Roby endurece y peligra la paritaria de Salud
El ministro de Salud, Matías Roby, buscó endurecer su postura en el conflicto salarial que enfrenta con el grueso de los gremios del sector de la salud y no solo anunció que intentará que Ampros, el sindicato de los médicos, pierda su personería jurídica sino que además anticipó que él, a diferencia del gobierno, no negociará los días que se les descontaron trabajadores por los días que pararon.
Luego de ratificar que pedirá al ministro de Trabajo de la Nación, Carlos Tomada, que por desconocer la conciliación obligatoria el gremio de los profesionales de la salud debería perder su personería gremial, el funcionario dobló la apuesta y manifestó que, más allá de la estrategia de los paritarios oficiales, su intención es que los días de paro en los hospitales “sean descontados”.
“No corresponde devolver los días. Esto no es amenazar, esto es hablar claro y poner las cartas sobre la mesa. Claramente dijimos que no vamos a financiar la huelga. Si me preguntan a mí si estoy de acuerdo con devolver los días, no, no estoy de acuerdo”, sostuvo Roby ante una consulta periodística.
El ministro tensó la cuerda, horas antes de un posible encuentro entre el Gobierno, ATE y Ampros que podría producirse mañana, jueves, por la tarde en la subsecretaría de Trabajo con el ruido de fondo de otro día de paro en los hospitales públicos.
El Gobierno podría decidir no asistir a esa reunión ya que, según la postura que adoptó desde el inicio de este conflicto, no está dispuesto a negociar mientras las medidas de fuerza están activas.
Más allá de esto, ya está claro que sucederá en el corto plazo. Roby logró firmar un acuerdo con el gremio que agrupa a la mayoría de enfermeros, ATSA, que implicó un incremento del 30% en dos cuotas; la primera será del 20% a partir de marzo y la segunda, del 10%, en julio.
ATSA es uno de los tres gremios que intervienen en el personal de Salud y más allá del arreglo Roby no puede cantar victoria todavía por haber conseguido esto. El titular del sindicato, Juan Carlos Navarro, por lo general siempre acuerda de manera separada al resto y además representa solo una parte de los estatales en conflicto: los 1.600 empleados con los que cuenta su sindicato, representan menos de la mitad de los que ostenta Raquel Blas en ATE.
Sin embargo lo firmado entre Roby y Navarro sirve para saber qué es lo ofrecerá el Gobierno a los médicos y enfermeros: esto es, lo mismo que al SUTE y la opción de que si los docentes terminan acordando los pagos en una sola cuota, ese acuerdo se trasladará a los hospitales.
Del otro lado los esperará una respuesta dura: Blas e Isabel Del Pópolo, de Ampros, están exigiendo un 45% de aumento, que sea además retroactivo a enero y que las paritarias se reabran a mediados de año para volver a acomodar los salarios al ritmo de la inflación.
“Nosotros no queremos perjudicar a nadie y estamos dispuestos al diálogo”, ofreció Roby, aunque del otro lado su ofrecimiento no tuvo eco.
“Hoy pretender que un sindicato cierre una negociación anual a ciegas con clausulas de paz social (como la que se estaría por firmar con el SUTE) es un suicidio para los trabajadores y para los gremios. Además en este posible acuerdo con los maestros quedó demostrado que el gobierno decía que no tenía plata. Y era mentira”, retrucó Blas.
La postura dura
Amén de advertir que es partidario de sostener que se descuenten los días no trabajados, Roby jugó más cartas.
Una de ellas fue adelantar que, por no acatar la conciliación obligatoria, le pedirá a la Nación que le quite a Ampros su personería gremial.
Los gremios reaccionaron con sorna ante esto. Saben que una medida de este tipo no es de resorte administrativo del Gobierno, sino que es consecuencia de planteos ante cámaras laborales. Y también descansan en una realidad: sostienen que en la Argentina, no existen antecedentes de que a algún sindicato le hayan aplicado jamás sanciones de este tipo.
Pero hubo más. Roby salió a decir que armará un acto público con todo su gabinete ante los periodistas, para que estos hagan público no solo su patrimonio, sus bonos de sueldos y sus antecedentes. Sino que se metió en cuestiones privadas además: el ministro de Salud sostuvo que pedirá a sus colaboradores que se realicen una rinoscopía y que exigirá que los representantes gremiales también lo hagan.
“Quiero que mi gabinete se desnude. Que vayan a un sitio ante los periodistas munidos de bonos de sueldo, certificados de buena conducta, más rinoscopía. Y queremos que los representantes gremiales hagan lo mismo, esto por empezar. Y después queremos saber cuánto le cuesta la comisión directiva a cada uno de los gremios, que ellos quieren que la ciudadanía no lo sepa”, disparó.