ver más

El padre de Wanda Kaliciñski, detenido por delitos de lesa humanidad

Desde el 20 de octubre, Ricardo Kailiciñski se encuentra alojado en un penal de San Juan. Está acusado en participar en torturas durante la última dictadura.

Wanda Kaliciñski fue elegida Reina de la Vendimia en 2012 y es recordada como una de las soberanas más carismáticas y emprendedoras de los últimos años. Sin embargo, esta vez no es noticia por su talento para tocar el violoncello ni por el desarrollo de algún proyecto personal, sino por su entorno familiar. Su padre, Ricardo Kaliciñski, fue detenido en la provincia de San Juan, acusado de participar en delitos de lesa humanidad.

Su nombre surgió durante los juicios que se están llevando a cabo contra represores de la última dictadura militar. Si bien no se encontraba imputado en ninguna causa, en septiembre del 2013 se lo mencionó como integrante de la “Compañía A”, que tuvo participación en diferentes casos bajo investigación.

Durante el proceso, las provincias de San Juan, Mendoza, Catamarca, San Luis, Salta, La Rioja, Jujuy, Tucumán y Santiago del Estero, conformaban la jurisdicción que dominaba el Comando del Tercer Cuerpo de Ejército con sede en Córdoba, a cargo de Luciano Benjamín Menéndez.

En San Juan, la autoridad a cargo era el Jefe del Regimiento de Infantería de Montaña 22 (RIM 22), uno de los centros clandestinos de la vecina provincia junto a la Penitenciaría de Chimbas, la alcaidía de mujeres de la policía provincial, el edificio de la antigua Legislatura, la Central de Policía de la provincia y el CCD conocido como «La Marquesita» en las inmediaciones del RIM 22.

En el juicio llevado a cabo por los magistrados Héctor Fabián Cortes, Alejandro Waldo Piña y Alberto Fourcade en el año 2013, en el cual se juzgó a siete imputados por delitos de lesa humanidad, se mencionó la probable participación de Kaliciñski, quien ostentaba el rango de teniente.

Según publica Diario Uno, el magistrado federal Leopoldo Rago Gallo, titular del Juzgado de Instrucción 2 de San Juan, lo imputó e indagó en un expediente caratulado como privación ilegítima de la libertad y torturas.

En el RIM 22 las víctimas sufrieron las primeras sesiones de interrogatorios bajo torturas. Casi todos señalan la utilización de picana eléctrica, y la presencia de un grupo de personas que hablaban con acentos propios de San Juan y otros con tonada porteña. Luego de su paso por el RIM 22, los detenidos eran trasladados al Penal de Chimbas.