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Cada vez menos chicos se anotan en la primaria estatal

En los últimos 10 años la primaria pública perdió 22.000 alumnos y la privada creció un 4%.El Gobierno sostiene que esto se debe al “crecimiento vegetativo” y descarta un traspaso, aunque reconoce el problema y admite que financia el sistema privado a un ritmo de $359 millones al año. Un informe de UNICEF detectó “altos niveles de inequidad” en la educación mendocina.
Foto: MDZ
Foto: MDZ

El daño al sistema educativo de Mendoza ya tiene un reflejo claro en las estadísticas. Desde 2003 a esta parte, las escuelas primarias estatales perdieron 22.616 alumnos y las privadas ganaron algo más de 8.000, con lo cual Mendoza está a tono con la tendencia que marca que, en el país, la educación privada está ganando terreno ante la pública.

Los números marcan esta realidad. Según datos de la Dirección General de Escuelas a los que accedió MDZ, entre 2003 y 2013 la matrícula estatal en el nivel primario cayó un 10,31% a la vez que en el nivel privado aumentó un 3,77%, dentro del universo de casi 600.000 alumnos que asisten a las aulas en todos los niveles de la provincia.

De esta forma nuestra provincia completa el escenario nacional en dónde casi ningún otro distrito ha logrado frenar el avance del sector privado en la educación en la etapa clave del ciclo educativo. En el país, según datos recientes, la escuela primaria privada creció un 20% mientras que la primaria pública la hizo un 5% solamente.

En el nivel inicial y en el secundario, los números se mantuvieron estables y, en el caso del primero, a favor de la escuela pública. Pero eso sirvió solo para ponerle un dique de contención al desolador panorama que enfrenta la oferta educativa brindada por el Estado.

Un gobierno que se jacta de impulsar políticas inclusivas, apenas si pudo mantener que el crecimiento de la educación pública mantenga los mismos niveles que la privada en Mendoza.

En números: desde 2003 el crecimiento de la matrícula fue de un 4,70% total en el primer caso (tomando todo el sistema educativo que abarca Inicial, Primario Secundario y Superior) mientras que para el segundo fue del 4,06%.

Para este empate cumplieron un rol clave la aplicación de políticas que permitieron, en el caso del nivel inicial, aumentar la oferta con la ampliación de las salitas de cuatro años. Allí la matrícula pública creció un 30% y la privada solo un 7%.

En la secundaria la variación fue pareja. Ambas matrículas crecieron a un ritmo de 3.000 alumnos por año, ya que el Estado logró mostrarse atractivo con las escuelas de técnicas y con las artísticas.

Esto nos deja un poco mejor de lo que sucede en Argentina en donde, desde el inicio de la gestión kirchnerista, el porcentaje de alumnos en las escuelas privadas rondaba, ya en 2010, el 23%y había crecido 6% en solo ocho años.

Y con un agregado más. En la provincia están habilitados 132 colegios primarios privados y 117 secundarios, a los que el Estado sostiene con el pago de salarios docentes (con distintos niveles de participación que van del 30% al 100%) en un 75% aproximadamente.

Mendoza, como casi todas las provincias, financia la enseñanza privada con un aporte que el año pasado trepó a los $359 millones, lo que representó más del doble de lo que se utilizó en todo el año para reparación de escuelas.

No hubo ni uno solo de los últimos cuatro ministros de Hacienda de gestiones radicales y peronistas, que no hayan querido terminar con esta política de subsidios. Pero la respuesta de las autoridades escolares fue siempre la misma: si hoy se produjera un recorte de estos fondos, al Estado le saldría mucho más caro hacerse cargo de estas escuelas que seguir poniendo plata para pagar los sueldos.

Ni aquí ni en otros sitios como en Buenos Aires, las explicaciones acerca del desolador panorama que enfrenta la escuela pública.

En nuestra provincia confluyen, por caso, desde la expectativa de los padres que entienden que la calidad de la educación en los establecimientos privados es superior a las escuelas públicas, por ejemplo, porque allí tendrán entre otras ventajas la posibilidad de aprender idiomas, hasta la certeza de que, enviando sus chicos a un colegio pago, sufrirán menos la falta de días de clases producto de los conflictos docentes.

Ni tanto ni tan poco. La DGE, en la voz de la subsecretaria de Educación, Mónica Soto, admite que puede ser un escollo la falta de enseñanza intensiva de inglés, pero descarta que los paros docentes hayan influido.

El ex ministro de Educación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Mariano Narodowsky, analizó hace unos días para MDZ Radio y concluyó que, dentro de la multiplicidad de factores, está “la falta de una política nacional pro escuelas públicas. Y si alguien sostiene que las hubo realmente,  entonces fueron inútiles”.

Pero el experto, en las antípodas ideológicas de los funcionarios de Mendoza, coincide en que “no hay ningún estudio científico realizado con seriedad que demuestre que en la Argentina se brinde una mejor educación en la escuela privada que en la pública”.

Soto ensaya un análisis un tanto más complejo y, si se quiere, sorprendente. Para ella la caída fuerte de la matrícula en la primaria estatal se debe a una cuestión de “crecimiento vegetativo de la población”.

“Acá tenemos que cruzar los datos del último  censo de 2010 que arroja un 10% menos de crecimiento vegetativo que es la misma cantidad de alumnos menos que tenemos en la escuela primaria. Nosotros hemos tenido una disminución del 10%, que se corresponde con esa disminución de la natalidad”, analizó.

Y si bien, tal como le marcan sus propios números, debió admitir el aumento de matrícula privada en la primaria, descartó que se haya producido un traspaso de una escuela a la otra. “Es cierto, pero no ha habido traspaso de matrícula entre la gestión pública y la privada, sino que la disminución es porque hay menor cantidad de niños nacidos luego de la crisis de 2001 y eso ha repercutido en la gestión estatal”, respondió.


¿Cómo es eso?

Uno podría arriesgarse a decir que la  disminución de la natalidad tiene que ver con la crisis del 2001 que afectó a sectores de menores ingresos. Y allí se puede explicar el fenómeno, cruzando otras variables.

Sin embargo la funcionaria debió admitir otros problemas. “Hay un segundo factor que toman en cuenta los papás y no está tan vinculado a la calidad educativa. Tiene que ver con la opción del idioma y hay otro que es la creencia religiosa y la opción de los colegios confesionales. En un tercer lugar está el imaginario social de que, si se manda a los chicos a la escuela privada, estos van a tener posibilidades de relaciones y de vinculaciones sociales que les permitan tener menos situaciones de riesgo”, aseguró.

Para sentenciar: “Ahora bien: no creo que los paros docentes sean un motivo y, a nivel educativo, los operativos de calidad no arrojan diferencias en cuanto a los niveles de aprendizaje de los chicos en una escuela y en la otra”.

Un informe de Unicef publicado hace tres años nada más, daba cuenta de otra realidad de la calidad educativa en Mendoza.

Allí se estableció que el porcentaje de alumnos que en el tercer grado de la primaria no alcanza niveles satisfactorios se sitúa en torno al 20% y 25% en Lengua y Matemáticas y en Ciencias Sociales alcanza a “uno de cada tres alumnos”.

Las escuelas urbanas privadas, dice el informe,  muestran resultados significativamente más altos que las escuelas estatales en todos los grados y en todas las áreas.

La conclusión, para el organismo internacional, es dura. “Los niveles de fracaso escolar y sobreedad presentes en el nivel primario, que afectan principalmente a las escuelas estatales y rurales, junto con estos bajos resultados en los aprendizajes de los alumnos, conforman un escenario de altos niveles de inequidad”.