¿Será el fin del boludeo?
"Muchachos, si ustedes quieren tener la plata en agosto, dejen de perder tiempo, porque están boludeando". La frase fue emitida ayer por un funcionario del Gobierno en el tironeo final con intendentes peronistas por el pacto fiscal con la Nación.
Y su efecto fue inmediato. Minutos después, se convertía en un acuerdo legislativo de radicales y justicialistas en la Cámara de Diputados para la aprobación del pacto. Punto final para semanas de idas y venidas. O de "boludeo", según la lectura oficial.
Si el acuerdo es ratificado por el Senado, le permitirá a la Provincia recibir 1.800 millones de pesos extras este año, parte como devolución parcial de las históricas retenciones de ANSES (600 millones) y parte como un crédito compensatorio de la Nación que se devolverá a partir de 2020 (1.200 millones).
El peronismo insistió durante semanas, e incluso ayer en la Casa de Gobierno, en que el pacto sellado por Alfredo Cornejo con Mauricio Macri no es conveniente desde lo económico.
Ciertamente, en el aire, hay muchos miles de millones de pesos más por reclamar que los que efectivamente se recibirán en los próximos años. Pero el camino para hacerlo es judicial, o sea, a largo plazo.
Y obliga además a dejar de lado un hecho inédito: es la primera vez que la Nación devuelve fondos a las provincias. La lógica hasta aquí ha sido, por el contrario, robustecer en todos los casos la caja del Gobierno Central, en perjuicio del interior. Algo ha comenzado a cambiar, aunque no sea óptimo el arreglo.
Con estos argumentos sólidos en manos del Gobierno, al peronismo no le quedó otra que tironear para ver cuánta más plata podía derramar el Poder Ejecutivo en las comunas.
Pero durante dos semanas, esa discusión se manejó con argumentos falsos. Los intendentes planteaban la necesidad de recibir más fondos para realizar obras, cuando en realidad, su ahogo económico es más profundo: algunos no tienen dinero suficiente para pagar sueldos.
Por caso, el rojo salarial del intendente de San Martín, Jorge Omar Giménez, sería de unos 7 millones de pesos. Tiene la caja "fisurada", según afirmó una fuente oficial, y todos los días en Hacienda reciben llamadas de gerentes bancarios para saber cuántos cheques le pueden aceptar.
Es notable que haya sido precisamente Giménez quien levantó la bandera de la necesidad de "más dinero para obras", cuando su necesidad era otra. El boludeo de la política debería respetar ciertos límites.
La operación política, de todos modos, fue exitosa. Forzó primero la coparticipación del préstamo de 1.200 millones de pesos, a pesar de que el Ejecutivo no tenía en mente compartir ese dinero con los intendentes.
Y ayer, en la negociación final, consiguió su verdadero propósito: los 340 millones de pesos extras que llegarán a los municipios gracias al pacto fiscal serán de "libre disponibilidad", es decir, no estará sujetos por ley a inversiones, tal como en principio exigía Cornejo. Podrán servir para el pago de sueldos, por ende.
Hasta un aliado del radicalismo (el PD) se quejó de esta concesión ayer en Diputados y la votó el contra en la Legislatura. Pero el argumento peronista para reclamarla era atendible: el Gobierno provincial tampoco tiene el condicionamiento de usar la plata que recibirá de la Nación exclusivamente para obras.
Esto deriva en el riesgo latente de absorber todos los nuevos recursos en lo de siempre, es decir, los gastos corrientes.
Ahora, también es cierto que Cornejo todavía tiene a su favor la excusa de la crisis financiera "formidable" que dejó Paco Pérez.
Un solo número lo demuestra: el Gobierno provincial tuvo que acudir en los primeros meses de este año a adelantos de coparticipación federal por 1.800 millones de pesos para pagar sueldos.
Es decir que, en el mejor de los casos, Cornejo este año no tendrá que devolverle nada a Macri de lo que el presidente le prestó.
Hay elementos externos, también. La Nación decidió aumentar el mínimo no imponible en el impuesto a las Ganancias y obtuvo autorización del Congreso para la devolución de IVA en la compra de productos de la canasta básica.
Según Hacienda, ese combo terminará disminuyendo la coparticipación federal en un número sorprendentemente similar a los ingresos del pacto fiscal para este año.
Al margen de los artilugios contables y los tironeos políticos, hay una realidad reconocida por el Ministerio de Hacienda.
Los fondos obtenidos por la emisión del bono internacional por 500 millones de dólares y un muy probable acuerdo de refinanciación de deudas con el Banco Nación dejarán al gobierno de Cornejo al borde de resolver todos los problemas de la herencia de mala gestión y deudas.
A partir de allí, dar un salto de calidad respecto de sus antecesores (o dejar el boludeo) dependerá sólo de él.