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La carta del papa que el Gobierno nunca reveló

El 20 de marzo, Francisco le envió una esquela a la presidenta en la que pedía afianzar "la concordia y el diálogo" y enviaba su saludo "al amadísimo pueblo argentino", pero esto nunca se supo, pues el Gobierno no dio a conocer la epístola.
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Una carta del papa Francisco enviada a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner el 20 de marzo (un día después de su asunción) y en la que el pontífice pedía afianzar “la concordia y el diálogo” fue mantenida en secreto por el Gobierno nacional.

La revelación de esta esquela aparece hoy en el diario La Nación, firmada por Elisabetta Piqué, quien asegura que el pedido del papa se basaba en el anhelo de los argentinos de un "presente sereno", por lo que le pide a la presidenta trabajar "para que se afiancen la concordia, el diálogo y la reconciliación", además de recordar a los menos favorecidos, "para que hallen siempre una mano amiga que los ayude y sostenga en sus justas aspiraciones".

Piqué sostiene que la autenticidad de la carta fue confirmada por el padre Federico Lombardi, director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, y que en esta el papa le solicita que transmitiera su saludo "al amadísimo pueblo argentino", al que, además, encomendó a la Virgen de Luján, cosa que nunca sucedió, pues el Gobierno mantuvo en secreto la espístola.

"Deseo agradecer su presencia y los votos que Vuestra Excelencia ha formulado, para que la nueva tarea que me ha sido encomendada por la Providencia divina en la Iglesia sea fructífera y ayude al bien común de todos los hombres y al pacífico entendimiento de los pueblos", dice en su parte inicial la carta que Francisco le envió a la presidenta, y más adelante agrega: "En la persona de Vuestra Excelencia y en la responsabilidad que ejerce he querido ver el rostro de todos los hijos de esas queridas tierras argentinas, que se esfuerzan cada día por dar lo mejor de sí mismos a la Patria que los vio nacer, y anhelan ser protagonistas de un presente sereno y constructores de un futuro luminoso, en donde el amor recíproco sea la puerta que abra a la esperanza y a la mutua confianza, al respeto sincero y a la colaboración generosa".

Más adelante, el papa encomienda a todos los argentinos a la Virgen de Luján, patrona del país, detallando que esta incluye a "los que están constituidos en autoridad para que busquen en el servicio su mejor aliado y trabajen infatigablemente por tejer lazos que afiancen la concordia, el diálogo, la reconciliación y el entendimiento entre todos".

Como es habitual, el Santo Padre ha enviado a todas los jefes de Estado y de gobierno y demás personalidades que asistieron, el 19 de marzo pasado, a la ceremonia de inicio de ministerio petrino o le enviaron felicitaciones cartas de agradecimiento.

La carta de Francisco confirma la distensión que hubo en la relación del Gobierno con la Iglesia y el especial interés de Francisco por el destino de su país. De hecho, el Papa fue invitado por la mandataria a viajar a la Argentina, algo que muy probablemente hará el 8 de diciembre, según fuentes del Vaticano. Pese a que no bien fue electo recibió críticas de algunos sectores del Gobierno por su papel, presuntamente controvertido, durante la dictadura, más tarde hubo significativas marchas atrás en esas acusaciones.

Tanto es así que el miércoles próximo el Papa saludará al final de la audiencia general a Estela de Carlotto, presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo, quien fue muy crítica de la elección de Bergoglio por su accionar durante la última dictadura militar. El Papa ya había tenido un gesto similar cuando le envió un mensaje a Hebe de Bonafini, quien también había cuestionado su designación.