Mientras Milani hace política, los ingleses se divierten
El informe que el disidente de la NSA estadounidense Edward Snowden reveló el 2 de abril en conjunto con el canal TN desnudó bastante más sobre política interna que sobre la exterior del actual gobierno: quedó en evidencia que mientras Gran Bretaña nos espiaba desembozadamente, los servicios de inteligencia argentina jugaban a la mancha dentro del país, mirando objetivos políticos y sociales. Quedaron ridiculizados ante la contundencia de los informes, sobre los cuales ni la Casa Rosada ni el gobierno británico todavía han pronunciado palabra alguna.
De acuerdo con los documentos revelados, los ingleses espiaron al gobierno de nuestro país entre 206 y 2011, fechas que coinciden con una Side a la que todavía no le estallaban las bombas en la mano, plenamente manejada por el sector más “pingüino” (con el santacruceño Héctor Icazuriaga al frente) y en la que el ahora expulsado del Paraíso K, Antonio Horacio “Jaime” Stiuso se movía a sus anchas.
Pero hay algo más pertinente al carácter del espionaje del que fuimos víctimas: los ministros de Defensa argentinos fueron Nilda Garré, Arturo Puricelli y Agustín Rossi en ese contexto. Y no se enteraron o, si lo hicieron, no pudieron evitarlo.
Coinciden los tiempos con el oscuro funcionamiento del “Proyecto X” de la Gendarmería, que siguió y clasificó a dirigentes sociales, políticos y periodistas para “defensa” del partido del gobierno, su imagen y su accionar. Aquella Gendarmería que se nutría de hombres de tierra adentro para cuidar las fronteras, perdió la brújula y equivocó los límites.
En todos los casos, la omnipresente figura a la hora de hablar de Inteligencia exterior es la de César Milani. ¿No lo detectaron? ¿No lo supieron? ¿Qué estaban haciendo en ese momento? Indudablemente que a la prensa no le va a responder. Pero debiera hacerlo de inmediato ante el Congreso de la Nación.
No son pocos los que se “malvinizan” a la hora de buscar generar un espíritu nacionalista que les sirva de correntada electoral. Pero a la “hora de los bifes”, nuestros hombres están a la retaguardia de la “batalla” informativa.
Lo más probable en este país es que los espías hayan estado complotando hacia adentro y su gran distracción sobre la injerencia extranjera, una vez más, nos deja absortos.
Así como le dijo el escritor Jorge Asís a MDZ hace una semana que le da la sensación de que escribe el argumento de lo que va a pasar en el futuro en sus novelas, ahora queda más claro que la realidad argentina diaria se asemeja más a una ficción escrita por Osvaldo Soriano. La realidad supera a la ficción, pero debe esforzarse por reconducir cada cosa a su lugar y no quedarnos con la triste y derrotista reflexión de que “y bueh, somos así”.

