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La historia detrás de la polémica foto

Como presidenta, Cristina nunca fue a un tedeum encabezado por el actual papa cuando era arzobispo de Buenos Aires. Apuntando a Bergoglio, Néstor dijo que "el diablo también llega a los que usan sotanas". Hoy Bergoglio tiene casi la misma popularidad de Juan Pablo II. Mientras que las encuestas indican que Cristina hoy pierde en Buenos Aires y en las provincias más grandes de Argentina.
Foto: Twitter
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"No forma parte de la campaña del Frente para la Victoria bajo ningún concepto. Yo fui por una cuestión personal. Tuve una enfermedad y la presidenta desde su generosidad me invitó a ir con ella. Viví un día intenso, emocionante, vivimos una alegría muy grande", fue la respuesta de Martín Insaurralde ante una consulta hecha por la foto en que salió con el papa Jorge Bergoglio en una entrevista concedida a la radio porteña La Red.

El candidato K que va segundo en las encuestas en la provincia de Buenos Aires -detrás del ahora opositor Sergio Massa- acompañó a Cristina al cierre de la Jornada Mundial de la Juventud, y asistió a una misa con más de tres millones de jóvenes de 110 países ocuparon unas cuarenta cuadras de la playa de Copacabana. Las imágenes del evento religioso que dejó la televisión mostraron emociones compartidas. El protagonista de ese encuentro fue nada más y nada menos que Jorge Mario Bergoglio, ex arzobispo de Buenos Aires y hoy, el primer papa no europeo de la iglesia católica. Tras la misa, Cristina Fernández e Insaurralde saludaron al papa Bergoglio. El momento del saludo fue registrado por una fotografía. Era domingo al mediodía. Por la tarde esa imagen quedó servida a los medios a través de las agencias de noticias. Y en menos de 48 horas esa foto se conviertió en numerosos afiches pegados en la ciudad de Buenos Aires.

¿Por qué una foto con el papa? ¿Acaso fue un saludo que confirmó una relación coherente a través de los años? La historia dice que no.

Desde el 3 de junio de 1997 hasta marzo de 2013, Jorge Mario Bergoglio fue arzobispo de Buenos Aires. Entre otras funciones fue el responsable de las celebraciones religiosas del 25 de mayo y 9 de julio, llamado tedeum. Como presidenta, Cristina Fernández de Kirchner nunca fue a un tedeum dado por el arzobispo Bergoglio. ¿Por qué? Porque el ahora papa en su momento criticó la forma de gobernar sin diálogo de Néstor y Cristina, como también algunos datos del relato oficialista, como las cifras de la pobreza.

"Un poco lo que marca esta huida (de Cristina) de Buenos Aires es el desagrado por las homilías del cardenal Bergoglio", dijo en 2008 el entonces presidente de la Pastoral Universitaria porteña, Guillermo Marcó, luego de que el Gobierno decidiera trasladar a Salta la celebración de 25 de Mayo para esquivar la homilía de Jorge Bergoglio en la catedral de Buenos Aires.

 

Aquella vez Marcó recordó que la Iglesia fue la primera institución en "advertir sobre los peligros" de "enfrentamientos y divisiones" por parte del kirchnerismo" y que "ahora vemos: la disolución, la división, el enfrentamiento y todo ese tipo de cosas".

Casi un año antes, concretamente el 15 de septiembre de 2007, el ahora papa Francisco había criticado la forma de diálogo que en ese entonces (y hasta hoy) implementa el Gobierno nacional, al asegurar que se debe debatir y "pelear de frente, como personas bien nacidas".

"La crispación no contribuye a la cultura del encuentro", expresó y además aseguró que  el diálogo debe ser abierto y de frente, "aunque se nos vaya la lengua y tengamos que pedir perdón".

Bergoglio también hablaba de la "patología" del desencuentro, un mal que se basa en tres principios fundamentales: "la desinformación, la difamación y la calumnia". Y además criticó  el “exhibicionismo y los anuncios estridentes" de la clase política.

Néstor Kirchner tiró el peor pronóstico al sacerdote que al finalizar cada misa pedía a sus feligreses que rezaran por él: puso a Bergoglio y a la iglesia católica en la vereda de enfrente y dio a entender que el diablo se personificaba en el actual papa:

"Nuestro Dios es de todos, pero cuidado que el diablo también llega a todos, a los que usamos pantalones y a los que usan sotanas".

Cables enviados a Washington en 2007 por diplomáticos estadounidenses en Buenos Aires afirmaron que el gobierno del entonces presidente Néstor Kirchner consideraba al ahora papa Francisco como "un líder de la oposición".

