La Vendimia desnuda la interna radical
"Gracias a Dios, los radicales siguen siendo radicales", decían en el justicialismo durante la campaña electoral 2015 apostando a las diferencias internas en la Unión Cívica Radical y a un posible beneficio. Pero el quiebre no se dio y el PJ perdió la Gobernación después de dos períodos al frente de Mendoza.
Sin embargo, en el mundo político saben que las palabras del peronismo no eran antojadizas, sino que se basaban en cuestiones que enfrentan a los distintos sectores de la UCR y que este fin de semana tuvieron una primera señal.
El viernes, la Vendimia de Junín, la primera fiesta de la temporada y en un departamento radical, no contó con la participación de ningún funcionario de primera línea. No fue el gobernador y tampoco la vice, pero ni siquiera fueron los ministros y fue algo que llamó poderosamente la atención, porque se le puede sumar que, además, es el departamento de la reina nacional en ejercicio y es dirigido por uno de los intendentes con mejores resultados electorales, Mario Abed.
La interpretación que se hizo en el mundo político no fue otra que la de la interna que, justamente hace un año, tuvo uno de sus momentos más complejos, cuando el radicalismo anunciaba a Alfredo Cornejo y Laura Montero como fórmula de unidad luego de una negociación con Julio Cobos, quien renunciaba a su postulación provincial a cambio de imponer nombres, como el de la vicegobernadora.

En ese momento, Abed fue un actor muy importante, porque hasta último momento el ex vicepresidente le aseguraba al juninense que iban a ir juntos a la PASO como una fórmula para enfrentar al ex intendente godoicruceño. Cobos no cumplió y se quebró una de las relaciones más buenas y extensas al interior de la UCR.
Entonces, lo que en algún momento se pensó como una posible fórmula Cornejo-Abed, pasó a transformarse en los polos opuestos al interior del partido, tanto es así que al momento de distribuir los cargos en su administración, Cornejo se encargó de bloquear al intendente y en gran parte también a los "territoriales", como se denomina a los radicales del Este. Hoy, ningún representante de ese sector tiene un cargo de primera línea en la administración provincial y el que parece tener una mejor posición es el exjefe del bloque en el Senado, Gerardo del Río, actual vice de Aysam.
Todos le deben algo
"Cobos arregló con Cornejo y puso a Montero, que es parte del arreglo; Suárez tiene un acuerdo porque quiere proyectarse y pensar en los próximos cuatro años; Vaquié es ministro, pero le pusieron gente de confianza para controlarlo; Sanz arregló para tener sus cupos y ubicar a uno de los suyos al frente en un bloque en la Legislatura. A simple vista se nota que Abed es la única oposición posible, es el único que no le debe nada a Alfredo", dice un funcionario de Casa de Gobierno al ser consultado por la ausencia del viernes en la fiesta de Junín.
La misma fuente confirma que en algún momento se pensó en poner a un hombre del este en Salud y el elegido era Carlos Funes, exconcejal de Junín y pareja de la conductora de Canal 7 Gisela Campos, pero un par de días antes del anuncio se decidió por Rubén Giacchi. La explicación estaría en que Cornejo quería alguien que le respondiera directamente en los puestos de confianza.
Consultado por la ausencia de las autoridades y funcionarios, Abed dijo que se comunicó con Cornejo y Montero y que se veían imposibilitados de estar por un problema de agenda y otro personal. "Alfredo estuvo acá el sábado, no hay diferencias, vamos a trabajar en conjunto con el gobernador", dijo el intendente, asegurando que tiene una muy buena relación con la administración provincial y descartando cualquier molestia.
Igualmente, en el cornejismo están atentos al jefe comunal, ya que tiene experiencia en el manejo del territorio y se ha vuelto un hombre de consulta de los nuevos intendentes radicales de la provincia. De los 10 intendentes radicales, sólo uno le responde directamente a Cornejo y es Tadeo García Zalazar, mientras que con otro, Rodolfo Suárez, tiene una alianza desde que compartían roles. Sin embargo, el resto no le responde taxativamente al mandatario provincial, lo que no deja de ser importante a la hora de pensar en lo que serán los movimientos en el interior del radicalismo en los próximos años.
A eso se suma que en su rol de jefe de campaña de Macri, Abed generó buenos lazos con el Ejecutivo nacional, especialmente con el jefe de Gabinete, Marcos Peña.
Aunque el cornejismo parece manejar todos los hilos en el Ejecutivo y el Legislativo, aún necesitan de los otros sectores para gobernar y sobre todo para mantener la armonía, algo que parece todo un desafío.
¿Está sólida la fórmula?
En enero de 2015 se anunció la fórmula de Cornejo y Montero en la UCR, la que finalmente se impuso y ganó frente a la opción del justicialismo, encabezada por Adolfo Bermejo. La cuestión es que desde un principio llamó la atención del radicalismo, porque nunca se caracterizaron por tener una buena relación, tanto así que hoy al consultar a funcionarios y legisladores, coinciden que a un mes del inicio de la gestión no se puede decir que es una relación fácil.
Un hecho que comentan al interior del partido y que, aseguran, fue un "gesto político" que marcó el inicio de la gestión fue el que se dio entre el 9 y el 10 diciembre. "Cornejo después de tomar el cargo dio su discurso y se fue a Buenos Aires para estar en la asunción de Macri. Al otro día Montero llegó antes de las 8 y en el cuarto piso atendió al personal de la Auditoría General de la Nación. La cuestión es que sentó en el sillón del gobernador antes que Cornejo y después bajo piso por piso revisando todos los ministerios", dijo un funcionario que calificó el tema un gesto político complicado.
Pero otro episodio de la interna se dio en el conflicto de Santa Rosa, porque en medio de la crisis un grupo de concejales radicales que responden a la vicegobernadora impulsaron fuerte los pedidos para destituir a Sergio Salgado, algo que no gustó para nada en el cornejismo. En el entorno político más cercano entendían que sacar al intendente era "apagar el fuego con nafta y hacer propio un problema que generó el peronismo", indicó un alto funcionario.
Por eso, y claramente, el mismo Alfredo Cornejo se encargó de hablar ante los medios de comunicación para asegurar que "la destitución de Salgado no resuelve el problema", dejando en claro que no quiere que le impongan decisiones.
Por ahora nadie se atreve a hacer algún cuestionamiento público, pero las señales se van sumando y en el seno del oficialismo confían en poder mantener las diferencias sin que exploten. "No pueden terminar como Jaque y Racconto", sentenciaron fuentes radicales.




