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Cristina entusiasma otra vez a Pérez con el dique Los Blancos

Al gobernador le dieron el ok para avanzar con la firma del contrato para hacer la megaobra de U$S 1.200, aunque persisten las dudas por el financiamiento. Paco viaja a Roma no solo para ver al Papa, también se reunirá con Guillermo Moreno.
Foto: Archivo/Gobierno
Foto: Archivo/Gobierno

De todas las veces que sonó el teléfono en el escritorio de Francisco Pérez en los últimos días, hubo una que le cambió el humor al gobernador. Del otro lado de la línea estaba el ministro de Economía, Axel Kicillof, que lo llamó específicamente para comunicarle que la Nación estaba dispuesta, luego de cinco años de idas y vueltas, a avanzar con la firma de contratos para la construcción del dique Los Blancos y darle a Paco así la oportunidad de concretar una de las promesas más repetidas (y nunca concretadas hasta ahora) por este gobernador en los últimos dos años.

Salvo este detalle del llamado, no trascendió mucho más. Aunque un detalle sí: la Nación avanzará, aunque sin tener en claro todavía cómo se financiará en su totalidad la obra que tiene un costo que no baja de los U$S1.200 millones y que solo tiene asegurados una porción de esos recursos a través del compromiso asumido por la empresa que ya está adjudicada y que es la mendocina Cartellone.

Pérez apunta a transitar las próximas semanas entre su viaje a Roma, el armado de su discurso de apertura de la Asamblea Legislativa el 1 de mayo y expectante por el avance de dos grandes obras que se han convertido en su berretín: una de ellas Los Blancos y la otra el Trasandino, que formará parte de la agenda de discusión de temas bilaterales que abordarán Cristina Kirchner y Michelle Bachellet en la cumbre que tendrán el martes en Buenos Aires.

Hay un apuro concreto en que estas cosas se realicen. Se viene el mensaje anual del gobernador ante la Legislatura y Pérez tiene particular interés en soltarlos ante la oposición que, de antemano, se sabe que cuestionará a su gobierno. Y mucho.

Pérez cambiará esta vez el estilo de su mensaje. Dejará de lado la mención detallada de obras y proyectos y se concentrará en un discurso que, estima, no durará más de media hora en esta oportunidad.

Los teléfonos en el cuarto piso de Casa de Gobierno no sonaron para dar solo buenas noticias desde Buenos Aires. También llamó el ministro de Planificación, Julio De Vido, para anunciar que Mendoza estará dentro del lote de provincias a las que se les quitarán subsidios a la tarifa eléctrica y que, a cambio de una promesa de fondos para obras públicas, se firmarán convenios para evitar que, al menos por un lapso de un año, las boletas de luz aumenten.

A pesar de esto, Celina Sánchez, la mujer del gobernador, es quien ya está armando las valijas para la gira por Roma que arrancará el 23 con una visita al Papa en dónde Pérez aspira a algo más que un saludo en el ya tradicional corralito en la plaza San Pedro reservado para argentinos que quiere ver a Su Santidad. El, junto a su mujer que lo acompañará en el viaje, pretenden acceder una reunión más reservada con Francisco.

Lo que sí, el mandatario no regresará de inmediato a Mendoza tras ese encuentro. Se quedará unos días más porque participará de la histórica ceremonia de beatificación de Juan Pablo II (que se hará el 27 de abril) y antes tendrá un cara a cara con alguien menos importante que el Papa, aunque hasta no hace mucho muy influyente en la política argentina.

Paco estará con Guillermo Moreno, el polémico ex secretario de Comercio Interior quien hoy se desempeña como agregado económico de la embajada argentina en Roma. Con él discutirá un proyecto para desarrollar los Caminos del Vino por Italia.

Los Blancos, con la mitad de la plata

Los Blancos es un complejo hidroeléctrico que implica la construcción de dos centrales de generación de energía en torno del futuro embalse Los Tordillos, sobre el río Tunuyán y su construcción viene siendo anunciada desde los finales del gobierno de Celso Jaque.

Todo casi se viene abajo hace un par de años, por un conflicto de intereses severo entre las empresas en carrera –Cartellone e IECSA– que llegó hasta la Casa Rosada y mereció una intervención directa de Cristina Kirchner en el conflicto quien terminó asegurándole a Pérez que la obra seguiría adelante.

Desde hace un tiempo largo la discusión pasa por estos términos. En 2012 la Nación se comprometió, cuando pre adjudicó el proyecto, a aportar la mitad de los fondos a través de la creación de un fideicomiso que nunca se constituyó y la provincia, según aquél esquema de financiamiento, no iba atener que poner plata.

En aquella oportunidad la empresa Cartellone asociada con la brasilera OAS (luego de que se resolviera el controversial proceso licitatorio) consiguió el contrato con el compromiso de realizar una inversión de $4.685 millones y un compromiso de aportar un 35% más de fondos provenientes del banco brasilero BNDES.

En julio del año pasado Paco hizo un viaje relámpago de un día a Brasil. Se entrevistó personalmente en San Pablo con el vicepresidente del BNDES, Wagner Betancourt, quien le garantizó que los fondos estaban. Y que además estaba dispuesto a aportar más de lo comprometido, si era necesario.

Con todo este paquete a la mano, Pérez se apuró y a mediados de 2013 soltó que ya estaba todo listo para firmar los contratos y arrancar con la obra. Pero casi nueve meses después todavía todo sigue en la nada.

Durante todo este tiempo el ministerio de Infraestructura estuvo analizando varias alternativas acerca de cómo conseguir los fondos que Cartellone no aportará. Hasta hace un tiempo corto, todavía tenía esperanzas de que Cristina cumpla su promesa y aporte esos recursos. Pero ya nadie piensa en eso.

Lo que estaban esperando (y que Kicillof le habría confirmado a Pérez en estos días) es que la Nación aprobará una ampliación de oferta que OAS realizó de palabra y que implica el desembolso de U$S 600 millones ampliables a otros U$S1.000 millones.

Si faltan recursos para concretar la obra, se verá con el tiempo cómo obtenerlos. En síntesis, eso fue lo que le transmitió el ministro de Economía al gobernador, quien desde el llamado tiene al menos a tres funcionarios de su gabinete puestos a trabajar específicamente en la redacción de los contratos y poder concretar así una promesa que ya hizo al menos media docena de veces desde que asumió.