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El "Che" Bergoglio: desobediencia de la derecha católica

“Sin palabras crípticas digámoslo ya todo: no podemos ni debemos seguir al Cardenal Bergoglio”, dice un líbelo católico. Cadena de adjetivos.
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A las acusaciones que se le realizan al papa Francisco por un presunto pasado vinculado a la dictadura argentina se le sumaron ahora otras, que llegan en sentido contrario y desde la derecha católica y nacionalista.

Lo hace un desconocido pero emblemático investigador del Conicet, Antonio Caponnetto, ensalzado por los sectores más reaccionarios de la Iglesia y que dirige la revista Cabildo. Pero es asumido como propio por –entre otros- Radio Cristiandad desde su emisión radial con núcleo en San Luis y sus sitios de Internet.

Se queja amargamente de que no es lo suficientemente antikirchnerista y protesta a viva voz porque un comunicado oficial del Vaticano señaló textualmente que “Jorge Mario Bergoglio hizo mucho para proteger a las personas durante la dictadura”.

Sostiene –sin que ningún sector del Gobierno lo haya replicado- que “lo reprobable habría sido no poder cooperar más con aquellas ´personas´ que, sin motivo alguno, claro, un buen día las Fuerzas Armadas Argentinas se decidieron a combatir. Es la mentira de lo subimplicado”.

Caponnetto es autor de un libro contra Jorge Mario Bergoglio publicado en 2010. Pero no tiene nada que ver con el otro texto que pretendió dejarlo mal parado, El Silencio, de Verbitsky, editado en 2005. No sorprende el carácter de su arenga, sino el virulento llamado al desconocimiento del papado y la desobediencia, algo que también viene sosteniendo con respecto al gobierno nacional.

Libreto para católico Tupperware

En una nota editorial difundida a raíz de la elección y asunción del ex arzobispo de Buenos Aires como sumo pontífice, este laico de la Iglesia retomó algunos puntos de su alegato contra Bergoglio.

El autor –que es reproducido alegremente por muchos sitios web que, con menos prensa que Verbitsky y en la vereda opuesta, se oponen a su papado desde adentro de la Iglesia- cree que “es imposible omitir o ignorar que el hombre que acaba de llegar a la silla petrina arrastra concretos, abultados y probadísimos antecedentes que lo sindican como un enemigo de la Tradición Católica, un propulsor obsesivo de la herejía judeocristiana, un perseguidor de la ortodoxia y un adherente activo a todas las formas de sincretismo, irenismo y pseudoecumenismo crecidas al calor de la llamada mentalidad posconciliar”.

Sostiene que en el cónclave de elección del sucesor de Benedicto XVI “ignoramos si los cardenales electores fueron engañados o resultaron objeto de alguna extraña manipulación, o cerraron su entendimiento a la lumbre del Paráclito”. 

Deja planteada “la incertidumbre sobre la ciencia, la serenidad y la prudencia de este específico Cardenalato para signar a la persona indicada. Humanamente consideradas las cosas —y no es ilegítima esta consideración— la conducta de los electores estuvo condicionada por la circunstancia inédita y atípica de tener vivo al papa al que había que reemplazar. Y reemplazar tras una decisión abdicatoria que aún hoy siembra inquietudes, suspicacias e interrogantes”. 

Ese ecumenismo diabólico de Francisco

A Caponnetto y sus acólitos de la derecha católica le molesta la apertura del papa. No lo ocultan y, de hecho, lo militan activamente en la web.

Así, pone como elementos que dejarían al descubierto la supuesta malicia papal el hecho de que, como dice el autor, “desde las altas y siniestras logias hebreas, como la B’Nai Brith, o desde el templo mayor de la masonería argentina. Documento único en su género este último, en el que la sede local de la Sinagoga de Satanás, con la firma del Gran Maestre Ángel Jorge Clavero, y fechando lo dicho el 13 de marzo, por primera vez se congratula con el nombramiento de un Obispo de Roma”.

“Que rabinos, cabalistas y masones estén de parabienes, y hasta compitan en prontitud por hacer llegar sus adhesiones al nuevo Pontífice, es un aval indeseable que debería preocupar a todo bautizado fiel”, escribe el autor al borde del soponcio para agregar luego: “Tampoco es una señal tranquilizadora que ministros del culto israelita llamen mi Rabino al Papa Francisco, mientras reconocidos representantes del progresismo religioso más radicalizado —como Küng o Boff— ofrezcan su beneplácito en forma ostensible”. 

El festival del adjetivo descalificativo

Caponetto, en su “encíclica” anti Bergoglio, proclama una serie de falencias del nuevo papa que harían sonrojar al mismísimo Luis D´Elía en medio de uno de sus días de incontinencia oral, a saber:

-         “En nada se analogan el abajamiento ascético y el plebeyismo gestual”.

-         “Nos tememos, por lo que ya llevamos visto, que el Papa Francisco esté en tamaño terreno tan completamente desprovisto de un recto criterio, como transido de malos hábitos porteños, fanatismos futboleros incluidos”.

-         “Hay confusión cuando se hace bendecir por el pueblo”.

-         Poseedor de “ademanes gratos a las tribunas aplaudidoras”.

-         “Extraña humildad la de tenerse por axis mundi de una iglesia que recién con uno mismo tomaría conciencia del bien de la pobreza”.

-         “Extraña paradoja la de optar por los pobres pero contar con las fervorosas adhesiones de masones y judíos”.

-         “Si en nombre de la austeridad quedasen abolidas o relegadas todas aquellas hierofanías que comporta el canto, la museta, la estola o la bendición melismática, el Papado no habrá ganado en pobreza evangélica”.

Y de paso, palo para el kirchnerismo

La fundamentalista revista Cabildo reclama, lisa y llanamente, la renuncia de Cristina Kirchner.

Pero aprovechan la asunción de Bergoglio como papa para cuestionar también al kirchnerismo, a pesar de la conocida distancia que hay entre el ahora papa Francisco y el Gobierno, cosa que ningún maquillaje puede cambiar.

Dice quien le da letra a los sectores más a la derecha de la Iglesia que “si Francisco hubiera querido diferenciarse del gobierno argentino, y confrontar abiertamente con los criminales marxistas que lo secundan por doquier, no sólo debió haberlos descalificados públicamente por sus múltiples aberraciones, que bien le constan han cometido y cometen, sino que era la precisa ocasión de proclamar urbi et orbi la falsificación sistemática de la historia reciente que se viene llevando a cabo, con el agravante inicuo de miles de personas cautivas, y centenares de ellas muertas en cautiverio, ofrecidas todas en el altar del revanchismo comunista”.