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Avanzarán sobre la Corte y organismos de control

Están en la mira dos ministros de la Corte, el Procurador, el Contador General, dos puestos en el Tribunal de Cuentas, la Fiscalía de Estado y la Escribanía General. Hay quienes ven la mano del juez Palermo tras las transformaciones. Muchas coincidencias en la política respecto a la necesidad de los cambios.
Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Foto: Pachy Reynoso/MDZ

Todavía no tiene fecha. Pero sí ejecutores, estrategas, y aliados posibles: el Gobierno de Mendoza avanzará en la renovación parcial de la Suprema Corte de Justicia y de organismos de control como el Tribunal de Cuentas, Contaduría General de la Provincia, Fiscalía de Estado, Asesoría General de Gobierno, Escribanía General de Gobierno y la Procuración General.  La idea es “pasar a retiro” a varios funcionarios septuagenarios -o aun mayores- que permanecen en el máximo tribunal y en los organismos de control desde las épocas de Santiago Felipe Llaver, José Octavio Bordón y Rodolfo Gabrielli, para cambiarlos por funcionarios –abogados y contadores- “sub 50” que garanticen “acompañar las transformaciones” que –entienden en el poder- necesita Mendoza.

Estos nuevos funcionarios podrían ser equitativamente repartidos entre peronistas y radicales, en el marco de un acuerdo generoso sobre el que no se avanzará hasta que se supere la coyuntura del presupuesto de este año.

La idea aún debe madurar para transformarse en un plan. Pero son varios los ministros que conocen la avanzada del gobernador Francisco Pérez en este sentido y trabajan sobre ella. Ya hubo incluso algún discreto –no tanto en realidad- contacto con la oposición que terminó mal. El impulso renovador se apoya en que hay ministros de la Corte y responsables de los organismos de control “que ya están para irse” y que deberían ser reemplazados. “Hay varios con los que es realmente muy difícil trabajar” dijo a MDZ uno de los cuatro ministros del gabinete que reconoció la iniciativa que se maneja en el núcleo duro del “paquismo”, y que no ha sido compartida aún con otros sectores del justicialismo. Otro afirmó conocer el plan, pero que aún “no tiene plazos”. Una coincidencia: todos los consultados concluyeron que en el año y nueve meses de gestión que le resta a Francisco “Paco” Pérez será casi imposible hacer estos cambios sin un gran acuerdo político y el concurso, por lo menos, de la oposición radical. El problema es que frente al gobierno no hay una fila india de hombres dispuestos a retirarse. Algunos están tan enojados que no moverán un solo dedo para jubilarse sino hasta que este gobierno se haya ido de la casona de la Avenida Peltier.

Los candidatos al retiro son varios y si logran jubilarlos, generarán vacantes muy atractivas para la política. El conteo previo otorga dos cargos en la Suprema Corte de Justicia (Herman Salvini y Carlos Böhm); el Contador General de la Provincia José Caviggia, dos cargos en el Tribunal de Cuentas: uno es el del actual  presidente Salvador Farruggia, y el otro es el del vocal Roberto Ros, quien se fue en diciembre para acogerse a su jubilación, “una lástima, porque era de los mejores miembros del tribunal” reflexionó uno de los ministros de Pérez consultados para esta nota. La purga seguiría por la Asesoría General de Gobierno que ocupa César Mosso Giannini (otro histórico), el Procurador General Rodolfo González y el Fiscal de Estado Joaquín de Rosas.  Estos últimos constituyen casos especiales, difíciles para la política y en especial para el gobierno. A González lo “banca” la Corriente Peronista, y De Rosas ha sido el fiscal “ad hoc” del grupo Vila Manzano. De hecho,  está suspendido y sometido a jury por haber favorecido a este grupo en la expropiación de tierras para Divisadero Largo.

