Un masón para ganar poder en la Corte
José Valerio es un hombre apegado a las estructuras. Lo fue como joven militante del MURA en la Universidad Nacional del Litoral; como dirigente de la Juventud Radical en el retorno de la democracia y como juez en Tribunales. También con una de sus actividades que lleva con mayor discreción, pero que ocupa buena parte de su vida: la masonería. Valerio, el "soldado" elegido por Cornejo para sumar poder Tribunales, es fundador de una Potencia (logia) que responde a la masonería francesa y que suma distintos dirigentes políticos y judiciales de la provincia.
El ex "gran maestre" del Gran Oriente Federal de la República Argentina puede convertirse en juez de la Corte tras 29 años en tribunales. Cornejo le sumó peso a la mochila que deberá arrastrar Valerio al ponerlo como mascarón de proa de su propia búsqueda: contrarrestar el poder de otros sectores políticos en Tribunales. El propio gobernador sabe que esos resultados que sugiere en las declaraciones públicas no son inmediatos y quizá ni siquiera alcanzables con un cambio en la Suprema Corte. "Pero alguna vez había que empezar", defienden en el Gobierno. En esa pelea ya se dejaron de lado los eufemismos, sembrando en Tribunales y en particular en la Corte una discordia que será difícil de digerir. "Que le digan a la gente que quieren que no haya cárceles. Hay una teorización de todo y no tiene sentido. Deberían decirle a la gente que no quieren que haya cárceles", refunfuñan en el Ejecutivo.
Un masón en la Corte
José Valerio es abogado y se recibió en la Universidad Nacional del Litoral (en Santa Fe), una especie de meca para los jóvenes radicales que estudiaron a fines de la década del 60 y principios de los 70. Justamente aunque ahora el juez asegure no tener ninguna participación partidaria, su historia está íntimamente ligada a la UCR. Incluso es parte de la generación que le dio la posta a la de Alfredo Cornejo y compañía.
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En Santa Fe comenzó a militar en el MURA, una agrupación estudiantil radical cuyo principal referente era el "Changui" Cáceres. En la década del 80 y ya de vuelta en Mendoza Valerio formó parte de un grupo político que daba sus primeros pasos dentro del radicalismo local y que lanzó su propio medio de difusión. Se trata de El Peludo, una revista surgida en 1981 (con la dictadura aún vigente) que tenía a Valerio como principal responsable y que era acompañado por otros radicales como Víctor Fayad. La revista tuvo solo dos ediciones y anticipó algo de lo que venía: el protagonismo de Alfonsín en la Nación y de Llaver en la Provincia. Valerio tuvo un privilegio histórico: fue uno de los legisladores que reabrieron la puerta de la Legislatura luego de la dictadura. También era parte de la juventud radical que le generó una fuerte crisis política a Llaver en el Gobierno. Cuando lo cuestionan desde organismos defensores de los Derechos Humanos, el camarista acude a la historia: asegura haber estado en decenas de manifestaciones contra el gobierno militar, incluso en la cual mataron a Benedicto Ortiz en 1982. "Se opuso a la designación del jefe de policía de Llaver, que era un ex integrante del D2", asegura uno de sus defensores.
Ese semillero político generó los dirigentes que la UCR puso en el poder luego. Valerio eligió el camino del Poder Judicial y en 1987 comenzó esa carrera. En paralelo avanzaba con los rituales masónicos.
Para no caer en prejuicios, se puede acudir a una autodefinición. "La Masonería es una confraternidad ecuménica y especulativa constituida por personas autosuficientes, libres y de buenas costumbres...Es iniciática, obliga la abolición de toda discriminación y no permitirá, para justipreciar la aptitud de un solicitante de ingreso a ella, ni en su más mínima expresión, ninguna consideración de procedencia o pertenencia, sean cuales fueren las implicancias de éstas. La Masonería no es un partido político; no es un credo religioso (ni de índole alguna) y no sostiene ni sostendrá tendencias sectarias u opinables, porque reconoce a la razón y únicamente a la razón como herramienta posible para el conocimiento de la verdad", dice el "preámbulo" de la constitución masónica. Valerio y otros masones crearon su propia logia siguiendo la línea "republicana de la masonería francesa". "La masonería inglesa es monárquica, la francesa republicana. Otra de las diferencias es que se aceptan mujeres", explicó un compañero de logia de Valerio. Paradógicamente con las acusaciones que hoy recibe el juez, las primeras en aceptar la nueva estructura creada por Valerio fue una logia de mujeres.
