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Polémicas medidas para evitar el abandono escolar

La DGE aplicará un polémico paquete de medidas para evitar que los alumnos dejen la escuela. No habrá repitencia en primer grado, no quedarán libres por faltas en el secundario y se eliminan amonestaciones.
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Algunos dicen que es la “revolución” prometida por la directora de Escuelas María Inés Abrille de Volmer, pero también traerá polémicas y viejos debates. La Dirección General de Escuelas aplicará un paquete de medidas estructurales en la primaria y la secundaria que apuntan a garantizar la permanencia de los alumnos en el sistema y también un mayor grado de compromiso de parte de las escuelas y los padres. Los cambios parecen flexibilizar algunos postulados imperativos tradicionales de la escuela, pero también le da más derechos y obligaciones a los estudiantes.

En la primaria el principal cambio tiene que ver con primer grado. Este año los niños de más de 100 escuelas no repetirán el año, porque comenzará a aplicarse el nuevo sistema ideado en el Consejo Federal de Educación, por el cual primer y segundo grado son considerados una unidad pedagógica.

Por eso los niños serán evaluados, pero tendrán una promoción “acompañada”, es decir no repetirán el año y en caso de tener problemas serán asistidos por los docentes y los equipos técnicos. Este año la metodología se aplicará a un grupo de escuelas que accedieron de manera voluntaria, pero son más de 100. Y en 2014 será para todos. Según aseguran, primer grado es uno de los años con mayor repitencia.

El primer y segundo grado será considerado como una misma unidad pedagógica, sin que haya evaluaciones eliminatorias. La prioridad es la alfabetización.

Faltas libres

Otros cambios importantes se darán en el secundario. En ese nivel las modificaciones apuntan a las conductas de los adolescentes. Una de las innovaciones es que los alumnos no perderán el año por inasistencias. La DGE emitió una nueva resolución de asistencia y puntualidad de los alumnos. Allí se establece que los estudiantes deben asistir como mínimo al 85% de las clases. Así, tendrían la posibilidad de tener hasta 28 faltas. Pero al mismo tiempo se les da una posibilidad de extender ese límite con 5 faltas más, si la Dirección de la escuela lo acepta.

Es decir se llevarían las inasistencias a 33. Pero la misma resolución establece que aunque excedan el límite, no pierden el banco. “El estudiante que hubiere excedido el límite de inasistencias institucionales establecidas, deberá seguir concurriendo a clases manteniendo las mismas obligaciones escolares. El equipo directivo y servicio de orientación deberán intervenir y arbitrar con el equipo docente las estrategias de enseñanza a fin de propiciar la permanencia de los estudiantes en la escuela”, dice la resolución.

Los alumnos del secundario tendrán hasta 28 faltas y luego 5 más. Pero si superan el límte, igual no quedarán fuera del sistema escolar.

Luego también se tendrán en cuenta las inasistencias en cada materia. Y en cada asignatura donde el estudiante haya faltado más del 15% de las clases, será considerado alumno “condicional” y deberá rendir en diciembre las materias. Pero siempre deberá seguir asistiendo a la escuela.

La norma también reconoce los derechos de los adolescentes en casos particulares, como las alumnas que son madres y los alumnos que son padres, entre otras cosas.

Adiós a las amonestaciones

El otro cambio, que ya había sido anunciado, es la eliminación de las amonestaciones. Ahora los estudiantes tendrán el manejo de la conducta en sus manos. En vez de las tradicionales amonestaciones tendrán un Índice de Convivencia Escolar (ICE) que constará de 25 puntos. Cada falta a las normas de convivencia le significará la pérdida de puntos con un sistema de gradualidad.

Los alumnos tendrán 25 puntos y se descontarán con cada falta a las normas de convivencia. Si pierden todos los puntos no quedan expulsados automáticamente. Pueden recuperar puntos con acciones positivas y restaurativas.

Pero los puntos perdidos podrán ser recuperados con acciones positivas. Desde la DGE buscan que no se interprete la medida como una “flexibilización para tener mano blanda” frente a los problemas de conducta. Por eso explican que “Si hay transgresión a la norma, hay sanción”. Esas sanciones tienen en cuenta un sistema de “gradualidad, proporcionalidad y razonabilidad”. Por una falta leve, se restará un punto del ICE; por una falta moderada la quita será de 2 o 3 puntos; por una falta intermedia la sanción será la quita de entre 4 y 6 puntos; por una falta grave de entre 7 y 9 puntos y por una extremadamente grave se restarán entre 10 y 12 puntos del ICE.

Una de las claves es el concepto de justicia reparadora. Es que los alumnos tendrán la posibilidad de sumar puntos en base al reconocimiento del error y la reparación del daño. “Cada uno de los puntos del ICE que el estudiante va restando a lo largo del ciclo lectivo, pueden ser recuperados, mediante la elaboración y realización de acciones reparatorias”, dice la norma.

Una de las medidas que promete debate es la eliminación de la “expulsión” lisa y llana. Cuando un alumno pierda los 25 puntos no queda expulsado de la escuela. En ese caso se analizan distintas variables. En primer lugar se dará participación al Consejo de Convivencia Escolar, a los equipos de orientación y a los padres. Allí se pone bajo evaluación “la posibilidad de suspensión por 2 o 3 días de clases, el cambio de escuela o incluir al alumno en un programa de “trayectoria alternativa”. Pero siempre con la idea de mantenerlo dentro del sistema escolar.

Los ámbitos de discusión serán más horizontales a través del Consejo de Convivencia Escolar que debe formar cada escuela. Allí participarán de manera proporcional y dependiendo del tamaño de la institución, docentes, directivos, padres, alumnos, no docentes y equipo de orientación.