Binder y la no reforma judicial: así dolió la astilla del mismo palo
"Democratización es una palabra demasiado grande para un plan tan pequeño", definió el jurista e impulsor del plan que la Presidenta achicó al máximo a la hora de presentarlo, Alberto Binder.
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Ayer MDZ contó en exclusiva que exitía un Plan A de "democratización" que tras circular por los despachos de la Casa Rosada se convirtió en el Plan B lanzado por Cristina Fernández de Kirchner.
Gatopardismo, dijimos: cambiar algo para que no cambie nada.
Pero también abrió su sección de opinión para que Binder diera su perspectiva. Fue una ola. Mientras hasta el momento se la había criticado desde la oposición, previsiblemente, pocos aguardaban que llegara una crítica tan fundada desde un sector que, hasta horas antes, parecía cercano.
Es que Binder está convencido de su trabajo y -señalan quienes lo conocen- no necesita de palmaditas en la espalda de amanuenses del poder para realizar su tarea.
Su columna en MDZ circuló a nivel nacional. "Extraordinaria nota de Alberto Binder sobre la reforma judicial, desde alguien que conoce el tema desde adentro, y que viene trabajando por la democratización judicial desde hace 30 años", escribió en su blog Carlos Gargarella, abogado, jurista, sociólogo, escritor y académico argentino especialista en derechos humanos, democracia, filosofía política, teoría constitucional e igualdad y desarrollo. Actualmente es Profesor en la Universidad Torcuato Di Tella y en la Universidad de Buenos Aires. Además, es director de la Revista Argentina de Teoría Jurídica.
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Binder había afirmado desde MDZ que "el plan que ha presentado el Poder Ejecutivo Nacional es una versión pobre, escuálida y timorata de ese proyecto. La reacción de la oposición es previsible, funcional al empobrecimiento del debate y sin muchas ideas. La sociedad se queda, en consecuencia, sin chicha ni limonada".
Consideró, además, que "la ampliación del número de miembros del Consejo de la Magistratura no apunta a ningún tema de fondo".
Aseguró que "la Creación de nuevas Cámaras de Casación, en el contexto actual, es un plan de burocratización (no de democratización) que sin duda dejará contentos a abogados y jueces con sus nuevos honorarios y cargos".
Lo que no propone Cristina
Binder dedicó un extenso párrafo a lo que se esperaba como anuncio de parte de la Presidenta y no se esuchó ni se escuchará:
"En el camino quedaron grandes temas que no fueron encarados: la verdadera participación ciudadana a través de jurados, la transparencia real y publicidad de todos los procedimientos a través de la oralidad, las medidas de fortalecimiento de la justicia de cercanía para facilitar el acceso a la justicia, la reforma de la abogacía para generar una verdadera abogacía social, el reconocimiento de la justicia de los pueblos indígenas, la modificación profunda del sistema recursivos, la democratización interna del Poder Judicial cambiando las formas de gobierno interno, la creación de una verdadera carrera judicial. Además las medidas están llenas de guiños hacia la corporación judicial. No se toca el tema ganancias cuando la AFIP puede ya comenzar a cobrarlo, dado que lo único que puede hacer el Poder Judicial (en términos administrativos) es negarse a ser agente de retención), nada se dice de la exclusividad que tienen que tener jueces y fiscales, que ocupan todos los cargos universitarios sin dedicarse verdaderamente ni a una ni a otra cosa, nada se dice de los verdaderos sistemas de control patrimonial, ni de cómo evitar que los jueces cobren fortunas con subrogancias y viáticos que los llevan a prolongar juicios, haciendo negocio incluso con los juicios de lesa humanidad. Con estas medidas tampoco se va a “controlar” al Poder Judicial, ni se lo va a sacar de su letargo ni se beneficia a la ciudadanía en su acceso a la justicia".
Sobre su columna en MDZ, el periodista Ernesto Tenembaum consideró que era "de lo más interesante que se ha dicho sobre la reforma judicial". Las redes y blogs especializados en derecho, se "llevaron" el artículo para alojarlo como propio.



