Para el Gobierno, Amnesty "es un grupito de abogados"
"Se trata de una presentación de un grupo de abogados con su visión que yo no comparto para nada", de esa manera, Eduardo Orellana, director del servicio penitenciario de Mendoza se refirió a la carta de Amnistía Internacional que fue enviada al Gobernador de la Provincia, Francisco Pérez para que se investiguen posibles casos de maltrato a los internos.
Orellana pidió diferenciar entre el maltrato que reconoce que sufren los internos al no contar con las comodidades que deberían tener, producto del superpoblamiento de las cárceles, con agresiones físicas directas de parte del personal penitenciario hacia los reclusos, "si eso ocurriera y yo no hiciera nada, no estaría haciendo las cosas bien", agregó.
"Si entiendo como mal trato que -los internos-no tengan las comodidades que tendrían que tener, por eso estamos a la espera de que se apruebe el emprendimiento privado para construir 1000 nuevas plazas, y ahora en los primeros días de noviembre inauguramos una nueva plaza en Boulogne Sur Mer con espacio para 135 reclusos", informó el funcionario.
De todas maneras, Orellana, indicó que cada tres o cuatro años se debería ver el crecimiento en las cárceles de Mendoza, para asegurarse de que los presos tengan el trato que deberían tener. "Siempre vamos un poco atrasados en eso", comentó.
La convivencia entre los internos
Orellana aseguró que "en 28 años de cárceles -habló de su experiencia personal- el nivel de convivencia entre los internos es bastante bueno, teniendo en cuenta que en Mendoza hay 4000 personas privadas de su libertad y en San Luis, por ejemplo hay 500, e igual hay conflictos".
"Hemos vivido en otra época, en donde había menos internos y los problemas eran permanentes entre ellos y con los funcionarios, hoy la convivencia es buena por eso prácticamente no hay motines ni toma de rehenes", razonó el director del Servicio Penitenciario.
"Hay maltrato en la cárcel cuando no podemos cumplir con las condiciones de habitalidad, que en donde tengan que dormir dos no duerman tres o cuatro", admitió el funcionario, pero insistió en que "si los penitenciarios se la pasaran pegándole a los presos tendríamos motines, tomas de rehenes".
Por el contrario, Orellana resaltó que en Mendoza "hubo un importante aumento en la matrícula de educación de los internos, y el nivel de ausentismo del personal ha bajado considerablemente, lo que significa que la gente no va a trabajar a un ambiente hostil, sin dejar de tratarse de una prisión".
Los derechos de los presos
"Estamos trabajando mucho sobre dos cosas que yo considero fundamental para garantizarle derechos a los internos y al personal penitenciario, con educación, con el aprendizaje de nuevas y mejores prácticas penitenciarias", aseguró Orellana.
El funcionario aseguró que "los resultados se están viendo, pero es un proceso largo que tendrá que trascender a mi gestión, que tendrá que tener continuidad".
Pese a todo lo anterior, Orellana indicó que "todavía se están viendo de los dos lados gente que no entienden las cosas -que la violencia no conduce a nada-, pero cada vez son menos"