Presenta:

La obsesión por las paritarias llegó hasta el Agasajo Vendimial

"Les pido a los privados que se comprometan con la discusión presupuestaria de la provincia", afirmó el ministro de Economía, Infraestructura y Energía, Enrique Vaquié. De esa manera buscó advertir que los reclamos salariales de los estatales afectan, por ejemplo, la obra pública.
689888.jpg

El gobierno de Alfredo Cornejo aprovechó el auditorio del Agasajo vendimial para introducir el problema central por estos días para esta administración: las paritarias con los empleados estatales.

"Les pido a los privados que se comprometan con la discusión presupuestaria de la provincia. Si no es así, no vamos a salir adelante, porque no puede ser que esto sea sólo un problema entre el Gobierno y los gremios", afirmó el ministro de Economía, Infraestructura y Energía, Enrique Vaquié.

Cornejo delegó en Vaquié la responsabilidad del discurso del Gobierno provincial en el agasajo y su intervención reflejó cuál es la obsesión principal del gobernador. Entrando en detalle, un funcionario explicó en qué consistió su afirmación: "Nosotros queremos saber por ejemplo qué opinan en la construcción, porque un punto más de aumento para los empleados públicos puede dejarnos sin obra pública y sin plata para reparar escuelas", afirmó.

El párrafo acerca del asunto presupuestario (y la idea que haya más opiniones en materia de aumentos salariales) fue el único que arrancó un aplauso entre los asistentes al almuerzo en la bodega Los Toneles. Puede haberse debido esto a que sólo los cruces con los gremios estatales empañaron un poco un festejo vendimial cómodo y tranquilo para el nuevo oficialismo provincial.

Los estatales buscaron marcar presencia en el ingreso a la bodega con panfletos y carteles que marcaban la queja por "ítem aula" para los docentes y los despidos en el Instituto de Juegos y Casinos. Durante el Carrusel, además, se habían producido algunas rispideces entre ATE y funcionarios provinciales y nacionales.

Si no hubiese sido por estos episodios, para Cornejo y su equipo hubiera sido una Vendimia casi perfecta. Lo reconocieron sus ministros, quienes atribuyeron la falta de reclamos a algunos gestos que han dado desde el Gobierno provincial, pero más que nada al crédito social que tiene "el cambio" a nivel nacional.

Dentro de un año probablemente se deban mostrar resultados, pero hoy, alcanza con mostrar buenas intenciones. Por eso Cornejo se permitió inaugurar la modalidad de acudir al Agasajo Vendimial y no hablar, cuando su antecesor, Francisco Pérez, había optado directamente por no asistir para evitar los reclamos.

En su discurso Vaquié prometió sin exagerar, de todos modos. Defendió la tasa cero para los espumantes, con el objetivo de ahorrarles a los bodegueros unos 400 millones de pesos en impuestos. Defendió, además, la ley de jugos naturales para que el mosto se ocupe en la edulcoración de bebidas gaseosas y de esa manera darle una opción nueva y saludable a la producción mendocina.

Promovió algunos cambios que sintetizó en la metáfora de "picar el dique", o sea, generar pequeñas novedades. En ese sentido se refirió a la modificación del acuerdo con San Juan sobre el porcentaje de mostos y a cambiar el pronóstico de cosecha para que no tenga un solo número sino que se haga por varietal.

Dijo, por supuesto, que "bajar la inflación es fundamental", señaló la necesidad de aplicar una "reconversión que mire al consumidor" y acudió a una nueva relación entre las entidades que componen la industria vitivinícola.

Aunque aún no pudo establecer el Gobierno un diálogo productivo con las entidades del Este, donde la crisis vitivinícola se siente con más fuerza, Vaquié fue optimista y cerró con un concepto esperanzador sobre "el cambio": 

"Hasta el año pasado todo era pelea, ahora hay que pedir las cosas de otra forma".