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Cómo hará Ciurca para retener el poder en Las Heras

Saldrá a buscar "puerta por puerta" unos 5.000 votos entre sus vecinos, cifra de la que podría depender que el peronismo siga o no al frente del departamento. El castillo político que construyó al frente del aparato partidario depende de ello.

El vicegobernador de la provincia, Carlos Ciurca, anunció este martes una licencia de dos meses, tiempo que ocupará para buscar “puerta por puerta” los votos que reviertan la derrota provincial del domingo y le aseguren la llegada a la conducción de la comuna.

Experimentado en los cálculos electorales, Ciurca sacó rápidamente la cuenta de lo que necesita para superar la crisis el próximo 21 de junio. La situación impone al oficialismo el desafío de "revertir" en junio unos 5 mil votos, lo que arrimaría la suma total del FPV a los 50 mil.

Eso representa prácticamente un tercio del electorado total del departamento, que ronda los 150 mil. La reversión del voto implica captar voluntades que en la elección pasada confiaron sus votos al frente opositor Cambia Mendoza, en su gran mayoría. Suena difícil, pero Ciurca lo simplifica: “Hay gente que puede cambiar su voto, porque el candidato que lo llevó a votar ya no está en la lista”, afirmó ayer.

La otra opción es que los votos salgan de aquellos lasherinos que el domingo pasado no fueron a votar. Tampoco suena muy fácil, pero el número de gente que no participó de las PASO el domingo en el departamento es ciertamente es alto: cerca de 30 mil personas.

El cualquier caso, lo que el vicegobernador hará (despojado de esa condición) es ocuparse full time en la tarea. No es un problema menor al que se enfrentará. Ciurca depositaba todas sus esperanzas en el “peronismo unido de las Las Heras”. Pero esa unión de viejos dirigentes chocó con un fenómeno electoral similar al del primer Julio Cobos, el médico sin experiencia en cargos Daniel Orozco, quien además recibió mucho apoyo en el territorio de Cobos y Alfredo Cornejo.

Orozco obtuvo 6 mil votos menos que Ciurca en el cara a cara de las PASO, pero irá por más en el próximo turno electoral. Todo el radicalismo estará detrás frente al resultado electoral inesperado en un terreno históricamente peronista.

Contra lo que opina Ciurca, Cornejo no cree que Cambia Mendoza sufra alguna sangría de votos en la elección general por la derrota de los precandidatos en las PASO. En tanto que el peronismo lasherino analiza por su lado que deberá intentar retener el poder en un escenario altamente polarizado, lo que será una de las principales características de la próxima elección.

No van más las dos agendas

Este panorama muy difícil fue el que forzó ayer la licencia de Ciurca, quien señaló ante algunos periodistas que la búsqueda del voto entre los vecinos de Las Heras no le va a permitir mantener más "dos agendas" (la institucional y la política partidaria), algo que hasta ahora hizo con mucha comodidad.

El vicegobernador remarcó que estos próximos dos meses no cobrará su sueldo y dejó en claro su intención de volver al cargo para finalizar su mandato. Podría haber renunciado, como hizo en 2011 a su cargo de ministro, pero en ese caso el retorno no sería posible por tratarse de un cargo electivo y el estrépito en el oficialismo habría sido demasiado fuerte.

Lo cierto es que la situación extrema de Las Heras no deja margen para las dos agendas de Ciurca: una de ellas, la legislativa, quedará en manos de Eduardo Bauzá, el presidente provisional del Senado y hombre de alta confianza para el vicegobernador. Su obligación urgente es otra: evitar una derrota en Las Heras y, si es posible, dotar desde uno de los principales distritos de la provincia a Adolfo Bermejo de votos necesarios para pelear la gobernación.

Ciurca asumió ayer esta misión con consciencia del desafío y la responsabilidad que le toca. Ha ostentado hasta aquí, en los años de gobierno de Francisco Pérez, el poder real del aparato partidario. Desde ese lugar, entre otras cosas, peleó para asegurarle un destino político a Rubén Miranda después de diciembre, cuando deje su puesto de intendente.

Pero sabe también que este castillo de poder se afianza siempre en votos. Y no hay futuro posible para él ni para el clan peronista de Las Heras si la derrota lo golpea otra vez en su casa.