego tratará de coordinar los pasos del tratamiento legislativo (que implica una audiencia pública) con los tiempos previos a que González reciba su primera jubilación. Eso ocurrirá como máximo en dos meses, y para entonces, Cornejo quiere tener al sucesor instalado en su despacho de tribunales.
El concurso de nombres se ha disparado rápido, con autorización del propio gobernador, aunque tal vez sea demasiado arriesgado considerar que ese listado está cerrado y no admite a nadie más.
Todos los candidatos que sonaron en la tarde-noche de este lunes han tenido en mayor o menor medida experiencia en el mundo de la Justicia.
Aparecen anotados, por un lado, dos funcionarios de estrecha cercanía con Cornejo: el ministro de Seguridad Gianni Venier y el subsecretario de Justicia Marcelo D´Agostino.
Hay otra columna de magistrados. Se trata de los camaristas José Valerio y Alejandro Gulé, y el fiscal de cámara Javier Pascua.
Con menos ímpetu se menciona, por último, al fiscal Fernando Giunta, un ahijado de Raúl Baglini.