En el corazón del gobierno y en los sectores que son afines al paquismo hay consenso respecto a retirar a todos o a varios de estos funcionarios para oxigenar el modo de gestionar los asuntos públicos de Mendoza. “No es que traben todo… pero hay algunos que directamente no acompañan nada… No podemos permitir que se nos transformen todos en los ‘Carlos Fayt’ mendocinos” dijo una fuente que milita en el “palermismo”, neologismo político que dos de los informantes mencionaron para este trabajo y cuya existencia desconocíamos. El “palermismo” es una suerte de corriente interna del peronismo y la justicia –ambos en uno- que propicia una fuerte renovación y modificación de las estructuras judiciales, de investigación, de prevención y de control; con una fuerte impronta kirchnerista que se alimenta en la agrupación Justicia Legítima. Son algo así como los enemigos de la “corpo” judicial, que animan el reemplazo de una corporación por otra, aunque hay que reconocerles excelencia, estudios y prestigio intelectual. La alusión a Fayt, claro, es respecto del juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación Carlos Fayt (96), quien acaba de afirmar que piensa seguir trabajando. Es obvio que ni el gobernador Pérez ni el juez de la Corte Omar Palermo quieren eso para Mendoza. A Palermo, sus adversarios le adjudican los embates contra el Procurador Rodolfo González, la construcción del “puente” con la procuradora general Alejandra Gils Carbó para desfederalizar causas por narcotráfico y la idea de crear fiscalías especiales para delitos específicos, como el robo de automotor o la venta de drogas. El juez se mantiene en silencio y no confirma ni desmiente, pero se notan su mano política y su doctrina tras los cambios por venir.

Omar Palermo es el principal consultor en materia de Justicia del gobernador, y son amigos. Aunque hubo rumores de cierto distanciamiento en los últimos tiempos, Paco le respeta y escucha. Palermo es además un referente nacional e internacional en materia de justicia y derechos humanos. De hecho, un informante del gobierno anticipó a MDZ que el candidato de Palermo para ocupar la Procuración General de la provincia en lugar de González es el fiscal federal Dante Vega, quien realiza una carrera brillante en la investigación de violaciones a los Derechos Humanos ocurridas durante la dictadura. Claro que este cambio podría tropezar con una piedra: González tiene el apoyo firme de Carlos Ciurca y de intendentes de la Corriente, y ya avispó que no piensa renunciar ni jubilarse durante este gobierno.

 

La pregunta es si la política aprovechará los cambios para hacer transformaciones en serio, o será simplemente un reparto de la balanza de poder.



La renovación judicial y de controles del Estado que Paco atesora en siete llaves –aunque ha compartido algunas- corre en la política. No todos presumen de saberla pero hay quienes la apoyan decididamente. Uno de ellos es Jorge Tanús, el presidente de la Cámara de Diputados. “Apoyo plenamente estos cambios si el gobierno se propone avanzar. Pero deben hacerse en el marco de un pleno acuerdo con la oposición” dice Tanús. “Hay que agradecerles a todos ellos, como a Caviggia, Farruggia o los jueces… los enormes servicios prestados a Mendoza, pero sería bueno renovar y refrescar las instituciones” dice Tanús. Suena raro en él, ya que su partido acaba de remover del bloque a una diputada por votar a favor del jury al juez carlos Böhm, lo que ha generado fuertes remezones en el justicialismo. Pero Tanús sabe que finalmente Böhm se irá, aunque no ahora; sino cuando el jury de enjuiciamiento vote el archivo de la causa denunciada por la diputada Patricia Gutiérrez (UP), porque a la oposición no le alcanzan los dos tercios del tribunal de enjuiciamiento para removerlo. No obstante, se dice que el propio Böhm le ha prometido a Paco Pérez que se irá una vez se apague un poco el fuego del escándalo, y el jury lo respalde. Böhm dejará una apetecible silla en la Corte y la UCR está anoticiada de ello. Los radicales cuentan que la semana pasada, mientras se debatía en Diputados el futuro de Böhm, Néstor Parés lo llamó a Alfredo Cornejo para transmitirle una oferta del PJ en vivo y en directo y con el teléfono en alta voz para conectar a Tanús: Salvar a Böhm ahora a cambio de repartir más tarde “uno y uno” los dos cargos que se producirían en la Corte. Cornejo no aceptó y Parés cortó la comunicación. Luego se votó con el resultado conocido.

La renovación de la Suprema Corte que las gestiones peronistas desde 2007 iniciaron con las llegadas de Mario Adaro primero y de Omar Palermo después no terminará ahí. En el gobierno empujan para que tras la salida de Böhm se produzca la de Herman Salvini e incluso en un paso posterior, la de Pedro Llorente, aunque ésta última es más lejana. El problema es que Salvini -con seguridad- no se quiere ir, y a cambio las fuentes del gobierno reconocen algún guiño de Llorente para dejar su lugar de supremo. Habrá que ver.

