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Año a año: así se "fundió" Mendoza

Los datos oficiales del informe Finanzas Provinciales 2005-2015, brindados por el CEM, que explican las consecuencias de la mala administración y el despilfarro.

De un superávit de las cuentas públicas de $320 millones (2005) a un déficit de 3.929 millones (2015); de un gasto público del 12% del PBG (producto bruto geográfico) en 2005 a casi el doble en 2015 (23%); en cuanto a ingresos por recaudación,  de 3,5% de presión tributaria provincial (2005) a 7% (es decir, el doble) en 2015. 

El período comprende casi tres años de gobierno radical (Julio Cobos) y ocho de peronistas (Celso Jaque/Francisco Pérez). Es la acción/causa que derivó en la reacción o consecuencia que hoy pagan los mendocinos:  tarifazos, salarios reducidos por la inflación, que nunca serán contenidos por los aumentos por decretazos o paritarias; malos servicios públicos y despidos en el sector privado y público. 

A medida que la provincia fue recaudando más, también se fue hundiendo y arruinando (fundiéndose) cada vez más, cuando esta lógica indica que tendría que haber sido al revés.  

 El informe Finanzas Provinciales 2005-2015 del Consejo Empresario Mendocino, hecho con datos oficiales (ejecuciones presupuestarias 2005-2015, Ministerio de Hacienda) muestra, en números, el deterioro de la provincia en los últimos diez años (acción/causa) que explica por qué hoy Mendoza está fundida.

El siguiente interactivo permite seleccionar (a la izquierda) la evolución del ahorro y del dinero que ingresó y se gastó. Para ir a los detalles, a la derecha aparecen las opciones (Concepto), que permite visualizarlos a todos juntos, o bien, seleccionando o deseleccionando algunos. En los gráficos de barras horizontales, la misma información, sólo comparando los años 2005 y 2015.  Y en los dos gráficos circulares de abajo, el gasto público medido en base a lo que ingresó y se gastó por sobre el Producto Bruto Geográfico (PBG).

Y cierra con datos porcentuales que comparan los últimos tres años de Cobos con las gestiones de Jaque y Pérez: aquí es notorio por un lado el aumento de empleo público, de la presión impositiva y del gasto público, y por otro, el descenso del del porcentaje de dinero enviado a los municipios y la notoria caída de los ingresos por regalías, del ahorro y del resultado operativo.