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El gobierno buscará levantar el paro docente y se viene el decreto

Mañana a las 17 habrá una reunión con el SUTE en donde presentarán una nueva oferta de aumento. Si no hay acuerdo, saldría el decreto. La presión oficial sobre Adrián Mateluna podría haber hecho efecto, pero para acordar el titular del gremio deberá violar el mandato de sus afiliados.

Un poco a los tumbos, sin una estrategia clara, buscando ponerse firme, soltando tiros por elevación y sobre todo con una gran incertidumbre acerca de si logrará o no que el ciclo lectivo retome la normalidad, el gobierno intentará comenzar a desactivar desde mañana el conflicto con los maestros.

El plan ya está definido. Este lunes a las 17 irá con una nueva oferta de aumento salarial a una reunión que el SUTE pidió apurar para el jueves pasado y allí presentará su propuesta para que los incrementos del 30,4% ofrecidos en la paritaria sean efectivizados en dos y no en tres cuotas, como se planteó originalmente.

Por ahora no habrá ofrecimientos de más plata. Aunque se especulaba también con que la propuesta superaría a la de la provincia de Buenos Aires.

El SUTE ha impuesto un piso en la negociación que para el gobierno es inaceptable: el mandato de los plenarios ha fijado que el reclamo del pago del 30% de aumento se haga en una cuota y además retroactivo a enero.

“Una de tres, las tres son inviables”, será lo que seguramente dirá mañana el paritario oficial, Andrés Cazabán cuando se encuentre cara a acara con Adrián Mateluna, el titular del gremio de los maestros.

El gobierno apuesta por reestructurar una negociación trabada, apostando a algún tipo de flexibilización de los tres reclamos del sindicato. Si fracasa, seguirá moviendo sus piezas en el tablero.

“Nosotros mañana intentaremos desbloquear la discusión y veremos si ellos resignan algunas de sus posturas para poder seguir negociando. Si no lo hacen, tendremos que hacer otro movimiento para poder salir del conflicto”, confió uno de los paritarios oficiales a este diario, aunque no dio más detalles acerca de esa jugada.

Pero igual se supo: si el SUTE rechaza la nueva oferta, Francisco Pérez terminaría imponiendo el aumento por decreto. Una medida que hace una semana estaba descartada.

Marcelo Costa, el titular de Hacienda, ratificó ayer que habrá “una nueva oferta” mientras le muestra a quien quiera ver cómo fueron los arreglos salariales con los docentes en otras provincias.

El paro docente en la provincia de Buenos Aires se levantó, tras un acuerdo que estableció un aumento del 30,9% con un salario inicial de $5.000 a concretar en agosto. Es decir, un aumento en dos tramos.

En San Luis el incremento fue del 30% pero impuesto por decreto y en tres cuotas hasta octubre. Mauricio Macri acordó una suba del 31% en dos cuotas y en la Patagonia los porcentajes fueron bajos: Chubut acordó un 26% y Santa Cruz un 20%. Salta siguió este camino: pagará un 25% y además en tres pagos.

Santa Fe pagará un 30% en tres cuotas y Córdoba un 31% en dos.

Pero hay un gobernador que puede complicar este escenario: José Luis Gioja, en San Juan, pagó un aumento del 30% a sus docentes, en una sola cuota y a partir de marzo.

Costa se metió en estos días en la cuestión paritaria, a pesar de que su cabeza estuvo puesta en otra cosa. Se le derrumbó al acuerdo incipiente que tenía con un sector del radicalismo para discutir un nuevo proyecto de Presupuesto 2014 y ahora deberá buscar cómo hacer para buscar financiamiento a partir de junio.

Y la preocupación no es sólo para los pagos de amortización de deuda que vencerán por $1.700 millones. Sino también para hacer frente al medio aguinaldo, que le costará al Estado más de $600 millones.

Tras el fracaso con la UCR, el gobierno podría apelar al artilugio legal de considerar que la autorización de endeudamiento por parte de la Legislatura en 2013 por $1.200 millones todavía sigue vigente, a pesar de que prácticamente ya tomó todos ese monto en créditos. De ser así, la resolución del conflicto lo tendrá la Suprema Corte de Justicia.

Aunque antes agotaría otra vía: en unas semanas, enviaría para su tratamiento legislativo una ley especial para poder endeudarse por fuera de la ley de Presupuesto.


Una cuestión de fe

Para el cruce de este lunes seguramente el clima será malo para el gobierno. Los maestros llegarán a la reunión (que en el medio de este despropósito en que se ha convertido el conflicto no se sabe si será en el marco de la paritaria o en el de la conciliación obligatoria) con un malhumor que ya se hizo evidente este fin de semana: el Gobierno decidió descontarles en el bono de sueldo los tres días no trabajados en el mes de marzo.

Sin embargo desde el viernes ronda una disimulada satisfacción en la Casa de Gobierno. Creen que llegó a destino el mensaje para que Mateluna asuma su “liderazgo” dentro del sindicato. Lo que no significa otra cosa que asuma su condición de dirigente kirchnerista y que, en ese sentido, resigne alguna de las demandas para poder acordar más allá de que tiene un mandato votado por sus bases.

Pero ese mensaje no apuntó a Mateluna. Fue para el verdadero poder dentro del gremio docente, que todavía detenta el ex titular del gremio, Gustavo Maure.

Maure es el representante de Alicia Kirchner en Mendoza y fue su mano derecha, Gustavo Correa, quien operó en la asamblea que hace quince días decidió levantar un paro docente que ya estaba lanzado en la provincia y por 72 horas.

Otra vez el dirigente de Kolina habría influenciado, en este caso, para que Mateluna se vea forzado a desconocer el mandato que le dio el plenario de su sindicato.

Algo así, podría pasar el lunes. Pero con consecuencias severas: la falta de representatividad de Mateluna que se hizo notoria en este conflicto, podría llevar a muchos docentes a terminar autoconvocándose para desconocer un posible arreglo de sus líderes gremiales.

No hay nada peor que le pueda pasar a Francisco Pérez que verse obligado a negociar en un futuro no muy lejano con maestros autoconvocados que adolecerán de organicidad, entre otras falencias.

Los números del SUTE reflejan hoy el estado de cosas. De los 54.000 docentes que existen hoy en la provincia, solo unos 15.000 que están activos están afiliados al sindicato.

Los que no están afiliados no participan de los plenarios, aunque sí de las asambleas. Y son ellos los que están imponiendo a los delegados las posiciones más duras contra el Gobierno.