Otra fuente política del PJ coincide. “La Corte, algo ha hecho… pero la verdad es que hace falta más en el mismo tribunal y en otros organismos… se han vuelto vetustos” dijo utilizando el adjetivo tal vez más duro para definir el funcionamiento de los organismos de control. “No se trata sólo de las edades… sino de la transformación de los organismos, de la llegada del juicio por jurados, de la actividad de las fiscalías” dice otro ‘palermista’ de la primera hora.

En la Contaduría General va a ser difícil que “Pepe” Caviggia se vaya. Cultiva una excelente relación en el peronismo y con sectores de la UCR. “Yo no puedo decir que sea de los que traban las gestiones. Aunque es bastante difícil ‘pasarlo…’ yo tuve y tengo una buena relación” cuenta un ex ministro de Hacienda de la provincia. “El problema es que Caviggia disfruta de las mieles del poder y de pertenecer… tiene cierto glamour el puesto” razona un dirigente de la oposición. El que ejercería una dura resistencia para irse sería el Asesor General de Gobierno César Mosso Giannini. “Es un caballero, pero está enojado con esta gente… no va a jubilarse ahora…” dijo un peronista desde el lado de afuera del gobierno, que le conoce bien.

Para el puesto de Salvador Farruggia en el Tribunal de Cuentas ya hay candidato. Es un miembro del gabinete de Pérez que es abogado, el único cargo del directorio del TdC que debe ser letrado en vez de contador. Se trata del Ministro Secretario General y Técnico de la Gobernación Francisco “Pancho” García. Dicen que podría ir al Tribunal cuando esté por finalizar la gestión de Pérez, esto es si no se convierte en candidato a legislador nacional, o algo más. García es uno de los ministros que comparte y promueve la renovación de la Corte y los organismos de control, aunque ahora no piensa en su futuro. En el ministerio que maneja García se gerencia cada recurso humano de la provincia. “La renovación está en el marco de la política de RRHH que llevamos adelante... el 'palermismo' no tiene nada que ver” dijo un informante del área a cambio de mantener reserva de su nombre y aludiendo nuevamente a la influencia del juez de la corte local.

La Fiscalía de Estado que hoy está a cargo del subrogante Javier Fernández porque De Rosas sigue suspendido ingresará al “Plan Canje”. Más allá del destino final del jury que se le sigue a De Rosas por su enorme favor inmobiliario al grupo Vila, se sabe que el hombre está “cocinado” y que su salida de la fiscalía se producirá antes o después del fallo.

Finalmente, hay quienes mencionan que la Escribanía General de Gobierno ingresará en la etapa de renovación a la que aspiran el gobernador y sus funcionarios. El escribano general es quien certifica las operaciones de la administración pública y da fe de ellas, pero la verdad es que el escribano Guillermo Amaya sólo aparece en los medios cuando jura un nuevo gobernador o cuando deben contarse los votos en la elección de una nueva Reina de la Vendimia. No es muy tradicional el cambio de un escribano general.

¿Y ahora?

Cada una de las personas consultadas en esta nota dijo conocer en una parte el plan de renovación, la avanzada que el gobierno empezará en cuanto tome aire después de las paritarias. Nadie lo conocía por completo, pero todos coincidieron en que será imposible avanzar sin un acuerdo global con la oposición, aunque ahora no hay mucho clima para ello justamente por el presupuesto. “Hay varios que tienen que estar en la charla… Paco, Ciurca, Cornejo, otros radicales… sin ellos es imposible” razonó un funcionario de primera línea de Pérez. La pregunta es si alcanzará el tiempo que queda de gestión, aunque algunos tienen una mirada más global: “Hay que acordar con los radicales y en cuatro años hacer la limpieza, gobierne quien gobierne” dijo una fuente con sentido de la practicidad. Eso sí, nadie sabe cómo harán para darles un empujoncito a los que no se quieren ir, como Caviggia, Rodolfo González, Farruggia, o Herman Salvini. Por lo pronto, el plan “jubilatorio” de Paco está en marcha, embrionario aún, pero avanza. La pregunta es si será un mero reparto de cargos con la oposición para hacer una distribución más o menos equitativa del poder, o si aprovecharán para hacer transformaciones en serio.