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Pérez, Ciurca y una semana complicada

La pelea entre el gobernador y su vice dejó sin rumbo a la política de Seguridad en la provincia. Antes del arranque del Mundial, Paco juega dos finales: mañana intentará negociar con Miguel Galuccio áreas petroleras y Axel Kicillof le dirá de qué manera deberá endeudarse.

Resulta increíble que, después de una semana muy complicada, el gobierno haya quedado  preocupado por una sola cosa: Cristina Kirchner trató muy fríamente a Francisco Pérez en la brevísima teleconferencia que ambos mantuvieron el jueves por la tarde en una inauguración en Luján.

"No sé si te diste cuenta. No le dijo Paco en ningún momento, como hace siempre, sino que lo llamó 'gobernador' a secas. Y el contacto duró algunos minutos nada más", buscó leer un funcionario, mostrando mucha preocupación.

El aparente hielo presidencial terminó por aportar más desconcierto a una administración que en los últimos días hizo, de la desorientación, el eje de su gestión.

No es la primera vez que un gobernador y su vice tienen diferencias desde el regreso de la Democracia a esta parte. El problema fue que, esta vez, lo que quedó en el medio fue la política oficial contra la inseguridad y el gobierno demostró no saber qué camino tomar para mejorar el combate contra el delito en la provincia.

Hay que entender una cosa. Más allá de las profundas diferencias que ya no pueden ocultar, Pérez y Carlos Ciurca no harán llegar la sangre al río. Se necesitan porque saben que un enfrentamiento sin retorno pondrá en juego no solo la gobernabilidad, sino también la continuidad en el poder en 2015. El vice acuñó una frase que aplicó a rajatabla el jueves, cuando se subordinó a lo que decida Pérez en cuanto a la emergencia en seguridad. "La pelea entre el gobernador y el vice empieza siempre cuando el vice quiere". Y en esta ocasión Ciurca optó por tragarse el sapo de que le bajaran la ley de emergencia que había tejido con la oposición. Ya habrá tiempo para peleas más adelante, cuando se empiecen a definir las candidaturas electoras.

El jueves empieza el Mundial, pero hasta llegar a ese día Pérez deberá jugar varios partidos. Y mañana se dará uno de ellos.

El gobernador escuchará de boca de la presidenta finalmente qué es lo que quiere hacer la Nación con la exploración y explotación del petróleo no convencional en el país. Más confusión.

Hasta hace un año, impulsado por el gobierno nacional, Paco insistió con la creación de una empresa provincial de energía como un pilar para el desarrollo energético de la provincia y logró tenerla. Es casi un hecho que, a la luz de lo que pretende Miguel Galuccio. Emesa perderá terreno en el negocio de extracción de la porción nuestra en Vaca Muerta.

El gobernador mendocino habló personalmente con Galuccio esta semana que pasó y el CEO de YPF buscó tranquilizarlo en dos puntos: primero que no es idea avanzar sobre derechos adquiridos de las provincias en materia hidrocarburífera. Y segundo, casi lo más importante, es que la presidenta no tiene intención de avanzar sobre las regalías que perciben las provincias.

El tema sí será el "acarreo", es decir el punto que cuestiona Galuccio y que implica que el riesgo de inversión exploratoria corra por el lado del privado y no del sector estatal.

Acá el mandatario mendocino llevará una propuesta de negociación: le dirá a YPF que está dispuesto a resignar su participación en el negocio, a cambio de que YPF ceda de manera total o parcial áreas en las que prácticamente hoy no invierte y tiene concesionadas para que la provincia pueda re licitarlas, bajo el sistema actual de participación de EMESA, a otras empresas privadas.

Asimismo habrá un planteo particular para Mendoza. Pérez insistirá con una mayor participación de las empresas mendocinas de servicios petroleros, que casi no tiene posibilidades de acceder hoy a otras provincias.

El cierre de esta estrategia llegará hoy tras una serie de contactos telefónicos que el mendocino tendrá con sus pares de Chubut, Neuquén y Santa Cruz y se terminará de definir mañana en una reunión previa que todos los gobernadores de la OFEPHI mantendrán en privado (se habla incluso de otro encuentro con Julio De Vido) antes de asistir por la tarde a la cumbre convocada por la presidenta.

Antes de que la pelota corra en Brasil, el gobierno mendocino jugará casi una final por el tema del endeudamiento. Se espera que entre martes y miércoles el ministro de Economía, Axel Kicillof, defina de qué manera se endeudará la provincia: si lo hará en el exterior y en dólares o podrá emitir un bono en pesos y en el mercado argentino. Aquí también el panorama es confuso.

Marcelo Costa, ministro de Hacienda, apuntó originalmente al mercado local porque resulta inviable hoy endeudarse en dólares afuera a una tasa del 12%, tal como le ocurrió hace diez días a la provincia de Buenos Aires que debió  resignar la colocación de su bono en el exterior por el alto costo. Pero Kicillof manda y es el que tiene la birome: la provincia deberá sujetarse a lo que decida ya que es la Nación quien autoriza en definitiva los endeudamientos provinciales.

El miércoles este asunto se ventilará en la Suprema Corte de Mendoza, que llamó a una conciliación entre el Gobierno y la UCR por el planteo de inconstitucionalidad realizado por los radicales a la ley que le permitió a Pérez endeudarse.

Los jueces de la sala del máximo tribunal que analiza este tema movieron sus piezas de manera inesperada. La pregunta obligada es:

¿Qué tipo de conciliación se puede llegar a plantear en una discusión que está sujeta a derecho y que gira en torno a la constitucionalidad o no de una norma?

Pero este aporte extraño ya no es atribuible a las tribulaciones de Paco. Es, en realidad, un aporte que hacen los supremos a la confusión general.