Aysam acumula un déficit de más de $200 millones
La empresa AYSAM acumuló un déficit operativo de más de $200 millones en cuatro años que debió ser afrontado por el Estado provincial, producto tanto de la falta de inversión como de financiamiento.
Desde que la empresa fue reestatizada en 2010, nunca logró igualar sus gastos con sus ingresos y como consecuencia ya se han autorizado tres aumentos de tarifas, hay otro que fue firmado por Franciso Pérez y que no se implementa todavía y la nueva conducción de la empresa, que encarna desde este lunes Guillermo Amstutz, ya anunció que antes de octubre el agua volverá a subir.
El panorama de la empresa tiene otros asuntos por resolver: si bien la calidad del agua se logró mantener en niveles óptimos, las redes (sobre todo de cloacas) ya están más allá del borde del colapso y en los últimos meses se agregó otro problema.
Aysam trabajó a destajo para solucionar las roturas de caños y viaductos, pero acumula un retraso que se notan en las calles. Hoy, la ex Obras Sanitarias, tiene pendientes más de 8.000 reparaciones de pozos y calzadas en toda la provincia producto de los arregos en los caños.
Pérez decididó un cambio en la conducción y envió al ex titular de Aysam, Luis Bhöm, a la futura Agencia de Inversiones que todavía no se creó. Pero esa no fue la única novedad. La pata gremial de la empresa, encarnada por el Sindicato Unico de Personal de Obras Sanitarias (SUPOS), quedó prácticamente a cargo del manejo de Aysam luego que se decidiera que el titular del sindicto, Daniel Canone, ocupe el sillón de Gerente General.
La participación del SUPOS fue clave en la pelea con los franceses de Saur durante la puja por la reestatización y Canone ocupaba el puesto de director. Su ascenso implica un cambio fuerte en la conducción de la empresa y descartan que será él quien termine manejando la cuestion operativa. Hasta el lunes pasado, Bhöm acumulaba los cargos de presidente del directorio además del de Gerente General y Amstutz asumió para quedarse solo con el primero de los sillones.
El rojo operativo fue una constante desde el principio de los nuevos tiempos. Durante 2010 superó ampliamente el déficit previsto de $35 millones, en 2011 los números no cerraron en más de $22 millones y en 2012 faltaron cubrise unos $50 millones. El año pasado los gastos superaron a los ingresos por $58 millones y en 2014 el déficit proyectado alcanza los $72 millones. Aunque la cifra es mayor si se computa una deuda pendiente con el Departamento General de Irrigación. Si se agrega esto, a Aysam le faltarán $89 millones.
El agujero no alcanzó a ser cubierro por los sucesivos aumentos de tarifas, sino que además por "aportes de capital" provenientes del Estado provincial.
En marzo de 2011, meses después de la reestatización, la Legislatura autorizó a AYSAM a endeudarse en U$S 160 millones y en aquella oportunidad el gobierno de Celso Jaque planteó un cronograma de inversión por etapas en un período de diez años y en los primeros dos el dinero iba a ser destinado a obras de emergencia.
Este plan se cumplió en cuentagotas. Del endeumiento autorizado solo se tomaron hasta ahora algo más de U$S 70 millones y se hizo evidente, más allá del entusiasmo inicial de aquellas autoridades mendocinas, que al Gobierno nacional poco le importó la jugada de recuperar una empresa que había sido privatizada en 1998.
Parte del endeudamiento tomado provino de un préstamo de U$S 20 millones que le otorgó a la provincia el Banco Hipotecario, pero cuya autorización descansó casi dos años en los escritorios del ministerio de Economía de la Nación.
Cuando fue firmado, a finales de 2012, el propio gobierno de Pérez decidió utilizarlo para cubrir el rojo en las cuentas públicas y recién en los últimos meses lo destinó para que Aysam pudiera encarar algunas obras como la instalación de 10 filtros rápidos para el establecimiento potabilizador de Luján, una nueva estación de bombeo de líquidos cloacales en San Martín y una nueva etapa de renovación de colectora Lisandro Moyano.
Hace poco más de un mes, el Banco Nación otorgó un préstamo de $400 millones que se destinará a obras de mayor envergadura. Pero no alcanzará para cubrir los objetivos previstos.
Cuando el Estado tomó el control de la empresa, se planteó una necesidad de inversión de U$S 372 millones (para un período de 20 años) que apenas pudo ser cubierto en estos primeros cuatro.
Ante la fata de financiamiento, el Estado tuvo que aplear a destinar fondos de la soja para poder hacer muchas de las obras imprescidibles para que las cloacas no desborden y los viaductos no se sigan rompiendo. Entre estos y otros aportes, se consiguieron unos $400 millones más.
En el camino, Pérez prometió desde la colación de un bono para solventar los gastos de Aysam y hasta en algún momento aprovechó un viaje Venezuela para intentar conseguir, de la Corporación Andina de Fomento, fondos frescos. Pero nada de eso se logró.