El testimonio escondido de Ayelén: la denuncia que nadie investigó
El miedo había generado un pacto de silencio no escrito dentro de la casa de la familia Arroyo. "Varias veces la abusó estando en la casa y ella lloraba sin hacer ruido para que nosotros no las escucháramos. Lloraba en silencio. Alguna de esas veces que la violó la dejó embarazada". El relato es parte del testimonio que brindó Ayelén en su denuncia para intentar romper ese pacto de silencio generado a la fuerza por su padre Roque. La intención era que alguien hiciera algo por la situación de violencia que se vivía en su casa. Fue en vano: dos semanas después de la denuncia, Roque Arroyo la mató. Estaba sola y el denunciado no encontró obstáculos para llegar hasta ella y asesinarla.
Ayelén fue hasta la fiscalía de Luján para denunciar a su padre por abuso sexual. Contó con detalles el hecho (por resguardo de su pudor no se trasncriben esos datos). Pero su testimonio reveló otros delitos que ni siquiera fueron instruidos en esa primera instancia. Ella y sus hermanos eran víctimas de violencia y Roque Arroyo usaba métodos de tortura: les pegaba con mangueras, los hacía arrodillar sobre fideos y piedras y los humillaba. "Me hacía arrodillar y levantar las manos. Me ponía un ladrillo en las manos y hacía tenía que estar 10 minutos", contó Fabricio, uno de los hermanos de Ayelén.
Pero el delito más grave que fue revelado en esos testimonios fueron las reiteradas violaciones que sufrió Marcela, su hermana. "Cuando ella volvía de las salidas, mi papá la esperaba para pegarle con una manguera, luego la hacía bañarse mientras él la miraba y después la violaba. También me contó que la abusó desde que tuvo 13 años y hasta que tuvo 16 años. Varias veces la abusó estando en la casa", contó Ayelén. Incluso explicó que Roque había organizado un viaje a Salta para que su hermana abortara. "Mi papá la llevó a Salta para que se sacara el bebé y volviera "limpia". Ahí es cuando nos mintió. Macerla se quiso quedar, no abortó", contó. En el mismo testimonio explica que su mamá se fue de su casa cuando vio lo que pasaba y no pudo hacer nada. "Hablé con ella y me dijo que se fue porque vio lo que pasaba con Marcela y no podía hacer nada", contó la adolescente y hasta aportó el teléfono de su madre.
A pesar de los testimonios, el fiscal Fabricio Sidoti y su equipo no siguieron ese rastro: no llamaron a declarar a la hermana, ni a la madre de Ayelen. Recién se abrió la investigación luego del femicidio de Ayelén. La denuncia por violación que hizo Ayelén quedó confirmada con el ADN realizado al hijo de su hermana.
La falta de investigación de las denuncias es uno de los principales argumentos de quienes acusan al fiscal Sidoti por mal desempeño, cuestión que derivó en el Jury. No solo no detuvieron a Roque Arroyo por el intento de abuso y los golpes, sino que tampoco avanzaron en la investigación de las violaciones denunciadas. La semana pasada la Corte y los legisladores del PJ frenaron el avance del proceso para que se investigue el desempeño de ese funcionario judicial, en una movida que fue entendida más como maniobra política que en búsqueda de justicia.
Una muerte anunciada
El día en que Ayelén iba a morir, los femicidios eran la noticia del día. Habían matado a dos jóvenes en pocas horas. Ella había denunciado a su padre luego de años de padecimientos; y lo hizo por una razón: temía por la vida de su hija de un año. Ayelén había sufrido un intento de violación por parte de su padre. Desde ese momento hasta tuvo que cambiar la rutina cotidiana para evitar enfrentarse al agresor. "Desde ese día ando con pantalón largo aunque haga calor y nunca me lo saco y mi hija también. Y es por ella que vengo a denunciar, porque no lo voy a dejar que le haga algo a mi hijita. Si no limpio algo, no me deja comer y así es con todo. Solamente limpio cuando él no está. Me da miedo que si me agacho a lavar platos o limpiar algo se me venga y me toque", relató la joven en la fiscalía. Mi amiga me pregunta por qué y le tuve que contarlo que me hizo mi papá.
Ayelén no fue la única que contó todo. Su hermano Fabricio también relató los padecimientos de la familia y su testimonio figura en la causa desde el minuto cero. "También abusó de mi hermana Marcela que vive en Salta. Ella sufrió abuso de mi padre cuando tenía 15 años. Mi hermana Ayelén tenía miedo de denunciarlo, pero ahora recién toma el valor para hacerlo. Yo personalmente he sufrido maltrato físico por parte de él hasta hace un año atrás que empecé a defenderme. Y también tengo que defender a mi hermano Luciano de 11 años", dijo Fabricio.
La rutina de esa familia era un calvario. Roque, que hoy está preso y procesado por femicidio, obligaba a sus hijos a traerles plata. Si no, eran castigados. "A mí me pegó con la mano, me agarró de los pelos. Eso varias veces. Porque si no me decía que cocine guiso y no me acuerdo cómo se hace y hago otra cosa de comer, me pegaba. Cuando tenía 15 años yo también trabajaba en un negocio y él sacaba fiado, sacaba tanta mercadería que yo nunca cobraba nada de plata y si no iba a trabajar me esperaba con una manguera y me hacía re cagar. Después me decía que fuera al baño a bañarme, me abría el agua fría y me hacía bajar desnuda delante de él", contó Ayelén.
En Tribunales hay quienes incluso desconfían sobre al avoque real que hicieron a la denuncia de Ayelén. "No sé si habrán leído las declaraciones de Ayelén y de sus hermanos. Si no no se entiende por qué no lo detuvieron", aseguró un allegado a la Justicia. Para ilustrar lo que consideran una negligencia, recuerdan los casos de "chacales" que abusaron de sus hijas y las dejaron embarazadas donde la justicia ordenó la detención como primera medida. Sidoti no.
El Jury quedó suspendido por 60 días, aunque el Procurador rechazaría el pedido que le hicieron para que él defina si Sidoti actuó bien o no. En el medio hay otro dato: Sidoti había sido designado como fiscal para el Valle de Uco cuando se aplique el nuevo Código Procesal Penal. Cornejo anunció ese paso la semana pasada y no se sabe si será él quien ocupe el cargo.