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El cerebro del avance judicial K

Es abogado y ostenta el poderoso cargo de secretario de Legal y Técnica. A su vez es la persona de mayor confianza de Cristina Kirchner, aunque también lo fue de su esposo el fallecido presidente Néstor Kirchner.
Foto: web
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No hace falta mencionar que Carlos Zannini es el funcionario más poderoso del Gobierno de Cristina Kirchner. ¿Quién tiene dudas de que su mano está detrás del proyecto de la reforma judicial que ya tiene medio camino hecho hacia su consagración?

La relación de Zannini incluso no sólo es estrecha con Cristina Kirchner, sino que viene desde la presidencia de su fallecido esposo, Néstor Kirchner, incluso antes que fuera presidente de la Nación.

Cuando Zannini trabajaba en Santa Cruz con Néstor Kirchner, ya había pergeñado dos reformas en la constitución provincial de alto rango.

De origen cordobés, Zannini es abogado, político y actualmente desempeña el cargo de secretario Legal y Técnico en el Gobierno de la Nación desde 2003. Dice Infobae que su influencia en los Kirchner fue y es directamente proporcional a su grado de conocimiento por el público, ya que Zannini nunca buscó y siempre rehuyó cargos públicos de gran exposición.

Zannini reina en un despacho de la planta baja de la Casa de Gobierno. Allí recibe informes de Ricardo Echegaray, el titular de la AFIP, convoca jueces federales y cuenta el portal porteño que hasta tiene trato directo con el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Ricardo Lorenzetti.

No es sorpresa que impulse proyectos de semejante índole en la órbita nacional, pues ya lo había hecho con anterioridad con similares ensayos en Santa Cruz, de la mano de Néstor Kirchner. Fue el artífice -dice Infobae-, de dos reformas constitucionales, una para que Kirchner fuera reelecto por única vez y la restante para instaurar la reelección indefinida.

Según aseguran los funcionarios que más conocen a Cristina, Zannini es hoy "el único capaz de construir políticas y mirar más allá de la coyuntura”. Ello se potencia con una falta esencial: la de Néstor Kirchner.