Narcos y efedrina: la DEA advirtió al gobierno argentino en 2008
El dato pasó inadvertido entonces, pero ahora cobra inusual relevancia: en marzo de 2008, los entonces ministro de Justicia y director General de Aduanas, Aníbal Fernández y Ricardo Echegaray, respectivamente; junto al jefe del departamento de Narcotráfico aduanero, Diego Pérez Escobar, recibieron por parte de la DEA y la Procuraduría General de México, lo que se llama “Alerta Efedrina”, es decir, la advertencia de que estaba saliendo efedrina en grandes cantidades desde el territorio nacional.
Luego, en noviembre de 2008, la Procuraduría General de la República de México dio una nueva "alerta" tanto a Fernández como al ministro de Seguridad bonaerense, Carlos Stornelli, en reuniones separadas que tuvieron en la Argentina con los delegados mexicanos en noviembre del 2008. “Las reuniones se realizaron en noviembre del 2008, luego de que la Policía Federal incautara en San Miguel 750 kilos de cocaína y detuviera en el operativo a dos mexicanos", según publicó diario Clarín en esos días.
Lo curioso es que el gobierno argentino no hizo nada al respecto. Apenas si cajoneó los documentos comprometedores.
"El error, negligencia o mejor dicho actitud dolosa por parte de Fernández, Echegaray y Pérez Escobar, fue no haber enviado el llamado alerta efedrina, a las demás fuerzas de seguridad —Policía de Seguridad Aeronáutica, Prefectura, Gendarmería, Policía Federal, policías provinciales, Dirección Nacional de Migraciones, etc— para que se tomaran los recaudos necesarios para que no siguiera el contrabando a México de ese precursor químico", admitió en esos días una importante fuente de la Aduana Nacional a este cronista.
Esas alertas de la DEA, agencia antidrogas de EEUU, quedaron asentadas oficialmente y revelaron la utilización de la Aduana para sacar e ingresar ilegalmente la efedrina al país entre 2006 y 2008. En esos días, ese organismo estaba al mando de Echegaray.
En estas horas, la alerta cobra importancia luego de que el Departamento de Estado norteamericano revelara su preocupación por el crecimiento del tráfico de drogas en la Argentina.
Todas las miradas se posan en Ibar Esteban Pérez Corradi, prófugo de la Justicia por el triple crimen de General Rodríguez en agosto de 2008, donde perecieron Sebastián Forza, Leopoldo Bina y Damián Ferrón.
Se trata de un narco —según la embajada de Estados Unidos— que supo oficiar de nexo entre cárteles de drogas en México y laboratorios medicinales vernáculos.
Hay un informe que menciona a Forza y a Pérez Corradi como “socios” y los vincula directamente con el mexicano Jesús Martínez Espinoza, acusado de producir metanfetaminas en una quinta de Ingeniero Maschwitz, drogas químicas altamente adictivas y destructivas, codiciadas en los Estados Unidos y México.
La droguería de Forza, Seacamp, figura en la lista de aportantes a la campaña presidencial de Cristina Kirchner en 2007, al igual que el propio Pérez Corradi. A su vez, este último aparece relacionado fuertemente con Echegaray y con punteros cercanos a Aníbal Fernández.
En cualquier momento, estos datos volverán a salir a la luz y es probable que se agregue nueva información. No es casual que hace unos meses, el periodista norteamericano Douglas Farah hubiera publicado que un tercio de los aportes de Cristina provenían del cartel de Sinaloa.
Como se dijo, el Departamento de Estado está muy preocupado. La discusión va contra los intereses del kirchnerismo que, lejos de querer pelear contra el flagelo de la droga, busca despenalizar su producción y tenencia.
Casi una broma de mal gusto.

