Confirmado: no somos como Japón
La ruta internacional a Chile refleja hoy un contraste desmesurado entre la situación de la obra pública en nuestro país y la infraestructura vial del primer mundo.
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Un alud tiró abajo un puente de la Ruta 7 a comienzos de febrero. Cerca de 10 días después, el tránsito comenzó a normalizarse debido al montaje de un puente metálico transitorio, llamado Bailey, a la altura del kilómetro 1125, entre Potrerillos y Uspallata.
La estructura de 30 metros, traída del Litoral de nuestro país por Vialidad Nacional, brindó una solución precaria al tránsito. Pero la precariedad sigue hoy, diez meses después del incidente, y continuará mucho tiempo más.
Según indicó la gerente regional de Vialidad, Patricia Gutiérrez, el puente Bailey llegó para quedarse, y será la vía para seguir conectados con Chile por lo menos hasta fines de 2017.
Los cálculos de la funcionaria dicen que, recién a fin de mes, será adjudicada la obra definitiva en esa zona de la ruta. La licitación se realizó en setiembre y, una vez que se contrate a la empresa constructura que se hará cargo de la obra, habrá que esperar 12 meses para utilizar el nuevo puente.
El puente proyectado será mejor que el anterior, con la ingeniería necesaria para evitar que lo desmorone un nuevo alud. Costará, tal como publicó en julio MDZ, casi 30 millones de pesos y tendrá más del doble de extensión que el original: 70 metros, contra los 30 metros que cubría el anterior.
Pero los buenos augurios respecto de una obra que mejorará la infraestructura quedan opacados por la velocidad con que se trabaja en otros lugares del mundo cuando hay un problema similar.
La semana pasada se produjo un bache gigante en una transitada avenida de la ciudas japonesa de Fukuoka. El pozo fue de 30 metros de ancho y 15 metros de profundidad. Pero los inconvenientes de tránsito en ese lugar duraron muy poco: fue reparada la avenida en apenas dos días.
La rapidez con que se tapó el pozo en Japón sorprende a muchos en todo el mundo. Y más que nada en Argentina, que está muy probablemente en otro extremo de la realidad mundial.
Lejos de brindar una solución definitiva en tiempos más o menos razonables, en el sector de la ruta a Chile que se destruyó por los aludes se generaron dos carriles de tierra alternativos, por los que hay que circular a muy baja velocidad y en medio de una nube de polvo. El de ida es más bajo y el de vuelta más elevado.
El Bailey es utilizado en el camino de vuelta de Chile. "No hay una solución mejor que mantenerlo", se resignan en Vialidad Nacional. Ese puente vino a Mendoza por un tiempo, pero se quedará a vivir casi dos años.


