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Potasio Río Colorado: los impactos del cierre

La caída del proyecto podría duplicar la desocupación de Mendoza. Habrá impacto en la economía por la falta de esa inversión. También afecta la proyección de exportaciones y de recaudación.

Aumento del empleo, más recaudación de impuestos, un salto en la inversión privada y exportaciones por las nubes. Esas eran parte de las proyecciones realizadas sobre el impacto del proyecto Potasio Río Colorado. Ahora, con la suspensión total de los trabajos anunciada y ejecutada por la empresa Vale, todos esos números pasan a ser negativos.

Uno de los impactos más importas es el empleo. Los 4 mil trabajadores que quedarían cesantes implicaría un aumento fuerte en el índice de desempleo.

Hay quienes aseguran que 11 mil personas podrían quedar sin trabajo. Esa cifra implica casi duplicar el desempleo en Mendoza.

Si se tienen en cuenta además los 7 mil empleos indirectos que los sectores mineros dicen  que podrían perderse, las consecuencias son muy significativas: el índice de desempleo provincial podría casi duplicarse.  Según el INDEC, en Mendoza había a fines del 2012 14 mil personas desocupadas. El parate generado por Vale podría dejar al menos 11 mil más. El problema más agudo podría estar en Malargüe, donde las consecuencias podrían ser graves a nivel social. Para ello hay que recordar un dato: el año pasado hubo fuertes protestas porque un grupo de 100 personas se quedó sin trabajo en la mina. Ahora podrían ser miles.


Caída de la inversión

El 2013 era el año de mayor inversión según las proyecciones por la necesidad de avanzar en la construcción de la mina. El pico de demanda de mano de obra se esperaba para esta época y luego la curva iría descendiendo paulatinamente. Ahora el corte fue abrupto. Por eso las empresas piden un plan de contingencias urgente para generar una red de contención. Se calcula que las empresas más grandes podrán reubicar parte del personal en otros proyectos, pero no es el caso de todos.

En cuento a la inyección de dinero, los cálculos iniciales hablaban de una inversión de al menos 2 mil millones de dólares para este año, aunque la cifra real sería mayor por los impactos de la inflación. Vale sólo aportó los recursos mínimos estos meses como para pagar sueldos y los contratos justos y eso ya no cambiará. Incluso disponía del 30% de ese dinero para invertir. Sólo entre los proveedores más chicos se calcula que hubo cerca de 50 millones de dólares de inversión en   la compra de activos (gran parte aún a pagar) que ahora serán ociosos porque fueron comprados para el proyecto. También quedan pagos pendientes de parte de Vale y créditos bancarios a pagar. “Se corta la cadena de pagos, y estalla todo”, aseguran,

Ayer los proveedores recibieron la noticia de primera mano. Vale ordenó desmantelar la mina. Según explican, se espera que la empresa brasileña cumpla los contratos que son imposibles de revertir, pero que también rescinda los que tienen menos costos legales. Por eso la incertidumbre crece.

Pero para Mendoza los impactos serán importantes a nivel económico. Según el estudio de factibilidad económica realizado por la Universidad General San Martín antes de arrancar la construcción, la inversión significaría un aumento del producto bruto geográfico cercano al 3,6%, una cifra enorme para un solo proyecto. Ahora ese posible impulso al crecimiento quedó en pausa.

También se esperaba a mediano plazo un impacto importante en las ventas al exterior de la provincia. Cuando la mina entrara en producción (2014\15) se calculaba un aumento repentino del 35% de las exportaciones de Mendoza, aunque serían exportaciones sin mayor valor agregado.

En cuanto a la recaudación de impuestos, la Nación será la más perjudicada. Es que en los estudios previos se calculó que el 90 por ciento de los ingresos tributarios que dejaría la inversión minera irían a impuestos nacionales.

Además hay otro protagonista atento. El proyecto Potasio Río Colorado iba a requerir una enorme cantidad de gas para poder extraer el mineral (se realiza mediante la inyección de agua caliente en el subsuelo). Y Vale tenía un acuerdo firmado con YPF para extraer gas no convencional de Vaca Muerta para usarlo como combustible. La enorme inversión necesaria para ese proceso vendría de ese acuerdo. Ahora también quedó suspendido. Ayer el CEO de YPF, Miguel Galuccio, dijo que si Vale no cumple, buscarán otra forma de financiar la explotación del gas no convencional.