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Por denunciar corrupción, ahora lo acuchillaron

Raúl Reina cobró fugaz celebridad hace unos meses cuando MDZ reveló que funcionarios de la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza le cobraban “por izquierda” para poder trabajar como tarjetero. Si bien, en un principio, fue separada de su cargo una de las personas que lo extorsionaban, pronto fue "reubicada" y Reina terminó siendo acuchillado en medio de advertencias y amenazas.

"Manten la boca cerrada, y los ojos abiertos". Michael Corleone, El Padrino.

Hay personas cuyo destino está asociado a una mala suerte que pareciera no tener fin. En ocasiones se trata de aquellos que intentan nadar contra la corriente y dejar expuestos hechos de corrupción que insisten en no ver la luz.

Esta es una de esas historias, donde los malos se mueven con ostensible impunidad y los buenos quedan abandonados a su suerte, sólo por haber tenido la impertinencia de mostrar lo que está mal.

Es el derrotero de Raúl José Reina, ex tarjetero de la Capital, quien tuvo la mala idea de denunciar hace unos meses que sus superiores, José Curia y Norma Naves, le exigían un pago de $50 diarios solo para tener derecho a trabajar.

No es el único que fue pasible de esa “extorsión”, le ocurre a muchos otros trabajadores de la calle que no han vacilado en hacerlo público: “Para dejarte trabajar te cobran $50 por día o $200 por semana, solo por el uso de la calle. Además tenés que comprarles 100 tarjetas de estacionamiento medido como mínimo”, admitió por caso a MDZ otro tarjetero, Cristian Méndez.

Como sea, el corazón de esta historia fue revelado el 29 de agosto de 2013 por MDZ, cuando se publicaron las primeras denuncias y una breve entrevista realizada a Reina que vale la pena rememorar:

-¿De qué manera les cobran el dinero?
-Lo hacen en el momento en el que comprás las tarjetas. Tenés que mezclar los $50 entre otros billetes para que las cámaras de las calles céntricas no los registren. Si no te aprietan.

-¿Cómo los aprietan?
-Los aprietes los hacen de varias maneras. Curia y Naves realizan los cobros, en el momento de ir por el dinero. Si te negás a pagarles aparecen en un auto Bora de color gris —propiedad de Curia—dos personas peruanas que muestran armas y te aprietan para que les des el dinero. Otra forma es mediante un aliado que se llama Ariel Lescano, que también es tarjetero y es cómplice de Naves y Curia (N. de la R.: este diario tiene una grabación que los compromete). Este les avisa quién está trabajando en cada calle y si pagó o no. En el caso de que los jefes no puedan ir a ejecutar la coima, él está autorizado a hacerlo, entonces va con un falcón o en motos y los aprietan con armas hasta que pagan.

-¿Cuánto hace que vienen sufriendo esta situación?
-La situación se viene gestando desde hace 2 años. Hablamos con todo el mundo ya, hasta con el tesorero del sistema de estacionamiento medido, contador Fabian Mateo, pero no quiso recibirnos en su oficina y manifestó tener relación cercana con Curia y Naves.


Merced a lo publicado en esos días, ocurrieron dos hechos puntuales: por un lado, Reina fue atropellado por el mismísimo José Curia; por el otro, Curia fue separado de su cargo en la Municipalidad, como encargado de Estacionamiento Medido.

Hasta aquí, podría decirse que la historia tuvo un final feliz y que todo ocurrió como en las mejores películas de Hollywood. Sin embargo no fue así.

Que parezca un accidente

A principios de febrero, el tarjetero Reina se encontraba en medio de su nueva “changa”: la venta de fruta por las calles de la Capital. Cuando ya no había más por hacer, se decidió volver a su casa en Las Heras, silbando bajito y con unos pocos pesos en el bolsillo.

Posiblemente concentrado en cuestiones triviales, no se percató de que lo seguía una camioneta. Cuando quiso darse cuenta, dos personas lo cruzaron y empezaron a increparlo.

“Dejate de joder y levantá todas las denuncias que hiciste”, le dijeron. Antes de poder reaccionar, lo acuchillaron en el abdomen. “Sentí un golpe en la panza y vi la sangre, me clavaron un pinche o un marcatarjeta, no llegué a ver qué era”, reveló a este diario.

-¿Cuántas personas te atacaron?
-Se bajaron dos, a uno lo reconocí. Es un peruano. Fui al juzgado y lo reconocí, tenía antecedentes.

-¿Trabaja en la Municipalidad?
-Sí, y siempre está en la mañana en Las Heras entre 25 de Mayo y Chile, de la Capital. Tiene una Fiorino blanca.

-¿Qué te dijeron justo antes de herirte?
-Que levantara las denuncias y que no me querían ver en el centro. Yo les dije que no ando molestando a nadie, pero igual me lastimaron.

-¿Hiciste la denuncia?
-Sí, en la Unidad Fiscal de Las Heras, no solo me golpearon, también me llevaron plata y un teléfono. No era mucho pero era lo que tenía vendido en el día. También fui a la Municipalidad, pero me echaron como un perro.

-¿Quién te echó?
-Curia, lo vi sentado y me hizo sacar por un preventor por la fuerza.

En estas horas, Reina se encuentra en su domicilio bajo reposo absoluto, luego de haber estado durante 20 días en el Hospital Lagomaggiore. “Estoy en mi casa sin poder hacer nada de nada. Tengo este tremendo corte”, dijo a MDZ con la voz quebrada.

Mientras tanto, este diario pudo comprobar que, efectivamente, Curia volvió a trabajar a la Municipalidad —por su parte, Norma Naves siquiera fue amonestada—, en un gesto que denota la peor cara de la impunidad. ¿No es acaso un síntoma de protección política hacia aquel que cometió un hecho aberrante contra un humilde trabajador de la calle? ¿Qué mensaje deja esto en la sociedad?

Concluyendo

Lo ocurrido al tarjetero Reina es la postal del “no te metás”, una frase que parecía erradicada del vocabulario argentino luego de lo ocurrido en los oscuros años 70.

¿Quién querrá denunciar hechos de corrupción luego de lo aquí revelado? ¿Qué premio tiene quien lo hace? ¿Para qué jugarse la vida si a nadie le interesa?

Mientras estas líneas se escriben, Reina sigue inmerso en su propia desgracia, acumulando denuncias que nadie parece querer investigar y ante la indiferencia de un sistema que lo excluye en una suerte de círculo vicioso que jamás termina.

Lo más preocupante es que la trama aquí revelada no es nueva ni novedosa: , a través de un artículo que denunciaba cómo los tarjeteros que controlan el tránsito son “negreados” por la municipalidad capitalina.

Hasta que ello no se desarticule, todo seguirá como hasta ahora, sin solución de continuidad. Con suerte, cada tanto aparecerá alguien que se anime a contar algún caso concreto, como Reina, pero quedará como algo aislado.

No obstante, no serán muchos los que se animen a hacerlo. ¿Quién querría vivir la pesadilla que le toca en suerte al malogrado tarjetero?

Ya lo dijo el célebre Vito Corleone en la película El Padrino: “Si hay algo en esta vida, si la historia nos ha enseñado algo, es que se puede matar a cualquiera”.