Galuccio le dio la espalda a Pérez
Mendoza quedó en el medio de la pelea; la señal no podría haber sido más negativa. YPF no se presentó ayer para competir por las nuevas áreas petroleras que Mendoza licitó y eso abrió el juego a la especulación cierta de que Miguel Galuccio, el CEO de la empresa, efectivamente no está de acuerdo con las reglas de juego que manejan las provincias y que está dispuesto a cambiarlas.
Desde hace poco menos de un mes que (como consecuencia de una pelea política entre la provincia de Neuquén y Galuccio desatada por el intento del gobernador patagónico Jorge Sapag, de impulsar la reforma de su propia ley hidrocarburífera) se viene agitando el fantasma de que a nivel nacional se está impulsando un proyecto de ley para quitarle poder a las provincias en materia de hidrocarburos.
Francisco Pérez le preguntó personalmente a Galuccio este tema hace pocos días y éste le respondió que no hay ningún proyecto en marcha aunque sí le confirmó su disputa con Neuquén.
El lunes pasado, el gobernador mendocino se reunió con Sapag y con el mandatario chubutense Martín Buzzi en Buenos Aires y allí discutieron el tema.
Para los funcionarios mendocinos no había dudas: si YPF no ofertaba en esta etapa del proceso es porque le preocupaban dos cuestiones. Una era que consideraba que el riesgo exploratorio era muy alto, ya que en esa primera etapa la provincia no aporta inversión y todo corre por cuenta de la empresa.
Lo que se licitó fueron 8 áreas en Malargüe, preferentemente en dos yacimientos, Agrio y Vaca Muerta, en dónde potencialmente hay petróleo. Convencional en un caso y no convencional en el otro. Pero nadie sabe con certeza si existe la denominada “trampa de petróleo” de donde saldrán finalmente el oro negro.
Pero también eran conscientes de que el faltazo podía deberse a que Galuccio no compartía el modelo a implementar en Mendoza. Este es, la asociación con la empresa estatal, Emesa, que en definitiva es el corazón de las diferencias que Galuccio tiene con Neuquén porque no acepta compartir el negocio con las empresas provinciales de energía.
La pelea con Sapag se desató, precisamente, porque el patagónico, una vez vencidas las concesiones actuales, planea destinar las áreas que hoy están en explotación a la empresa Gas y Petróleo del Neuquén (G&P), la empresa estatal de energía neuquina, que pasará a ser la concesionaria y negociará contratos de servicio con las operadoras. Esto, según entiende Galuccio, sería un golpe letal para el crecimiento de YPF sobre todo pensando en la explotación del yacimiento de Vaca Muerta.
También fue un desplante político a Pérez
El gobierno sintió el impacto del faltazo y lo significativo fue que hasta último momento no supieron cuál iba a ser el movimiento de la empresa.
"La verdad es que nuestra aspiración era que YPF estuviera", reconocieron a nivel oficial y nadie tenía una explicación certera de lo que había pasado.
Unas horas después un comunicado de YPF aportaba algo de claridad ante un Gobierno que seguía desconcertado. La petrolera argentina argumentó que "defiende enfáticamente la potestad de las provincias sobre sus recursos hidrocarburíferos" y que propone "un modelo alternativo" para hacer más atractiva la inversión petrolera en Mendoza.
El titular de Emesa, Alejandro Neme, le pasó a Paco el resultado de la licitación y este tomó la decisión: "Seguimos adelante", le dijo.
La ausencia dejó además una sensación de desplante fuerte: el hecho de que YPF haya decidido bajarse de la licitación de las áreas, en dónde incluso está una porción de Vaca Muerta, ratifica en los papeles que, más allá del discurso de Francisco Pérez de los últimos dos años, la petrolera estatal no tiene a Mendoza entre sus prioridades de inversión.
El de ayer fue un eslabón más en la cadena de hechos negativos de la relación entre Mendoza y la Nación en términos de materia petrolera.
Desde 2004 a esta parte la provincia resignó alrededor de U$S 800 millones por las retenciones aplicadas a nivel nacional para sostener el precio de las naftas en todo el país y, de manera inexplicable, todavía no se concreta el traspaso de las acciones que corresponden luego de la reestatización.
Además ya se sabe que los gobernadores tendrán que ser solidarios en el pago del acuerdo con Repsol y que a nuestra provincia le significará un desembolso de U$S 500 millones.
Pero la falta de inversión se notó en un dato: mientras a nivel nacional YPF logró aumentar su producción en un 3% desde 2012, en la provincia la producción cayó un 14% en el mismo período.
El gobierno buscó minimizar el impacto de la noticia. “YPF es un jugador más”, fue lo que se escuchó ayer en el Cuarto Piso de la Casa de Gobierno mientras los sobres se abrían e YPF no aparecía entre los oferentes. Pero desde ya que esto no es así.
La empresa ostenta la explotación del 80% de las áreas petroleras de la Provincia y casi el 70% de la producción total de crudo. Y desde lo político habían bajado hace poco menos de una semana señales contundentes.
El ministro de Planificación, Julio De Vido, buscó despejar todo tipo de rumores al respecto de un intento de YPF por cambiar las reglas con las provincias al sostener públicamente que "YPF tiene que estar perfectamente alineada con las empresas y gobiernos provinciales". Pero eso no pasó este jueves: con la decisión de YPF no quedó demasiado claro hacia dónde apunta Cristina Kirchner en materia petrolera. Pero se despejaron las dudas acerca de lo que realmente quiere hacer Galuccio.