Polémica del Zoo: ¿lo tiene que dirigir un veterinario?
Una de las noticias de la semana fue la designación del artista Norberto Filippo como director del Zoológico de Mendoza. Una decisión que asombró y generó protestas de fundaciones ambientalistas como Defensa Vegana, Oikos y Cullunche, por “privilegiar una visión economicista que busca atraer nuevos visitantes al lugar, como asimismo mejorar la imagen de un sector fuertemente cuestionado durante los últimos años por el trato que se les da a los animales”.
También se lo cuestiona al nuevo titular por su profesión de artista. La gran pregunta es ¿quién está mejor preparado para administrar un zoológico? ¿dirigir un zoológico es sólo competencia de veterinarios?
Hasta abril último, Claudio Bertonatti –de profesión muséologo y conservacionista- dirigió el Zoológico de Buenos Aires. Se fue porque allí se perdió “la convicción de que sea posible seguir transformando al viejo Zoológico de Buenos Aires en un moderno centro de educación ambiental y de conservación de fauna”. En su lugar entró el actual administrador, Juan Carlos Guaita: es abogado y en los últimos cinco años fue director de legales de la Gnvgroup, que se dedica al desarrollo y comercialización de proyectos inmobiliarios.
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Una vuelta a los mejores del mundo
Los zoológicos más destacados del planeta –seleccionados en diversos ranking de Internet- tienen algo en común: un compromiso con el medio ambiente, crecimiento de la población animal, construcción de un hábitat mejor para todas las especies alojadas, restaurantes y lugares de entretenimientos y aunque parezca un dato menor, una buena página web, que informa y vende recuerdos del zoo en tienda online y también programa visitas guiadas desde allí. Recorrer cada uno de estos centros puede llevar unas cuatro horas, a cambio de una entrada promedio de 20 euros.
La atracción turística más importante de Suiza, justamente, es un zoológico: el de Basilea, conocido como Zoo Basel. Abrió en 1874 y cada año lo visitan unos 1,8 millones de personas. Trabajan 188 empleados (99 mujeres y 69 hombres) y aloja a más de tres mil animales. La última novedad es que en agosto construirán un nuevo recinto para los elefantes, de 5 mil metros cuadrados, más del doble del actual. Desembolsarán unos 4 millones de dólares: una parte será en calidad de donación.
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¿Y quién está a cargo de este zoológico, considerado hoy entre los cinco mejores del mundo? Se llama Elizabeth Simonius, una empresaria que también es vicepresidente de la Asociación de Propietarios de Basilea y de Gruner AG, una empresa de servicios de ingeniería (planificación de proyectos de construcción, entre otros), con 19 filiales en todo el mundo. También integra ING Bank (Suiza) y el Comité Ejecutivo de la Asociación de Propietarios de Suiza.
Por debajo de Elizabeth Simonius está Olivier Pagan, quien desde 2009 es el director ejecutivo del zoológico suizo, con el título de doctor en veterinaria.
¿Por qué, hasta el momento, nos encontramos con zoológicos dirigidos más por empresarios inmobiliarios que por veterinarios? Seguramente porque se trata de administrar un emprendimiento que implica construcciones de calidad para asegurar la dignidad en el hábitat del animal e infraestructura para el entretenimiento, hecho para sostenerse mediante el financiamiento privado: si la gente no va a esos zoo, entonces cierran, por lo tanto, para que la gente siga yendo hace falta constantes inversiones inmobiliarias para mejorar día a día la infraestructura para los visitantes y para los animales.
El más grande del mundo es el de San Diego
Recorrer el Zoológico de San Diego lleva horas porque es prácticamente una ciudad animal adentro de una ciudad convencional, con montañas artificiales, anfiteatros, espacios de jungla, zonas que recrean el Ártico y varios café y restaurantes. Allí hay unos 4 mil ejemplares (casi cuatro veces más que el Zoológico de Mendoza) de 800 especies distintas. La mitad son aves. Es uno de los pocos del mundo que posee un oso panda gigante.
