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La resistencia peronista más corta de la historia

El PJ mendocino la desafió y en menos de 90 días Cristina lo hizo hocicar. La camporista Anabel Fernández Sagasti será candidata a senadora nacional y Rubén Miranda presionó para encabezar las listas a diputados, aunque el acuerdo que impulsó Adolfo Bermejo todavía debe pasar otro filtro de la Rosada. Paco quedó relegado al Parlasur y dijo que sí en Buenos Aires, por temor a que explote otra vez la bomba de los sueldos públicos en el mes de las elecciones.
Foto: Alf Ponce / MDZ
Foto: Alf Ponce / MDZ

La primera señal clara la tuvo Adolfo Bermejo hace poco más de quince días. En un contacto telefónico que mantuvo con Aníbal Fernández, el Jefe de Gabinete le dejó en claro cuáles eran las exigencias de la Casa Rosada con respecto al armado de las listas para los aspirantes al Congreso.

- Adolfo, el tema es así: el primer lugar de candidatos a diputados nacionales tiene que ser para Fernández Sagasti. Y el primer candidato a senador nacional tiene que ser Carmona. Es lo que pidió la presidenta.

Bermejo escuchó el planteo del otro lado de la línea y se dio cuenta de que el avance kirchnerista era peor de lo que esperaba.

- Aníbal, eso que están pidiendo es inviable en el contexto actual del peronismo mendocino. No hay forma de que podamos cerrar ese acuerdo.

- Es lo que pide la presidenta, se puso firme Fernández. Y terminó la charla.

El candidato a gobernador peronista barruntó diez días esa conversación con Aníbal, hasta que a principios de semana recibió la convocatoria para escuchar la misma exigencia por parte de otro vocero directo de Cristina Kirchner.

El llamado no era solo para él, sino también para Francisco Pérez, y allí acudieron los dos a la convocatoria del martes en la jefatura de Gabinete. Los mendocinos se llevaron la primera sorpresa al ver ingresar a Carlos Zannini, el influyente secretario Legal y Técnico, y cayeron en la cuenta de que Cristina estaba allí, a pesar de su ausencia física.

Detrás de Zannini irrumpió Wado de Pedro, el secretario General de la Presidencia y uno de los referentes máximos de La Cámpora, a quien ni Paco ni Bermejo esperaban.

Las sorpresas no acabarían. A los pocos minutos los secretarios de Aníbal hicieron ingresar a Anabel Fernández Sagasti y a Guillermo Carmona. Y detrás de ellos apareció Emir Félix, el intendente de San Rafael. Los tres, habían sido invitados al cónclave por De Pedro.

Aníbal fue quien tomó la voz cantante y reiteró la exigencia K: los dos primeros lugares de las listas a candidatos a legisladores nacionales debían ser para La Cámpora.

Paco ensayó una queja: “¿Cómo armo la política en Mendoza con este esquema? No alcanza con el apoyo de la presidenta para ganar. Necesitamos también a los intendentes y a los distintos grupos internos adentro del acuerdo”, se lamantó ante los funcionarios nacionales.

De Pedro, quien no había dicho una palabra, le hizo una seña a Zanini y ambos se retiraron a deliberar en secreto en el mismo despacho. A los pocos minutos, volvieron con una decisión.

“Entendemos. Pero Anabel debe ser la primera candidata a senadora. El lugar en diputados queda para que ustedes lo resuelvan”, les dijeron.

La reunión se dio por terminada, no sin antes producirse un chisporroteo entre Carmona y Paco quienes se pasaron, ante la mirada atónita de Fernández y el resto, algunas facturas internas por la campaña de las PASO.

Apurado por las circunstancias, Bermejo trato de resolver cuanto antes un esquema de acuerdo para dar por cerrada las disputas internas. Y el viernes por la mañana se llegó a un principio de arreglo que fue hecho público el sábado.

Fernández Sagasti ocupará el primer lugar de candidatos a senadores y el candidato a diputado en primer término será Rubén Miranda. Detrás de ellos se ubicarán Omar Félix y Guillermo Carmona respectivamente y Pérez voló hacia el final de la boleta en octubre: será candidato a legislador para el Parlasur, en la lista de aspirantes provinciales al organismo regional.

La puja con la Rosada, marcó el fin del desafío que Pérez, Bermejo y Carlos Ciurca le hicieron a Cristina con un armado de listas propias y que duró lo que un suspiro.

La conducción del PJ mendocino jugó fuerte y quiso mostrar su independencia de las decisiones presidenciales y apostó por su alianza con Daniel Scioli. Pero en solo 83 días, Cristina los hizo hocicar.

