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Sonatina para Sergio Massa

¿Qué dice la última encuesta y por qué Massa se mostró preocupado durante su visita a Mendoza? Los datos y el análisis.
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Sergio Massa está triste. ¿Qué tendrá Sergio Massa?

El candidato presidencial por el Frente Renovador llegó a una Mendoza vendimial en la que tuvo muy pocos anfitriones propios. Se montó, de lleno, en los ajenos. Llegó al Hotel Hyatt a escuchar el incendiario discurso de la presidenta de la Coviar, Hilda Wilhelm de Vaieretti, acompañado por un Julio Cobos cada vez más enfrentado con Ernesto Sanz. Y Massa también se fotografió con Sanz. Y con Cornejo. Y también con Laura Montero.

Definió evitar pasar por la Vendimia Solidaria de su amigo personal Daniel Vila en San Isidro, probablemente convencido por él, ya que va Mauricio Macri este año y en la comida pedemontana estaba presente el tigrense, el jefe de Gobierno porteño no iría.

Puso caras de preocupación ante cada anuncio, de modo que cualquier cámara que lo enfocara lo mostrara en rol "opositor" y cuando pudo hablar con la prensa, prometió lo mismo que luego hicieron Daniel Scioli y Macri: "que Mendoza será protagonista del futuro de la Argentina y blablablabla".

Está triste. Algunos de quienes posaron para la foto luego confesaron: "Está deprimido". Se cae en las encuestas y ese mismo imperio de los números es, precisamente, el que lo llevó a no aceptar en su debido momento resolver el problema territorial bonaerense que tiene con Scioli "bajando" a competir por la provincia y acompañándolo en el afán presidencial.

En la Vendimia del año pasado (aquella en la que su amigo Vila tuiteó una foto brindándole su "apoyo", abrazándolo desde atrás ante la risa nerviosa del gobernador bonaerense que lo miraba desde lejos) Massa comentó en una rueda de amigos que "por qué debería bajar yo a la provincia si estoy mejor posicionado que Scioli". Tenía cierta razón. Pero buscaba un atajo en la política que solo los elegidos pueden dar por sentado. Su estrella se fue apagando y si bien sumó aritméticamente a muchos desheredados del kirchnerismo y el radicalismo, no lo hizo en forma geométrica: la sociedad no lo ve del todo como opción.

Este sábado, en el período en que Massa entraba al Hyatt, Scioli subía al palco y Macri hacía su check in sin mostrarse todavía, el encuestador Enrique Zuleta Puceiro le daba forma a los resultados que ese mismo día había terminado de "leer" de una encuesta presidencial que inició el 4 de marzo y concluyó el mismísimo 7. Abarcó a 65 localidades de todo el país, fueron 1.200 entrevistas.

Allí hay un indicio de la tristeza de quien cada vez aparece más comparable con Lilita Carrió en su rol político:

- Mauricio Macri, en el escenario de apoyo de la UCR (como está definitivamente cerrado, aunque no anunciado) tenía una intención de votos en agosto de 23%. Hoy es de 33,1%.

- Daniel Scioli tuvo en agosto 23,7% y ahora 28%. No lo afectó demasiado el caso Nisman. pero tampoco ha tenido oportunidad de crecer, según admitieron sus operadores en diálogo con MDZ.

- Y Sergio Massa que arrancó en agosto con 22,5%, tiene ahora una intención de voto del 16,2%. Nunca paró de caer, salvo en febrero, a raíz de su hiper aparición pública por Nisman, probablemente, en que subió de 17,4% a 18,6%, para volver a caer en marzo.

Zuleta Puceiro, el autor del trabajo definió, sin titubear, cuál es el comportamiento del electorado:

- "Los resultados indican la consolidación progresiva de la tendencia iniciada a partir del mes de enero, luego de la muerte del Fiscal Nisman".

- "Tanto Mauricio Macri como Daniel Scioli han continuado creciendo. Ambos en la misma proporción. Sergio Massa experimenta en cambio un nuevo descenso. La elección tiende a polarizarse, en la medida en que se van articulando las coaliciones de apoyo a las diversas fuerzas políticas".

- "Es un escenario dinámico, que tendera a variar en función de los realineamientos electorales en curso, que ocupan a todos los sectores del electorado. El voto de preferencia (cambiante en función de las actitudes y expectativas) se impone sobre el voto de pertenencia (definido por afinidades o lealtades ideológicas o partidarias)".

- "El electorado cambia en función de las ofertas políticas y estas, a su vez, se adaptan a un escenario en el que el dato básico es la independencia y autonomía del electorado. Siete de cada diez argentinos se declaran a sí mismos independientes en materia política. Nadie tiene, en consecuencia, un electorado propio y asegurado de modo definitivo".

- "Aun así, el análisis de las tendencias mensuales permite observar que los cambios son graduales y paulatinos. No hay modificaciones abruptas. Las tendencias son firmes, indican una polarización gradual y los cambios dependerán de los realineamientos en curso".

En este contexto, el coqueteo del radicalismo mendocino con Massa tiene alguna explicación más compleja que la simple idea de que solo buscan sumar: además de eso, de que los massistas tengan en Alfredo Cornejo a su referente para un próximo gobierno y un aglutinador en medio de su diáspora, al radical le conviene que el peronismo mendocino se parta en sus preferencias electorales y se enganche en la interna bonaerense nacionalizada entre Scioli y el diputado por Tigre.

El enojo de Macri con su aliado Cornejo, que este sábado suspendió sesiones de fotos a raíz de que el candidato mendocino se había mostrado "excesivamente" con el ex jefe de Gabinete del kirchnerismo, tiene una lógica porteña. O si se quiere, nacional. Y no comprende la versión local del asunto. Macri se sabe sólido, pero sin territorio y quiere imponer la exclusividad. Dos tácticas encontradas pero que no socavan la estrategia conjunta, en definitiva. Massa, a esta altura, "agarra hasta fierro caliente", dijo uno de sus operadores que confesó, de esa manera que Sergio Massa está triste. Y ya sabemos por qué.