Es que la relación con Néstor ya venía mal de antes: ya en 2005 había anunciado que no iría al tedeum de Bergoglio en la Catedral, una ceremonia tradicional que los presidentes de la historia prácticamente asistieron siempre. Pero no fue gratuito: enterado el arzobispado de Buenos Aires de que Néstor no iba, entonces decidió suspender la ceremonia religiosa.

En 2008, la Iglesia tendría nuevo protagonismo en el marco de la pelea entre el campo y el Gobierno. Bergoglio le pidió al Gobierno un "gesto de grandeza " que permitiera destrabar el tenso conflicto. Nada de eso pasó. Finalmente el vicepresidente Julio Cobos trajo calma a todo el arco opositor y todo lo contrario al oficialismo tras el voto "no positivo". 

El entonces arzobispo Bergoglio se reunió varias veces con el vicepresidente Julio Cobos, aislado del Gobierno y repudiado todo el tiempo a través de declaraciones de funcionarios y amigos del oficialismo. Ambos coincidieron en la necesidad de restablecer el diálogo en la cultura política.

 

En tanto Cristina y la cúpula del Episcopado argentino se reuniron sólo una vez, después de su asunción como presidenta en 2007.

 

Luego de esa época de tensiones vino un breve período de calma, durante el cual Cristina asistió a una misa en Luján, invitada por Jorge Bergoglio.

Pasó el tiempo y hubo más fuego cruzado. "El peor riesgo es homogeneizar el pensamiento", advirtió Bergoglio y pidió el fin de la "crispación social". Luego, los seguidores K aprovecharon ese término para llamarlo "Cris-Pasión".

Pese a ello, el sacerdote jesuita y hoy papa tuvo gestos de acercamiento con los Kirchner. Uno de ellos fue cuando en febrero de 2010, Néstor Kirchner estaba internado en el sanatorio Los Arcos, internado por una patología en la arteria carótida derecha. En esa ocasión Bergoglio envió a un sacerdote a ese hospital para dar la unción de los enfermos a Néstor Kirchner. Cristina y sus hijos no aceptaron que se le aplicase ese sacramento de la iglesia católica que contempla una "gracia" para curar al enfermo o bien, como asistencia espiritual en caso de que no sobreviva. Aquella vez Néstor fue operado de urgencia y si bien se recuperó, ya se hablaba de una posible afección en el corazón en el entonces ex presidente.

"Vine para darle consuelo. Este sacramento es para llevar fortaleza y prestar asistencia religiosa a quien pase un trance como éste", dijo aquella vez el sacerdote Juan Torrella -enviado por Bergoglio.

Cuando se celebró el Bicentenario en 2010, Cristina Kirchner había preferido asistir a la Basílica de Luján junto a Néstor. Un año después, la presidenta se trasladó a Chaco para escaparle nuevamente a Bergoglio en el tedeum. El ahora papa Francisco respondió pidiendo "desterrar las ambiciones desmedidas" y  criticó los "delirios de grandeza" de los gobernantes.

Otro capítulo fue la aprobación de la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo, en 2010, aunque se trató de una norma impulsada por el Gobierno y otras agrupaciones políticas.  En aquella ocasión pidió a los sacerdotes de Argentina que  hablara en todas las misas sobre "el bien inalterable del matrimonio y la familia".

En sus últimos días como arzobispo de Buenos Aires -y a punto de jubilarse- algunos cercanos a Bergoglio afirman que sentía tristeza por no haber logrado entablar un diálogo entre iglesia católica y gobierno. El 13 de marzo llegó la sorpresa desde el Vaticano y el cura que se iba a retirar de la actividad en un hogar para sacerdotes ancianos se convirtió en una de las cinco personas más influyentes del mundo.

En tanto, Cristina y su milicia K dejaron pasar ese 13 de marzo y ante el enorme fervor que causó en Argentina la llegada de Bergoglio al frente de la iglesia católica en el mundo cambió rotundamente su discurso con el ex arzobispo de Buenos Aires, como lo muestra la siguiente imagen:

 

En apenas cuatro meses, el papa Bergoglio recibió a Cristina las veces que fue a visitarlo. La última vez, la presidenta fue con su candidato para la provincia de Buenos Aires, Martín Insaurralde, que necesita votos para superar -al menos en las encuestas, a Sergio Massa-. Se sacaron una foto.

Y esa foto se convirtió en un afiche de propaganda del Frente para la Victoria.