Agitan la "salida" de la intervención federal en Tucumán
La anulación de las elecciones en Tucumán junto con el tiempo que llevaría hacia adelante las apelaciones y determinaciones judiciales, en medio de una fuerte crisis política a nivel nacional, determina que la Casa Rosada pueda interpretar que lo que se vive es una "crisis institucional". La "salida", mientras tanto se decide quién asume el nuevo gobierno, que tiene fecha de inicio para el 28 de octubre, es la intervención federal.
El primero en pronunciar tal posibilidad fue el fiscal General ante la Cámara Federal de Tucumán, Gustavo Gómez, quien planteó que desde el punto legal, si la Justicia no resuelve si queda en firme la anulación del comicio y llama a nuevas elecciones, debería avanzarse en la intervención, ya que esa provincia no cuenta con una Ley de Acefalía.
Hay que tener en cuenta cuestiones fácticas y políticas. Dentro de las primeras, si se convocara a elecciones nuevamente para definir si el gobernador electo es el peronista Juan Manzur o el radical José Cano, se podría poner como fecha la del 25 de octubre, en coincidencia con las Primarias presidenciales. No hay tiempo para que asuma quien resulte electo y, a esta altura, hay que saber que será muy difícil obtener un resultado inmediato, sin chicanas, denuncias e interpretaciones encontradas, teniendo en cuenta el marco general de situación.
En lo político, la Casa Rosada -tal como lo anticipó ayer en horas de la tarde MDZ- se vivieron horas de furia. Se habló de la anulación de los comicios durante toda la jornada y a la tarde la Jefatura de Gabinete de ministros ardió, con emisarios enviados al Norte y llamadas cruzadas desde todos los sectores. Nadie se imaginaba que una Cámara judicial fuera capaz de hacerle frente al kirchnerismo.
La máxima dirigencia de la oposición a nivel nacional ayer se mostraba, primero, desconfiada de que lo pasó fuera a pasar. Luego, desconcertados, pero felices. "No creemos en milagros", había dicho uno de los referentes en alusión al dato de MDZ de que se avanzaría en la anulación de las elecciones. Los factores que los opositores ponían en la balanza es que si bien el kirchnerismo está en retirada, no ha dejado de manejar el poder y no lo hará hasta el mismísimo día en que Cristina abandone Olivos. Aun después, dudan si seguirá teniéndolo o no, inclusive.
Pensaban que jamás una Cámara provincial como la tucumana, con instancias superiores con opinión pendiente en torno a la legitimidad del proceso electoral, pudiera enfrentar de la forma en que lo hicieron al gobierno nacional y, también, desafiar al poder del peronismo local.
Una vez que pasó, el peronismo habla de "golpe judicial" y la oposición de "funcionamiento de la República". Un clásico de la década emergió como opinión del apoderado del FPV tucumano, Marcelo Caponio quien salió a amenazar con la "destitución" de los jueces que tomaron la determinación.

