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¿El Mercosur es un "club ideológico de amigos"?

La afirmación corrió por cuenta del ex presidente de Paraguay, Federico Franco, formulada a MDZ Radio. Le contestan, a favor y en contra.
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 Federico Franco quedó a cargo de la presidencia de Paraguay tras la destitución del presidente Fernando Lugo. Este último insiste en que le devuelvan su sillón desde el Senado. Pero Franco fue quien culminó su mandato con un signo político radicalmente opuesto al que defendía el ex obispo. En esa tarea, Paraguay fue expulsado del Mercosur durante la cumbre de Mendoza y Franco fue el más crítico opositor a la incorporación del Venezuela al bloque de naciones cuyo núcleo duro habían constituido Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay.

El ex mandatario fue duro al calificar al Mercosur, que este viernes inicia una nueva cumbre en Brasilia, la última que tendrá Cristina Kirchner. En diálogo con el programa "Tormenta de ideas", el sábado por MDZ Radio, Franco sostuvo que "el tiempo se está encargando de demostrar lo equivocado que estaban y lo importante que es para el Mercosur el acuerdo político ideológico y no los compromisos jurídicos y mucho menos los tratados internacionales".

Comparó al bloque económico regional con "un club ideológico y de amigos que no trae ningún beneficio. Los productos no circulan libremente y tenemos trabas arancelarias en particular con su país (Argentina) y somos un país mediterráneo, pobre y pequeño y a ello se suma el acecho al que nos someten los vecinos", se quejó Franco.

"Decidieron anteponer lo político a lo jurídico y la credibilidad cayó sobre todo en la Comunidad Europea y Asia que por supuesto no comparten la falta de estabilidad jurídica", subrayó.

Resaltó, en ese orden, a países como Chile, Perú, Colombia y México que con la salida al Pacífico saben aprovechar las ventajas de los tratados de libre comercio.

Al respecto, MDZ buscó un contrapunto de opiniones, oportunamente con el inicio de una nueva cumbre del bloque en Brasilia:

Pablo Lacoste, historiador mendocino radicado en Chile.

Lamentablemente, el ex presidente de Paraguay tiene razón. Es triste la situación del Mercosur. La mala conducción política de los gobiernos de Argentina y Brasil, ha hecho fracasar este proyecto que en su momento, se presentaba como una gran utopía latinoamericana.

El Mercosur hoy es un lastre, sin institucionalidad, sin supranacionalidades, sin coordinación de las políticas macroeconòmicas. Es una especie de sociedad de bombos mutuos, al servicio de los intereses de los caudillos que se encuentran circunstancialmente en el poder.

El Mercosur es un espacio de improvisación, en lugar de funcionar como un foro de construcción de políticas publicas consensuadas por los miembros, incluyendo gobiernos y opositores de cada país, de modo tal de asegurar las continuidades de esas estrategias en el tiempo.

Es muy triste ver la realidad actual del Mercosur, sobre todo porque ello significa la frustración de muchos empresarios pymes que tenían la esperanza de acceder a mercados importantes. Hoy son meramente actores de guerras económicas, represalias aduaneras y trabas arancelarias y paraarancelarias.

Julio Gambina,  Integrante del Comité Directivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, CLACSO, sociólogo y economista.

Toda opinión supone una ideología y determinados intereses económicos y políticos. Es el caso de Franco que se define a favor de la integración subordinada que propone la liberalización del comercio y los servicios que sostienen las transnacionales y los organismos internacionales. 

Si ayer ese proyecto se denominaba ALCA, ahora se construye vía alianza para el Pacífico y por eso elogia a los países de la región insertos en esa particular integración con el sistema mundial capitalista, especialmente con EEUU. 

Por otra parte, el Mercosur tiene lo suyo, acumulando problemas derivados de la falta de definición en avanzar en un camino de integración alternativa, el que podría lograrse en un camino compartido de soberanía alimentaria, energética o financiera. No es esto lo que ocurre lamentablemente y la tensión en el Mercosur es por volver al origen de su creación a comienzos de los 90, es decir la liberalización, o transitar un rumbo de rediseño favorable a una articulación productiva para enfrentar la dependencia regional al sistema mundial del capitalismo.

Los problemas en el Mercosur son más complejos que la superficial critica ideológica de "Club de amigos". Los problemas devienen en que no termina de cortar con su objetivo originario para proyectar una integración no dependiente que se proponga nuevas formas de cooperación y fraternales relaciones económicas para un modelo productivo y de desarrollo alternativo.