El Gobierno tendrá presupuesto antes de fin de mes
Antes de fin de mes, Mendoza tendrá finalmente su presupuesto 2014. Puede mirarse a partir de este acuerdo el vaso medio lleno o el medio vacío: por fin hubo un desenlace para la larga discusión entre el PJ y la UCR, pero por otro lado, la Provincia no vivía una crisis económica que justificara tanta demora.
El acuerdo entre las principales fuerzas políticas determina que el presupuesto 2014 se trabajará a full en comisiones la semana que viene y recibirá sanción de ambas cámaras (primero el Senado) los días 22 y 23 de este mes.
Una curiosidad del acuerdo es que pasará sólo un mes entre la sanción de la pauta de 2014 y el comienzo de la discusión de la de 2015, que arrancará en setiembre. A esto se comprometió el Poder Ejecutivo, con el objetivo de que la UCR permitiera acelerar el endeudamiento que Francisco Pérez necesita con urgencia para seguir gobernando.
Este acuerdo parece normalizar institucionalmente a la Provincia, que no demoraba tanto la sanción de un presupuesto desde la crisis de 2001 y que este año (por factores ajenos a la situación económica) llegó a julio como la única provincia sin pauta de gastos aprobada en todo el país.
La pelea, donde pesó mucho el enfrentamiento entre Pérez y el líder de la UCR, Alfredo Cornejo, dejó como resultado un recorte del endeudamiento: el gobernador pretendía lograr 1.410 millones de pesos, pero terminará recibiendo solamente 800 millones.
Sin embargo, esa plata es similar a la que una parte de la UCR enfrentada con Cornejo había ofrecido a principios de año. Esto quiere decir que la necesidad de doblegar al adversario interno tuvo mucho que ver con el retraso de los acuerdos.
En ese tren, Cornejo consiguió el compromiso de que Pérez convertirá en ley su famoso decreto número 1, que congeló las vacantes en el Estado provincial desde el comienzo de su gestión. Ahora todo indica que no habrá resquicios para incorporar empleados en organismos descentralizados, tal como viene denunciando desde hace meses el radicalismo.
Otro logro del radical será la derogación de la ley de reconducción presupuestaria, que llevó la pelea por el endeudamiento a la Justicia. Con esta decisión, los discursos de barricada del PJ contra los propios miembros de la Corte quedarían en la nada. La famosa reconducción será anulada y los aspectos que el Gobierno desea preservar irán a parar a la ley de Administración Financiera que se discute en la Legislatura.
Ciertamente estos aspectos (principalmente el recorte del endeudamiento) demuestran que Cornejo logró condicionar a Pérez. Aunque en otros puntos, el gobernador logró preservar su autonomía para conducir la gestión.
Por ejemplo el mandatario podrá decidir que entre más personal en las áreas de los servicios esenciales del Estado si así lo desea, sin preocuparse por los gastos, y también tendrá la libertad de definir qué montos destina a la obra pública, rubro de la gestión que ha sufrido mucho el agotamiento de recursos.
A su vez, el radicalismo de Cornejo pudo dar su gesto de poder político –muy importante para un hombre que está en carrera para la gobernación en 2015- y redujo los efectos a mediano plazo de la toma de deuda actual.
Se supone que la pelea por los endeudamientos se endurecerá en el debate del presupuesto del año que viene, dado que es el último de Pérez y el radicalismo, que se ilusiona con ganar las próximas elecciones, evitará heredar el compromiso de pagar más empréstitos si logra imponerse en las urnas.
Esta saludable necesidad de ajustar cuentas, de todos modos, no justifica el hecho de que hayan trascurrido ocho meses en los que la política estuvo prácticamente paralizada por el conflicto del endeudamiento.
El PJ y la UCR podrían haber acordado antes, lo cual seguramente hubiese permitido dinamizar o debatir varios temas clave que hace tiempo esperan una definición, como el plan de ordenamiento territorial, el desarrollo o no de la minería y la forma de aplicación de la reforma electoral, entre otros. Asuntos que, ahora sí, deberán ser enfocados, al margen de sospechas, enojos, rabietas y especulaciones electorales.

