Cornejo apura la postulación de Valerio para la Corte
El gobernador Alfredo Cornejo no tenía dudas, aseguran, sobre quién sería el candidato a ministro de la Suprema Corte cuando se produjera una vacante. Las presiones y "sugerencias" recibidas una vez que esa vacante se produjo por la renuncia de Herman Salvini solo aceleraron el proceso. Por eso el anuncio del candidato se adelantó e, incluso, podría hacerlo hoy. La prisa oficial por concretar el anuncio tiene que ver con la necesidad de despejar especulaciones y que no crezcan las chances de fracaso en el Senado.
Cornejo no sorprenderá con el nombre, pues no saldrá de la terna de candidatos que ya había sido mencionada. Y José Valerio sería el elegido. Los otros posibles candidatos son Gustavo Castiñeira y la jueza Alejandra Mauricio. También hoy podría confirmarse que será una batalla menos tranquila para el oficialismo a la hora de defenderlo y avalarlo en la Cámara Alta, pues el actual camarista ha recibido cuestionamientos por su accionar.
Un grupo de legisladores oficialistas confirmaron a MDZ que fueron convocados a Casa de Gobierno. Allí podrían recibir la confirmación sobre la postulación de José Valerio. Pero no es la primera noticia que tendrán. Cornejo ya habló con los referentes de la Cámara para explicar los por qué de la candidatura del camarista. Incluso el anuncio iba a ser aún antes, pero se demoró un par de días para tener esas charlas.
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Es "él"
Desde que confirmó la renuncia de Salvini comenzó una campaña para que sea reemplazado por una mujer, pues la Suprema Corte ha tenido solo una en toda su historia. Esa presión era externa, pero también dentro del Gobierno. La vicegobernadora Laura Montero, la directora de Género Silvina Anfuso y otras dirigentes del oficialismo apoyaban y militaban esa idea, aunque sin animarse a "cuestionar" el poder de Cornejo. Pues no lo consiguieron.
Cornejo repitió internamente algo que ya ha mencionado: no le importa el "género" sino el perfil. Y, explica, la urgencia por hacerle frente a la inseguridad es la prioridad. Ese es su argumento principal para elegir a Valerio. Ayer en Malargüe, Cornejo daba una pista al asegurar que en la Corte quería a un "duro", pues Tribunales estaba lleno de jueces "blandos".
Con la llegada de Valerio el Gobernador trata de construir su propio bloque de poder en Tribunales y contrarrestar la filosofía de Omar Palermo, el único penalista que tiene la Corte. En tiempo récord Cornejo logró cambiar el Procurador y ahora un ministro y para reemplazarlo elige los mismos perfiles y del mismo grupo; todos surgidos del Instituto de Estudios de Derecho Penal.
Valerio es radical. Fue parte de la primera camada de diputados cuando se reabrió la Legislatura en 1983. Luego pasó a ser asesor del Gobierno y fue promovido como fiscal correccional. Hizo el camino hasta convertirse en camarista penal en 2001. Al igual que Gullé, es uno de los promotores de las reformas penales impulsadas por Cornejo y la intención del Gobernador es que le de a la Corte "otra impronta" en materia penal.
La Corte a la que Valerio podría llegar es la misma que hace poco revirtió un fallo de su autoría; y en un caso trascendente: la desaparición de Soledad Olivera. La Segunda Cámara del Crimen absolvió a Mariano Luque por falta de pruebas. Pero la Suprema Corte ordenó que el juicio se haga de nuevo. Esa es una de las causas emblemáticas de la lucha contra la violencia de género y no es la única que le traerá problemas a Valerio a la hora de analizar su pliego. Al juez le achacan ser homófono por haber usado casi como atenuante la orientación sexual de una víctima de homicidio. Se rata de Alejo Hunau, periodista y ex funcionario del Gobierno de Roberto Iglesias, que fue brutalmente asesinado en su casa.
La inseguridad volvió a convertirse en el principal problema de preocupación, por cantidad de hechos y por la violencia. Cornejo esperaba que ocurriera y la falta de resultados para mostrar lo motivan a seguir ejecutando cambios. La designación de Valerio va en ese sentido. Pero esa misma realidad le puso un condicionante: los crímenes con mayor repercusión fueron los femicidios y allí incluso aparecieron las falencias del Poder Judicial para afrontar la problemática. Por eso la presión para nombrar a una mujer en el cargo creció.
Luego de la postualación, el candidato debe ser puesto a consideración de la comunidad y luego avalado por el Senado. En el Gobierno aseguran que ese apoyo está garantizado. Sin embargo se cuelan otros temas que, al menos, harían menos holgada esa votación que lo ocurrido con Alejandro Gullé.