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Pérez se pone al hombro la campaña de Scioli

El gobernador cree que él no perdió y que puede insuflarle fuerza al gobernador bonaerense. Él y Miranda, dos cartas en duda para las PASO.

Ni los azules ni La Cámpora. Francisco Pérez sostiene que él sigue liderando el Partido Justicialista, la fuerza que conduce el Frente para la Victoria. Por lo tanto, está convencido de que debe ser quien tiene que conducir la campaña hacia las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) que se realizarán el 9 de agosto (en 40 días) y en la que se elegirán los candidatos a presidente, senadores nacionales, diputados nacionales y parlamentarios del Mercosur.

Los azules del peronismo son quienes mejor parados quedaron en el peronismo mendocino, junto con los hermanos Félix. Son ellos los que lograron conservar sus municipios y, por lo tanto, quienes se quedan con la conducción del poder real en el partido. La dirigencia de La Cámpora, en tanto, cuenta a su favor el hecho de que no se los culpa por la derrota mendocina en la última elección en la que los mendocinos le dieron el triunfo a Alfredo Cornejo. Pero por sobre ello, lo que tiene Anabel Fernández Sagasti, es su estrecha vinculación directa con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Así, no bien se supo de la derrota en Mendoza, se comenzó a especular, sin demoras, en torno a quién asumiría la "franquicia" de Daniel Scioli, hasta entonces, "propiedad" de Carlos Ciurca y su "Ola Naranja" de la línea interna La Corriente.

 Lo que sucede es que ese sector fue invitado por la ciudadanía a abandonar el poder en todos los municipios en donde se presentó. 

Y, por otro lado, los azules tienen un moretón: fue uno de los suyos el derrotado, Adolfo Bermejo. A él se lo mira como el responsable, aunque no como el único culpable.

Desde el mismo día de la elección, el gobernador Pérez intentó salir por la tangente. Hizo un garabato de triunfalismo pero rápidamente fue aplacado por la realidad, cuando quiso subrayar que "tan mal no nos fue", cuando acababan de ser desalojados, democrática y ordenadamente, del poder que venían ejerciendo desde hace siete años y medio.

Ahora, Pérez sostiene que lidera la campaña de Daniel Scioli en Mendoza y en el peronismo lo miran de reojo. 

Fernández Sagasti trajo desde Buenos Aires los lineamientos generales de la campaña, la gráfica, los afiches, las consignas en el afán de que la disputa no vuelva a provincializarse como hace una semana y, con ello, puedan imponerse en la disputa la todavía poderosa imagen presidencial y la arrasadora campaña mediática que nos muestra a un Scioli que, aunque desconocemos a ciencia cierta, nos hace creer que asciende cada día un peldaño más en la escalera del poder.

Ahora, ¿alguien más en el peronismo cree que Pérez lidera al partido? Y lo que nos debería interesar al resto de los mendocinos: si Pérez ahora se va a dedicar a conducir la campaña de Scioli y la suya propia, ¿quién va a gobernar la provincia en medio de su distracción? ¿Carlos Ciurca?

El peronismo sabe resignificarse después de las derrotas, pero necesita tiempo. Se trata del movimiento político más resiliente de la Argentina. 

Pero faltan solo 40 días para que salga a la calle a mostrar a sus candidatos frente a los de la oposición. En Mendoza será bastante más que una batalla entre Scioli y Macri. Los nombres locales no son anónimos: será un enfrentamiento de opciones entre Julio Cobos, Susana Balbo y Gabriel Fidel versus Anabel Fernández Sagasti, Rubén Miranda y Francisco Pérez.