Nadie debería sorprenderse de lo sucedido. El kirchnerismo siempre fue intolerante ante los desafiantes y dio muestra una vez más de una actitud que arrastra desde su origen y es el desprecio que, ya en las épocas de Néstor, siempre sintió por el peronismo mendocino.

El propio Bermejo viene padeciendo todo esto en carne propia desde hace un mes. Es el candidato del Frente para la Victoria y nunca lo llamaron para felicitarlo o apoyarlo de la presidenta hacia abajo. Solo le levantaron el teléfono para convocarlo a una reunión en dónde, además, le bajaron línea por las listas.

La bomba de tiempo

Bermejo está dispuesto a lograr como sea la unidad del peronismo, consciente de que no tiene otra chance si quiere seguir en la carrera por la gobernación.

Sabe que Alfredo Cornejo agrandó la diferencia tras las PASO, más allá del dibujo presentado esta semana por el encuestador de Paco, Gustavo Córdoba, el encargado de hacer sondeos de opinión en el equipo de Mario Riorda.

El núcleo duro del candidato peronista no creyó en los números de Córdoba y no tanto por el dato de que entre el Frente para la Victoria y Cambia Mendoza existiría hoy un empate técnico.

Los que les dio la sospecha de que le encuesta está tocada fue que, a Paco, le da altísima la imagen positiva, deslizaron.

De todas formas, Bermejo se mueve con encuestadora propia, Analía del Franco, quien le aceró números de un muestreo realizado durante la primera semana de mayo en dónde Cornejo sigue arriba. Y por una diferencia que se estiró hasta los seis puntos ya.

En el complejo escenario electoral para el peronismo, dos cosas están claras para el senador nacional.

Una es que necesita al PJ sin fisuras, a pesar de que deba soportar fuertes aprietes internos. El gesto hacia Miranda responde a una presión del intendente lasherino por ocupar como sea un espacio “entrable” en las listas nacionales.

Miranda habría amenazado con quitar su apoyo de la campaña si lo dejaban afuera y ese es un costo muy alto para las aspiraciones del maipucino.

“No podemos perder Las Heras y además no podemos quedar como pelotudos si rompemos el acuerdo del Hotel Intercontinental”, reaccionaron en el entorno de Bermejo, recordando aquél pacto de finales de febrero que ya se llevó por delante la presidenta.

El gobernador guardó también sus restos de dignidad política y aceptó correrse de la disputa por los cargos apretado por la realidad generada por él mismo.

Ya es casi una anécdota que durante las semanas del despecho tras el desafío del Intercontinental, nadie le atendía el teléfono al gobernador en los despachos nacionales.

Y la provincia está otra vez con complicaciones serias para pagar los sueldos este mes, situación que se agravará la semana próxima por los tres días sin bancos productos del feriado y de los paros.

Tres días sin actividad bancaria, implican tres días sin recaudación de impuestos que impactarán duro en una provincia que apenas si junta la plata para hacer frente a los salarios y casi nada más.

Este mes Hacienda necesitará $1.200 millones para sueldos, de los cuáles en la Tesorería había $350 hasta el viernes.

Lo que falta saldrá del Anticipo Financiero Transitorio que mes a mes viene aportando el Banco Nación (que suma $600 millones) y de otros $100 millones producto de lo recaudado el último día hábil de la semana pasada y que Hacienda tendrá el jueves recién. Así y todo, restan unos $150 millones por conseguir.

Si a Cristina se lo ocurriera hacerle a Paco lo que le hizo en abril, bajar el porcentaje de giro en descubierto del Nación sobre las cuentas del Fondo Unificado, por ejemplo, dejaría al gobierno sin la posibilidad de contar con unos $350 millones y los salarios públicos volverían postergarse como hace dos meses. Salvo que esta vez la bomba explotaría a solo quince días de las elecciones.

El acuerdo ventilado ayer no está cerrado del todo. Falta que la presidenta le de el visto bueno y sobre todo, que los hermanos Félix digan que sí desde San Rafael.

Los sureños aceptan a regañadientes lo que se está discutiendo y apuestan a corregirlo en el encuentro que el próximo martes se repetirá en la Casa Rosada en dónde se manejan de forma directa con la Nación. Seguramente terminarán aceptando si Cristina le dice que sí a lo que Bermejo impulsa.

Pero nadie se imagina lo que podría suceder si en Balcarce 50 modifican otra vez el armado mendocino.

Aunque a esta altura nadie debería extrañarse: Paco, Bermejo y Ciurca necesitan de ella, de Scioli y de Randazzo en la campaña, aunque eso signifique dejar otro girón de lo que fue a esta altura la resistencia peronista más corta que se recuerde.