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En busca de un proyecto político

El Gobernador tuvo aciertos y errores. Pero la gran deuda a un año de su primer discurso en la Legislatura es haber concretado su propio proyecto político. Se jugó todo a la reforma de la Constitución y no lo logró. Ahora insistirá.
Foto: Alf Ponce / MDZ
Foto: Alf Ponce / MDZ

Logró la Empresa de Energía, la bodega de los productores, la agencia ambiental; fracasó con las reformas en salud, con la expropiación de tierras, el trasandino y se chocó con el fin de la promesa minera “culpa” al fracaso del proyecto Potasio Río Colorado. Puede haber una larga enumeración de aciertos, errores, promesas cumplidas, cuentas pendientes, buenas y malas decisiones. Pero a un año del primer discurso en la Legislatura la principal deuda de Francisco Pérez es consolidar un proyecto político; y la principal “víctima” de ese incumplimiento es el propio Pérez.

El sillón de San Martín tiene peso. Y una de las principales características es que quien se sienta en él recibe un poder efímero, volátil. Contra ello intentó ir Pérez en su primer año de Gobierno y no le fue bien. El 1 de mayo del 2012 Pérez puso en el horizonte un objetivo complicado: lograr la reforma de la Constitución provincial. Basó su proyección política en la posibilidad de continuar en el poder por más de 4 años. Con el anuncio, repetido como eco por todos los gobernadores (todos con fracasos como resultado), el Gobernador se autoimpuso un límite y le dejó servida a la oposición la posibilidad de frustrarlo rápidamente: sin el apoyo de los tres partidos mayoritarios la reforma es imposible.

Así Pérez gastó un año político en idas y vueltas sobre lo mismo; se acercó y agitó una ruptura en la UCR, coqueteó con otros dirigentes; pero no le alcanzó.

En ese camino el Gobernador no terminó de cerrar su propio espacio político desde donde construir poder. Rodeado de intendentes con ambiciones propias y con un Vicegobernador voraz a la hora de hacer política, Paco elige aferrarse a las directivas nacionales, donde compite con otros gobernadores de la camada joven del PJ para suceder el poder K en el futuro. 

Claro que sus allegados también especulan. Aseguran, y con razón, que los intendentes aislados no tienen proyección provincial y para graficarlo sólo alcanza un dato: a pesar del mito de la tracción de votos de los “caciques” peronistas, ninguno logró ser gobernador o tener proyección más allá de su pueblo chico. Pérez con eso les pone un coto, aunque ayer dio muestras de resignación ante su intento de que no haya internas. "En algunos lugares se acordará y en otros donde no se acuerde habrá internas, pero no es algo que nos ocupe profundamente. Es la vía democrática de los partidos políticos en un año electoral", dijo, con un discurso casi calcado al de su vice Carlos Ciurca.

La insistencia

Las señales que dio el Gobernador sobre su discurso de mañana son pocas y en principio apuntan a lo mismo. Insistirá con la reforma de la Constitución, aunque no anticipó si finalmente va a insistir con la arriesgada maniobra de convocar a elecciones de convencionales constituyentes basados en la reforma del 2001. “Voy a insistir con el concepto de reformar la Constitución de 1916 y parte de eso será letra del discurso del 1 de mayo”, anticipó ayer Pérez luego de inaugurar el Palacio de Tribunales de San Martín. También usó el lugar para desinflar la idea de que habría definiciones sobre el calendario electoral, algo que él mismo había insinuado antes de viajar a China.

El discurso del 1 de mayo no despierta pasiones populares. Es más, el grueso de los mendocinos mañana estará en familia, preparando alguna comida especial. Pero es un hecho fundamental y tiene un elemento clave: cada palabra y promesa queda en los registros oficiales.