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El Gobierno se niega a financiar los gastos corrientes de AYSAM

El ministro de Hacienda, Martín Kerchner, aclaró que la empresa de aguas recibirá 120 millones de pesos en el Presupuesto 2017, pero el dinero de esta transferencia deberá ser destinado a obras. Este año se le otorgó una suma igual, pero para el funcionamiento operativo.
Foto: Alf Ponce / MDZ
Foto: Alf Ponce / MDZ

El Gobierno quiere dejar de mantener a la empresa estatal de agua y cloacas (AYSAM) y que, desde el año que viene, los fondos que le entrega se utilicen para obras de infraestructura.

El ministro de Hacienda, Martín Kerchner, dejó en claro el objetivo del Poder Ejecutivo: AYSAM recibirá 120 millones de pesos en 2017, pero el Gobierno no quiere que se destinen a sueldos.

La empresa viene arrastrando el problema de la falta de inversiones hace años y, para los funcionarios de Cornejo, no puede manejarse como una secretaría más del Gobierno, sino que tiene que ajustar sus gastos, para poder prestar un mejor servicio.

Por eso ha planteado el condicionante de que el subsidio de 120 millones de pesos para 2017 se destine a inversiones. 

Pero lograr el objetivo de que los subsidios financien obras podría ser complicado. Sucede que AYSAM recibirá este año una suma igual que la se le ha destinado en el Presupuesto 2017, aunque hasta aquí se utilizó esa plata para el  "funcionamiento operativo" de la empresa.

Para que fuera posible invertir las transferencias del Poder Ejecutivo en obras, la empresa de aguas (que maneja unos 800 millones de pesos por año) debería lograr lo que se llama "convergencia tarifaria", según sus autoridades. Es decir, que lo que pagan los usuarios alcance para los sueldos y gastos corrientes de AYSAM, sin necesidad de aportes del Gobierno para eso.

No es la realidad que advierte su presidente, el demócrata Richard Bataggion. La tarifa actual no alcanza para cubrir los gastos y, aun con el aumento previsto, que estará en el orden del 35 por ciento, el funcionario ha dicho que los mayores recursos sólo servirán para evitar elevar el subsidio por encima de los 120 millones de pesos.

En este sentido, los informes del EPAS que se utilizarán para definir el incremento tarifario del 35 por ciento incluyen en el cálculo la continuidad del subsidio mencionado. 

Intención "compartible"

De todos modos, para evitar una colisión con el Ministerio de Hacienda, Bataggion señaló esta semana que "la intención del Gobierno es compartible".

AYSAM eludió de esta forma un conflicto en la semana previa a la audiencia pública donde se analizará la suba del agua. Esa audiencia se realizará la semana que viene y en ella se analizará cuál debe ser el incremento.

La empresa de aguas no recibe un aumento tarifario desde 2014, cuando se aplicó una suba del 40 por ciento.

Cornejo heredó de su antecesor en el cargo un aumento del agua en marcha. Iba a ser del 30 por ciento y se tenía que aplicar entre febrero y junio de este año, pero el gobernador decidió "pisar" la suba.

Ahora, entre otras opciones, se baraja aplicar un aumento del 36,8 por ciento.

Superadas las instancias legales previas, entre las cuales la más importante es la audiencia pública que se hará en la Nave Cultural el miércoles, es probable que la suba impacte en los bolsillos de los 400 mil usuarios de la empresa de aguas entre el mes que viene y diciembre.

Después de que se autorice la suba, se instalará probablemente la discusión respecto de las obras. Y aparecerán viejos temas: AYSAM siempre ha sido relegada por el Gobierno en este aspecto e incluso ya hubo un incidente político grave por fondos que no recibió.

Ocurrió durante la gestión de Francisco Pérez, cuando Marcelo Costa era ministro de Hacienda. El Estado mendocino obtuvo un crédito de 470 millones de pesos que no fue destinado a las obras que AYSAM necesitaba, tal como estaba previsto, sino que fue a parar, mayoritariamente, a los gastos corrientes del Poder Ejecutivo.

En la ley de la transición que acordaron Pérez y Cornejo, se pactó la búsqueda de financiamiento para que la empresa de agua y cloacas recibiera los fondos que se le debían. Pero aunque se hayan sancionado dos leyes (un plan estratégico en 2010 y la ley 8816 el año pasado), la empresa sigue esperando la plata.

De hecho, Bataggion incluye más de 300 millones de aquel viejo crédito en un plan de obras por más de 1.000 millones que tiene la esperanza de ejecutar el año que viene.

Las obras contarían con aportes provinciales y nacionales, pero hoy son poco más que una manifestación de deseo: dependen de que la Provincia consiga los créditos que hace tiempo le aprobó la Legislatura.