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El Gobierno cerró los jaulones y detalló obras para las cárceles

Debido a la polémica, los recintos al aire libre del complejo Almafuerte ni siquiera se ofrecerán a los presos para "recreación optativa", como hasta ahora. El director del Servicio Penitenciario apuesta a refuncionalizar espacios para 300 internos y habilitar 70 plazas en San Rafael, pero los trabajos demorarán 1 año y medio.
Foto: fiscales.gob.ar
Foto: fiscales.gob.ar

Las imágenes de los jaulones para presos de Almafuerte, que dieron vuelta al país y que hasta un diario de España replicó ayer, obligaron al Gobierno provincial a deshabilitar esos espacios "de recreación optativa" para internos.

Además, desde el Servicio Penitenciario blanquearon un plan de obras para las cárceles mendocinas por el cual se refuncionalizarán unas 300 celdas y que generará 70 nuevas plazas en un complejo nuevo que se concretará en San Rafael.

Las "obras complejas", según el director del Servicio Penitenciario, Eduardo Orellana, demorarán un año y medio en ser ejecutadas. Ese plan incluye refuncionalización de espacios y mejoramiento de servicios para casi todos los penales mendocinos.

A pesar de los endeudamientos aprobados por la Legislatura, los estudios técnicos previos a la realización de estas obras es lo que las está demorando, según adujo Orellana.

Hay que recordar en este sentido que la Legislatura aprobó, en la ley de Emergencia en Seguridad, financiamiento por 160 millones de pesos que se destinará a cuatro complejos: Boulogne Sur Mer, San Felipe, cárcel de San Rafael y El Borbollón, de Las Heras, que aloja mujeres.

A eso se sumó otra ley que autoriza al Gobierno a endeudarse en 90 millones de dólares para construir una cárcel nueva en Cacheuta y ampliar el presupuesto para mejoras.

Sin embargo, ninguna obra importante arrancará antes de setiembre, según aclaró hace poco el Ministerio de Seguridad.  Y el Gobierno aspira a que la terminación de un presidio para internos de la Justicia Federal, que tendrá capacidad para 500 presos, aporte verdaderas soluciones en 2017.

Hasta entonces la tarea se concentrará en el mantenimiento de los espacios existentes y en las correcciones urgentes, como la que se generó a partir del habeas corpus presentado por la Procuradoría de Violencia Institucional (Procuvin).

Es el caso de los jaulones de Almafuerte. "Nosotros entendemos que la jueza dice que hay personas viviendo en jaulones, cuando ahí no vive ninguna persona. Son espacios de recreación optativa del pabellón cinco, es ilógico que pueda vivir en una jaula en medio del invierno", dijo Orellana. 

"Ella tenía conocimiento y ahora ni siquiera los ofrecemos como opción de recreación", agregó el funcionario ante la polémica desatada.

Los cuestionamientos de Orellana fueron para la jueza de ejecución penal Mariana Gardey, quien tiene su despacho en Almafuerte.

También se consideró poco minucioso el relevamiento de la Procuvin, que visitó los penales mendocinos a comienzos de junio y elaboró un diagnóstico crudo de la situación en que se encuentran los presos. "Estuvieron dos horas en cada lugar, dejaron órdenes y ni nos permitieron hacer un descargo", afirmó Orellana.

La jueza Gardey habló de una situación "degradante" de los presos alojados en algunos pabellones del complejo penitenciario (II y V) y ordenó medidas urgentes. Pero ayer, el gobierno de Alfredo Cornejo apeló "la mayoría de los puntos" de ese fallo.

"Hay cosas mal interpretadas y otras de difícil cumplimiento", afirmó Orellana.

El director del Servicio Penitenciario negó en ese sentido que la comida sea de muy mala calidad. "El servicio está tercerizado y califica normas ISO en Almafuerte", aseguró.

Orellana afirmó además que no se puede dar la posibilidad de realizar trabajos y de tener educación en un plazo de 48 horas y cargó contra la propia población de Almafuerte , a sostener que allí "los internos se niegan a concurrir a las aulas" y se cometen más actos vandálicos que en otros penales.

El director del Servicio Penitenciario prometió que se atenderá el mejoramiento de la salud (hubo reclamos puntuales en ese sentido, entre ellos, que se verifique si el preso Marcelo Araya requiere que lo operen de una pierna), pero a su vez recalcó que los internos de Almafuerte son muy conflictivos.

"Es gente que ha pasado por todas las cárceles", expresó, y sostuvo que Almafuerte es una cárcel que requiere mucho mantenimiento por los destrozos que sus habitantes producen, a pesar de ser una institución nueva.