Mendoza y otra chance para desendeudarse
Primer episodio: Francisco "Paco" Pérez, junto a sus pares Jorge Sapag, de Neuquén; Martín Buzzi, de Chubut, y Alberto Weretilneck, de Río Negro, se muestran en contra de la nueva ley de hidrocarburos, impulsada por Miguel Galuccio y refrendada por Cristina Kirchner.
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No solo eso: los mandatarios provinciales osaron hacer públicas sus quejas. El eco de sus protestas aún resuena en los pasillos de la Casa Rosada en Buenos Aires.

Segundo episodio: los mismos cuatro gobernadores —Pérez, Sapag, Buzzi y Weretilneck—, quedaron fuera de la refinanciación de pasivos provinciales que la presidenta de la Nación firmó la semana pasada beneficiando a 13 provincias entre las cuales no se encontraban, ni Mendoza, ni Neuquén, ni Chubut, ni Río Negro.
Aunque una cuestión parece claramente vinculada a la otra, en el gobierno mendocino insisten en que son hechos aislados y que la provincia finalmente tendrá la bendición de Cristina para prorrogar su deuda. “Será en una segunda etapa, allí estaremos para la foto”, aseguraron a MDZ fuentes del Ejecutivo local.
La historia parece ser diferente, aunque bien podría ocurrir lo que auguran en el Cuarto Piso de la Casa de Gobierno de Mendoza.
Por caso, el día en se firmó el Programa Federal de Desendeudamiento, Pérez —que debía regresar a Mendoza— decidió quedarse en Buenos Aires, esperando un guiño de último momento que jamás llegó.
El impacto emocional fue tal que Francisco Pérez decidió no participar de una conferencia de prensa anunciada en la agenda oficial, donde se brindarían detalles del desendeudamiento y la reforma a la Ley de Hidrocarburos.

Quien terminó comandando el acto fue Francisco García Ibáñez, ministro de Legal y Técnica, quien terminó anunciando cambios en Hacienda y Agroindustria y apenas dedicó unos pocos minutos para desmentir que hubo un "apriete" por parte de la Nación, a propósito de la exclusión de Mendoza en la mencionada reestructuración de deuda.
Si es así, ¿por qué las únicas cuatro provincias que quedaron fuera del acuerdo son las mismas que provocaron la furia de Galuccio y, por carácter transitivo, de Cristina? ¿Hay acaso alguna negociación en ciernes con el gobierno nacional para que se destrabe el alivio financiero?
En el gobierno provincial juran que no hay nada acordado “bajo mesa”, salvo un posible nuevo borrador de la ley de hidrocarburos que beneficiaría, no solo a Mendoza, sino también a las otras provincias petroleras.
Según las fuentes consultadas, el desendeudamiento llegará más temprano que tarde, para aliviar a Mendoza en cerca de 150 millones de pesos, de los que —dicho sea de paso— hoy carece.
No obstante, en el horizonte aparece otro inconveniente, claramente puntualizado por este diario ayer mismo: Cristina podría decidir frenar el endeudamiento que saldrá a buscar la provincia en estos días. Es por $800 millones y a través de la colocación de un bono.
Debe recordarse que, al formar parte del Pacto Fiscal, las provincias tienen que pedir autorización al gobierno nacional para tomar deuda. ¿Qué pasaría si el Ministerio de Economía de la Nación demora o no viabiliza esta autorización?
El escenario se vería complicado, aún más de lo que hoy se percibe, ya que peligraría el pago de sueldos a estatales y la cancelación de deudas con los proveedores del Estado.
En el Ejecutivo local insisten en que todo está bajo control, que todo se irá encauzando poco a poco. Son palabras que no parecen alcanzar para aliviar a la provincia en un contexto de supuesto default que es negado de manera persistente por el gobierno nacional.

