Funcionarios les alquilan calles a los tarjeteros
Cada mañana, un ejército de trabajadores cubre gran parte del centro mendocino a efectos de cumplir su labor diaria a través de la venta tarjetas de estacionamiento. Son los denominados “tarjeteros”, característicos por sus pecheras verdes.
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“Si no pagás, no te dejan laburar”, agregó Cristian Méndez al mismo respecto.
Por lo que pudo saber este diario, los funcionarios que están realizando los aprietes referidos son José Curia y Norma Naves, jefe y encargada del Programa de Estacionamiento Medido, respectivamente.
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“Para dejarte trabajar te cobran $50 por día o $200 por semana, solo por el uso de la calle. Además tenés que comprarles 100 tarjetas de estacionamiento medido como mínimo”, admitieron los afectados.
-¿De qué manera les cobran el dinero?
-Lo hacen en el momento en el que comprás las tarjetas. Tenés que mezclar los $50 entre otros billetes para que las cámaras de las calles céntricas no los registren. Si no te aprietan.
-¿Cómo los aprietan?
-Los aprietes los hacen de varias maneras. Juria y Naves realizan los cobros, en el momento de ir por el dinero. Si te negás a pagarles aparecen en un auto Bora de color gris —propiedad de Curia—dos personas peruanas que muestran armas y te aprietan para que les des el dinero. Otra forma es mediante un aliado que se llama Ariel Lescano, que también es tarjetero y es cómplice de Naves y Curia (N. de la R.: este diario tiene una grabación que los compromete). Este les avisa quién está trabajando en cada calle y si pagó o no. En el caso de que los jefes no puedan ir a ejecutar la coima, él está autorizado a hacerlo, entonces va con un falcón o en motos y los aprietan con armas hasta que pagan.
-¿Cuánto hace que vienen sufriendo esta situación?
-La situación se viene gestando desde hace 2 años. Hablamos con todo el mundo ya, hasta con el tesorero del sistema de estacionamiento medido, contador Fabian Mateo, pero no quiso recibirnos en su oficina y manifestó tener relación cercana con Curia y Naves.
El agujerito sin fin
Lo aquí relatado no es nuevo ni novedoso. En abril del año 2010, MDZ contó cómo los tarjeteros que controlan el tránsito son “negreados” por la municipalidad capitalina.
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A efectos de profundizar sobre la cuestión, este diario entrevistó entonces a Alberto Tolosa, ex tarjetero comunal e impulsor del Sindicato Único Agentes de Tránsito, Estacionamiento, Expendedores de licencias de conducir y afines de Cuyo. El diálogo merecer ser reproducido nuevamente:
-¿Usted era vendedor de tarjetas de estacionamiento?
-Exactamente. Y les hacía paro (a la municipalidad) por no tener una ART, una obra social, o aporte jubilatorio mientras que el Municipio gana alrededor de casi 24 millones de pesos por año, sin saber adónde va todo eso. Puede decirse que los tarjeteros ganan bien también, pero nunca tanto como la Municipalidad. Si yo tengo 12 lugares tendría que vender 120 tarjetas trabajando al 100 por ciento, y nadie trabaja al 100 por ciento. Entonces ellos nos hacen comprar 150 tarjetas y allí ya nos están sobrando 30 por más que no las venda, al otro día lo mismo, comprar 150 más.
-¿Ustedes compran las tarjetas por anticipado y las pagan por anticipado?
-Así es y estamos obligados a vender 150 por día. Tengo pruebas con firma y sello de cómo nos obligan a venderlas, con nombre de Norma Nave y José Curia. Tengo el acta de acuerdo que se hizo con firma de Mariano Nanclares el hijo de ex presidente de la Corte.
-¿Quién es Norma Nave?
-Es la jefa del estacionamiento medido, junto con José Curia, son los que nos dicen cuántas tenemos que comprarles y si no, no trabajamos más. Ellos amenazan a los demás que van a terminar como yo, porque me suspendieron por 40 días por estar sin remera y me mandaron preso. Nos amenazan para comprar más tarjetas, porque a ellos les entra mucha más plata por esto, de lo que nosotros podemos llegar a ganar.
-¿Y qué pasa con el excedente de tarjetas?
-Nos la tenemos que comer. Sabemos que estamos trabajando a pérdida de antemano.
-¿Les dan algún comprobante por ello?
-No, nunca. He realizado diferentes huelgas para exigir algún tipo de factura de esto porque jamás quisieron darnos alguna boleta. Lo ideal sería que si un día me sobran 50 tarjetas, al otro día pueda comprar 100, pero a ellos no les interesa, quieren vender 150 si o si. Si no pongo tarjeta a un auto mientras que un inspector me ve, este elabora un informe donde dice que no puse tarjeta y me suspenden por 15 o 30 días. Acá no nos podemos enfermar, no tenemos vacaciones y es un trabajo totalmente insalubre, recién hace poco nos otorgaron la campera para cubrirnos del frio y la lluvia.
-¿Cómo es el horario de trabajo que tiene el tarjetero?
-Se trabajan 10 horas seguidas y se empieza bien temprano. Hay un cartel que dice que si no estamos a tal hora para comprar la tarjeta estamos suspendidos. No tenemos ni voz ni voto, es por eso que empezamos a armar este sindicato. Amenazan a los compañeros que si se vienen conmigo los echan. Nadie nos protege. Para la Municipalidad somos imprescindibles porque nos necesitan ya que generamos ganancias, pero somos el último eslabón de la cadena a la vez, y los más débiles.
Concluyendo
Cansado de la situación aquí expuesta, José Reina expuso esto en la municipalidad de la Capital, donde le tomaron un acta por escrito a él y a su amigo Cristian Méndez. Sin embargo, la situación continuó como si nada.
Luego de esto, presentaron una carta dirigida a intendencia, que fue recibida y sellada por una secretaria, quien le devolvió el original y se dejó una copia que sorpresivamente desapareció y jamás llegó a manos del Intendente.
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Lo más grave no fue eso: a raíz del movimiento generado dentro del municipio, los tarjeteros fueron amenazados de muerte con armas y golpeados bruscamente. Por el hecho, Reina radicó una denuncia judicial, pero esto hizo enfurecer más a los funcionarios y amenazaron con armas de fuego a sus hijos en su domicilio.
Sin respuesta, juntaron firmas de los demás tarjeteros afectados y las presentaron en el sindicato de los municipales, donde prometieron ayudarlos.
Hasta ahora, la ayuda brilla por su ausencia.