Aunque su llegada a la Corte parece ser en "minoría", Valerio tiene llegada a las decisiones del Poder Judicial desde hace años. Fue, por ejemplo, integrante del Consejo de la Magistratura y le reconocen influencia desde otros sectores. Junto con el procurador Alejandro Gullé y el ministro de Seguridad Gianni Venier fundaron el Instituto de Altos Estudios de Derecho Penal que aparece ahora con un protagonismo extremo, pues desde allí parecen haber nacido las reformas cornejistas. Ese "club" está formado por varios fiscales, jueces y camaristas afines con la filosofía tomada por Cornejo "No todas las ideas del Gobierno son como las proponemos desde el Instituto. El Gobernador decide por su cuenta. En algunos casos estamos de acuerdo, en otros pensamos distinto", explican los jueces. En Tribunales mencionan un primer conflicto con Omar Palermo luego de que el juez se hiciera cargo de la capacitación en Tribunales, tarea que antes estaba a cargo de Alejandro Piña, que es parte del Instituto liderado por Valerio.
Cornejo busca cambios, pero no recambio generacional con Valerio (lo mismo ocurrió con Gullé); pues está en edad jubilatoria. El candidato de Cornejo aseguró a sus allegados estar con energía para encarar las reformas en la Corte y Tribunales, luego de haber tenido que tener una pelea personal por un problema de salud. Justamente allí también aparecen quienes ponen en duda la disponibilidad full time del juez. En ese sentido, el abogado Alfredo Guevara presentó una denuncia (tras una publicación de El Sol) para que se investigue si hubo una irregularidad en una licencia que tuvo Valerio y que derivó en que se cayera un juicio clave.
En el oficialismo hay quienes reconocen que son víctimas del bache generacional. La UCR no logró formar cuadros técnicos jóvenes a la altura de estar en la Corte. O, mejor dicho, Cornejo no confía en los potenciales candidatos más jóvenes a los que podría echar mano. Lo mismo ocurre con el género. No confiar en una mujer para nombrarla en la Corte parte de un defecto previo. Cuando el Gobernador comenzó a construir poder lo hizo rodeado de hombres, sin espacios de protagonismo real para las mujeres.
Los jueces de la "era K" y la estrategia del aikido
La cuenta que algunos sacan para analizar dónde recae el poder en Tribunales es sencilla. Desde el año 2008 hubo un recambio enorme en todos los estamentos del Poder Judicial, gracias al beneficioso acuerdo que firmó Celso Jaque y que abrió la puerta a la jubilación masiva de magistrados. Desde entonces, y en dos períodos de gobierno del PJ kirchnerista se nombraron cerca de 250 jueces, camaristas, fiscales y defensores. Aunque no implica una obediencia automática con ese sector político (muchos fueron ascensos) sí marca una impronta. Y en la Corte esa tendencia es similar. Cornejo lo sabe y le fastidia. Aunque es muy probable que pueda nombrar al menos un ministro más en los próximos meses, la balanza de poder seguiría siéndole esquiva. Más teniendo en cuenta la reacción corporativa de Tribunales: los jueces huelen un intento de manejo de los jueces desde el Poder Ejecutivo y la resistencia también viene por ese lado para quienes no son declaradamente opositores a Cornejo.
Para ganar la agenda pública, Cornejo y sus aliados acuden a la "estrategia del aikido". Es el arte marcial japonés que busca aprovechar la fuerza de un rival para beneficio propio. Cornejo lo hizo con el discurso de las víctimas del delito y "el sentido común de la calle". Toman los reclamos que lo pueden tener como destinatarios, los hacen propios y transfieren la responsabilidad a los "saca presos". "Puerta giratoria", "mano blanda", "beneficios para los delincuentes y problemas para las víctimas" y otra serie de mensajes que el propio Gobierno toma como propias. "Antes no pasaba que las víctimas reclamaban. Palermo y los abogados muestran los problemas de los presos. Pero tienen que sentir la presión de los familiares de una persona que asesinaron. Eso está cambiando y la presión se va a sentir", aseguró uno de los impulsores de los cambios de foco en la política criminal de Mendoza.
Si es designado, Valerio compartirá la sala penal de la Corte con Omar Palermo. Entre ambos hay fuertes diferencias y es difícil imaginarse cómo se saldarán en privado esas disputas. En lo argumentativo ya hubo cruces y entre "ambos bandos" se acusan de operar para perjudicar al otro. Guerra declarada.