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Los científicos mendocinos que podrían emigrar por el recorte

Si se cumple el recorte de presupuesto, hay más de 300 becarios que podrían quedar afuera de la carrera de investigadores por la reducción en los ingresos. Las áreas afectadas y la opinión de un experto.
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El recorte de presupuesto a la ciencia trae un viejo fantasma: la fuga de "cerebros"; es decir  personas altamente capacitadas en instituciones públicas de Argentina que emigren para conseguir trabajo en el exterior. En Mendoza hay preocupación en el Centro Científico y Tecnológico, la principal institución dedicada a la investigación científica, por la posibilidad de que se frene el ingreso de investigadores.

El recorte presupuestario afectaría el 60% de los ingresos de nuevos investigadores. Se trata de profesionales que ya se iniciaron en la carrera científica y tienen cerca de 7 años de trabajo que incluye posgrados, publicaciones internacionales y evaluaciones estrictas. 

Actualmente en Mendoza hay 389 becarios que están en esa carrera y que, de cumplirse la quita de recursos, tendrían acotado su futuro. "Es gente que ha estado en el sistema por más de siete años, realizando doctorados, publicando trabajos en forma internacional, con pasantías en centros del país e internacionales. Podría producirse una reducción en el ingreso de esos investigadores. Estas políticas van a alimentar el éxodo, la fuga de cerebros de nuestro país", dijo Ricardo Villalba, uno de los científicos más reconocidos de Mendoza que, entre otros logros, es parte del Grupo Intergubernamental de Expertos contra el Cambio Climático que recibió el premio Nobel de la Paz.

"Se trata de recursos que se formaron en nuestras universidades, con recursos públicos, de muy buena calidad que son muy bienvenidos en laboratorios y centros de investigación de todo el mundo. Esperemos que se puede revertir esta situación. Estamos hablando de pocos millones de pesos que se necesitan para revertir esto y para impedir ese éxodo de científicos. Son los mejores recursos humanos que podemos formar", explicó Villalba.

Cerebros mendocinos

El CCT Mendoza, que está en el Parque General San Martín, es la sede local del CONICET. Tiene siete áreas de investigación y estudio y desde allí surgen las principales investigaciones científicas que se desarrollan en la provincia. 

El CCT tiene en total 318 investigadores de carrera. Solo hay 4 investigadores superiores y 26 principales. Otros 74 están en la categoría independiente. La mayoría son asistentes (110) y adjuntos (104). Ese dato tiene que ver con la expansión que tuvo la carrera científica en los últimos años, pues hubo más ingresos. 

De hecho, el programa Ciencia 2020 plante el objetivo de llegar a ese año con 15 mil científicos. Para ello era necesario sumar 900 personas el año que viene. Con el recorte, se prevé que solo puedan sumarse 400. "Esto reduce las posibilidades de nuestro país de seguir creciendo. Cuando uno piensa las posibilidades de desarrollo y los presupuestos de ciencia y técnica uno ve que los grandes países, los más desarrollados destinan un 3 ó 4 por ciento a ciencia y técnica, como hace Japón y en Argentina estamos hablando de menos del 0,5%, que son valores muy pequeños. Necesitamos un crecimiento armónico del país, en ciencias ambientales, en ciencias sociales, en medicina. Es una pena que con un presupuesto mínimo nos neguemos a esto que va a favorecer el desarrollo y cortar la dependencia científica", aseguró Villalba a MDZ Radio

Dentro de las grandes áreas de investigación, el de las ciencias biológicas y de la salud es la que mayor cantidad de investigadores tiene (103), seguido por las ciencias sociales (82) y luego las ciencias agrarias, de la ingeniería y de materiales (65) y las exactas y naturales (62). Hay solo 6 investigadores en el área de tecnología.

Quienes pueden postular a los ingresos al CONICET son los becarios que ya iniciaron esa carrera y que deben transitar un largo proceso. En Mendoza son 389. De ellos, 286 son personas que están realizando sus doctorados y 103 desarrollan estudios posdoctorales. Ellos son los que tienen en riesgo su ingreso en los próximos años y quienes podrían "emigrar" si no se abren más cupos. 

Los problemas presupuestarios del área científica generaron la reacción de esa comunidad y hubo protestas en todo el país. Quien quedó en la mira es el ministro de Ciencia, Lino Barañao. El funcionario, quien se mantuvo en el cargo a pesar del cambio de gestión, había anticipado que si no se reparaba el presupuesto, dejaría el cargo. "Nos sentimos contentos cuando continuó Barañao como ministro, porque se imaginaba una continuidad de los programas científico. Las metas que nos parecían interesantes, se derrumban. Es una pena porque debería ser una prioridad. Hay gente enormemente capacitada, brillante que se puede ir", opinó Villalba al ser consultado.

Una de las excusas del recorte de presupuesto había sido que las urgencias sociales requieren reforzar otras áreas. Sin embargo desde el sector científico aseguran que es exactamente al revés. "Los problemas en el país se incrementan con la falta de conocimiento. La ciencia misma tiene que tratar de buscar soluciones. Me parece no lógico justificar con la pobreza la reducción del presupuesto de ciencia. Obviamente es un problema que puede ser más acuciante, pero en el largo plazo reducir la pobreza requiere conocimiento y ciencia. Y que no seamos dependientes para resolver nuestros propios problemas", dijo Villalba.