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En este 2013 fue premiado como el reciclador del año, por desviar la basura de los vertederos y conservar los recursos naturales y también fue galardonado por la Asociación Nacional de Restauración y además, por la producción de eventos.
Quien está a cargo de este gran complejo es Rick Gullen y al igual que el actual administrador del Zoológico de Buenos Aires, es abogado. Por debajo de Gullen aparece Douglas G. Myers, quien se graduó como licenciado en negocios y psicología de la Universidad Christopher Newport en Newport News, Virginia. Antes de ser Director Ejecutivo de la Sociedad Zoológica de San Diego, Myers se desempeñó como miembro del Consejo de la Asociación Americana de Museos y el Instituto de Servicios de Museos y Bibliotecas.
Por fin, un conocedor de animales
No es que los veterinarios o algún experto en animales queden fuera de la cúpula de los zoológicos. Jim Breheny es director general de Zoológicos y Acuarios del grupo Wildlife Conservation Society, que gestiona el Zoológico del Central Park de Nueva York, New York Aquarium, Prospect Park Zoo y Queens Zoo. Estos sitios son visitados por unos 4,5 millones de turistas al año. El eslogan de la organización es que “salva la vida silvestre con la ciencia y la educación para que la gente viva en armonía con la vida silvestre”.
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Breheny participó de la planificación y la construcción de muchas de las exposiciones de vanguardia del zoológico del Bronx, como la casa del león del film Madagascar. Recibió su licenciatura de Manhattan College en Riverdale, Nueva York, donde también fue un adjunto en el Departamento de Biología. Recibió su título de posgrado en la Universidad de Fordham en 1984.
Un conocedor de animales en Argentina fue Jorge Cutini –que solía aparecer en La noche del domingo, de Gerardo Sofovich-, pero su gestión en el zoológico que creó en Luján, Buenos Aires, tuvo problemas, como el caso de un niño de siete años que en 1988 perdió un brazo al ser atacado por un oso. Eso llevó a que Cutini cerrara su zoológico y debiera pagar un millón de dólares (pesos en ese entonces) a la víctima, Miguel Bello Arias.
Su zoológico se llamó Mundo Animal y cuando abrió en 1987 se distinguía del resto porque los animales andaban en absoluta libertad, sin jaulas ni rejas. A raíz del cierre llevó su proyecto a Ezeiza y tampoco prosperó, hasta que en 1999 fue adjudicado al productor de espectáculos Daniel Grinbank. Luego, el productor se lo vendió a sus socios. Después quedó en manos de un holding mexicano –también dueño en ese entonces de la Rock & Pop- que en 2008 se lo vendieron a una sociedad anónima formada por ex directivos de la Corporación Interamericana de Entretenimiento.
Pero Grinbank no fue el único que llegó al zoológico del mundo del espectáculos: Gerardo Sofovich estuvo allí, ya que en 1989 Carlos Menem lo nombró Coordinador del Zoológico de Buenos Aires, con el fin de privatizarlo. Lo que sucedió años después fue que ese zoológico cambiara de dueños cada dos por tres.
El eje de controversia hacia la nueva conducción del zoológico de Mendoza pasa por un lado, en que prevalezca la cuestión económica en perjucio del ambiente y de los animales y por otro, en que si esa promesa de “en el Zoo voy a hacer mucho de arte” queda en eso o se proyecta en algo más que sea realmente innovador y de calidad, como las de San Diego, Basilea o Nueva York.
Para eso es determinante saber si Norberto Filippo es más parecido a Jim Breheny, Rick Gullen o Elizabeth Simonius y menos parecido a Gerardo Sofovich y Daniel Grimbank. En este sentido es clave saber cuánto apostarán este Gobierno y los que vendrán en este tipo de emprendimientos que de por sí es muy exigente.