Presenta:

Cómo disimular una crisis

Desde los sectores afines al Gobierno explican la salida y otorgan argumentos personales y hasta de personalidad. La oposición kirchnerista, feliz por la desgracia ajena y todos con expectativas sobre lo que es una crisis, aunque se lo quiera disimular.
Foto: Presidencia de la Nación
Foto: Presidencia de la Nación

 La salida de Alfonso Prat Gay del Gobierno no sorprendió tanto. Lo que sí dejó boquiabiertos y sin poder dar una explicación espontánea fue la frialdad con la que el jefe de Gabinete, Marcos Peña, dio a entender de que Mauricio Macri se lo sacó de encima: "Hubo diferencias y el presidente le pidió la renuncia".

Algunos -como Ernesto Sanz, que temprano le confirmó a MDZ que el ministerio se separaría en dos- ya lo sabían hasta con ese detalle. Otros, como Omar de Marchi, que preside la Fundación Pensar y el PRO en Mendoza, los tomó mal parados. Consideró, finalmente, que se trata de "una evolución" del gobierno nacional y que esto "lo oxigena", aunque no se atrevió a mencionar otras bocanadas de oxígeno que debiera tomar Macri para reencauzar la gestión.. Todo el fin de semana el rumor estuvo presente, pero desmintieron una y mil veces que fuera a suceder. Pasó.

— Gabriel Conte (@ConteGabriel) 27 de diciembre de 2016'>

Ahora, mientras desde el espectro del oficialismo se disimula la crisis que implica un cambio de ministro en un área tan sensible como la de los números, desde la oposición menos reflexiva, la que representa el gobierno sustituido hace un año, se celebra la situación, no la salida ni los nombramientos. Se ofreció desde allí una reacción del estilo schadenfreude, del que ya hemos hablado en este diario: alegría por la desgracia ajena.

En Mendoza hasta hay funcionarios que dicen haber ganado hasta asados en el juego informal de apuestas en torno a la continuidad de tal o cual en el gabinete nacional. Un año, por cierto, representa una pasantía importante como para evaluar a los integrantes del equipo gubernamental. Prat Gay, criticado por el kirchnerismo por su pensamiento, no estaba, sin embargo, en la lista de los desaprobados o peor: que fungen de "perros verdes", no existen.

En los últimos días, la lotería de la política y del análisis fácil lo ubicó en la lista de "perdedores", habida cuenta de que apareció como el autor del proyecto oficial de Ganancias que fue podado por la alianza de múltiples caras peronistas entre Massa, Bossio y Kicillof. Sin embargo, a pocos debe escapársele que bajo ningún punto de vista ese proyecto, luego modificado mitad bajo el influjo del sushi, mitad por reuniones en Olivos, contó desde el arranque con el visto bueno del propio Macri. Entonces, ¿es Macri el que perdió y entrega a un alfil para no asumir el costo? A esto el macrismo responde que "no", que "Macri no perdió", que todo fue un "juego de alta política a la luz del día" y que por eso todos en la sociedad vimos idas y vueltas, pero -para ellos- el gran perdedor fue el tridente peronista.

Si es así, ¿por qué echaron / se fue Prat Gay? ¿Por qué el apuro del saliente por mostrar que se iba solo y la aspereza posterior de Peña por mostrarlo expulsado? ¿Y el almuerzo con el Presidente, este mediodía?

También azuzan que Federico Sturzenegger (el presidente del Banco Central) ganó la pulseada entre dos polos diferenciados notoriamente dentro del equipo económico, pero desde el macrismo responden que "nadie tuvo más grandeza que Prat Gay al aceptar que el Banco se maneje con la independencia que el sistema le garantiza y que pocos gobiernos le han otorgado". Por ejemplo, De Marchi, piensa así: no se trata del resultado de esa "batalla".

La versión de diván es la que parece ganar terreno: "Tiene un carácter fuerte", "es un tozudo", "esto iba a terminar así" son las otras frases que murmuran por lo bajo desde el oficialismo en todos los niveles. Se apuesta a que, en realidad, fue un choque de personalidades y a que Prat Gay fue víctima del "fuego amigo" en la negociación de la ley de Ganancias, proyecto por el cual le tocó poner la cara, pero no los réditos que ahora dicen haber conseguido desde la Casa Rosada tras dos semanas de subeybaja y negociaciones.

A esta última teoría adscribe la otra mirada relevante del PRO local, Susana Balbo. La bodeguera y diputada nacional que, ya hemos visto, no suele andar con vueltas a la hora de hablar, le echó algunas culpas al saliente ministro: "Es una persona de muchísima personalidad que nunca terminó de aceptar la atomización del ministerio y el recorte de poder que eso significó para su gestión", le dijo a MDZ. Y consideró que si a eso se le suma "el desacierto de la propuesta para la ley de Ganancias y el costo político que significó la negociación de la misma, sumado a que la inflación baja más despacio que lo esperado ha generado una situación insostenible para él en el gabinete".

Ella y De Marchi, sin embargo, lo ensalsaron en lo que creen su justa medida, lo cual lo vuelve a diferenciar de aquellos ministros de los que nadie recuerda su rostro o alguna medida de gestión. El jefe comunal lujanino valoró que el ex compañero de rutas de mujeres tan diferentes como Amalia Lacroze de Fortabat, Elisa Carrió y Victoria Donda "logró sacar a la Argentina de las extravagancias del kirchnerismo". Balbo valoró "enormemente a Alfonso como un excelente economista que supo pilotear con mucha solvencia este primer año de gobierno, especialmente con la salida del cepo cambiario".

El gobierno y sus defensores, en medio del revuelo interno que implica tomar decisiones y gobernar, está tratando de disimular una crisis, cualquiera sea que fuera su origen. Y por ello se esfuerzan, a hora, en repartir elogios hacia el nuevo dúo que se hará cargo de las dos áreas que estuvieron conducidas por Prat Gay durante un año, Hacienda y Finanzas.

Sobre Luis Caputo, se valora su negociación para salir del default y que era miembro del equipo del renunciante / echado. En torno a Nicolás Dujovne, se trata de reinterpretar sus críticas desde la tribuna de La Nación a la gestión económica de Macri y ya se cruzan nuevas apuestas: ¿podrá poner en práctica tantos cambios rotundos sobre los que teorizaba tan libremente desde el diario de los Mitre o desde el programa "Odisea Argentina", en el que servia de partenaire del periodista Carlos Pagni.