#LaCalesita: Las mutaciones políticas de Guillermo Pereyra
Si algo ha permanecido inalterable en la vida pública de Guillermo Pereyra ha sido su presencia en el gremio que nuclea a los empleados de comercio: lleva más de 15 años de conducción ininterrumpida del CEC mendocino.
En lo político, en cambio, ha mudado de ropa varias veces. De acompañar a Néstor y Cristina Kirchner a ser referente de Sergio Massa, de formar parte de la conducción del PJ mendocino a fustigar al gobernador Francisco Pérez, de atacar a Mauricio Macri a compartir un frente político (y dentro de poco, bancas legislativas en el mismo bloque) con referentes del PRO.
El gremialismo entra y sale en la política mendocina, sin consolidarse allí. La particularidad del titular del gremio mercantil es que ha demostrado la misma versatilidad para cambiar de camiseta partidaria.
La victoria de Celso Jaque en la pelea para la gobernación fue un fenómeno raro en 2007. Justamente ese fue el año en que Pereyra logró su primer cargo político: diputado nacional por el Frente para la Victoria.
Aquel año, el PJ obtuvo tres bancas y la Concertación dos en la Cámara de Diputados de la Nación. Todos eran kirchneristas. Una de las diputadas electas por el partido transversal fue la vicegobernadora electa Laura Montero, quien años más tarde jugaría un rol crucial en el destino del gremialista.
Pero antes de convertirse en un opositor rabioso, Pereyra supo ser un ferviente kirchnerista y un hombre con cargo importante en la estructura del peronismo local. En 2008, desde su banca en el Congreso, se lo vio defender con pasión militante la resolución 125 contra el campo y en 2010 llegó a la vicepresidencia del peronismo mendocino, cuando fue elegido Rubén Miranda como autoridad máxima.
Pero un año más tarde, en pleno proceso interno para elegir al próximo candidato a gobernador del justicialismo, el vínculo con su partido se quebró. Pereyra renunció al cargo en medio de denuncias contra Juan Carlos Mazzón por la forma en que digitaba las candidaturas locales y enojado por su "escasa o nula participación efectiva" en las decisiones electorales.
El fin de su mandato como legislador nacional y la ruptura con el PJ lo dejaron sin ejercicio partidario. Aunque no había llegado todavía el momento de romper con el kirchnerismo. Por el contrario, Pereyra dio un salto a Nuevo Encuentro, el partido del titular del AFSCA, Martín Sabatella.
La página web de Nuevo Encuentro todavía permite acceder a los hechos de 2013, cuando Pereyra era sabatellista y se inauguraba la sede de su partido en Guaymallén. Las fotos muestran al gremialista con otros transversales K como Alejandra Naman y Néstor Piedrafita.
Pereyra en aquel tiempo gravitó en los cambios de autoridades del AFSCA en Mendoza y cobró notoriedad política al disparar, a comienzos de 2013, una ácida crítica contra el gobernador Francisco Pérez por su decisión de aumentar el boleto de colectivo de 2.10 a 2.50 pesos.
Aquella solicitada donde Pereyra comparaba a Pérez con Macri por subir el boleto merecen lugar en todo archivo, ya que su pertenencia política actual no dista mucho de la de los aliados locales del líder del PRO.
De hecho, en 2014, su relación con el kirchnerismo se quebró en forma definitiva y el gremialista pasó a formar parte del disperso y heterogéneo grupo de militantes locales del Frente Renovador de Sergio Massa.
Alfredo Cornejo decidió como estrategia política conformar en Mendoza un frente amplio con dirigentes opositores de todos los colores, donde tenía cabida el massismo, a diferencia del armado nacional.
En medio de deserciones varias, Pereyra se mantuvo en el Frente Renovador y tuvo su premio: en marzo quedó confirmado como candidato a diputado provincial de ese frente.
La cobista Montero, compañera de banca cuando ambos eran kirchneristas, fue quien le dio una mano en la rosca final del armado de las listas, que se desarrolló en el despacho de Cornejo en la Municipalidad de Godoy Cruz.
Pereyra quedó como cuarto candidato a diputado provincial en el primer distrito. Y el resultado electoral le abrió la puerta para el retorno del ejercicio activo de la política, ya que a partir de noviembre tendrá una banca en la Legislatura provincial.
En la lista de legisladores de Cambia Mendoza, Pereyra logró ubicarse detrás de dos radicales y de Pablo Priore, uno de los discípulos de Macri en Mendoza. Sí, el mismo Macri al que repudiaba y no quería parecerse apenas dos años antes.


