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Agua turbia: peleas y falta de previsión

Estaba previsto que hubiera problemas, pero nadie alertó a la población. Aseguran que había agua para 8 horas, pero no se tomaron las precauciones necesarias. Internas entre Infraestructura, Aguas Mendocinas e Irrigación.
Foto: Gobierno de Mendoza
Foto: Gobierno de Mendoza

Una contingencia puede ser imprevista y sorprender. Pero también puede ser producto de la falta de planificación. Miles de mendocinos abrieron el surtidor y se encontraron, en el mejor de los casos, con agua turbia e intomable. Aunque para todos fue una sorpresa, en realidad fue producto de una maniobra prevista por el Gobierno, pero no comunicada. El resultado fue un millón de personas sin agua y sin provisiones.

En el medio hay cuatro organismos oficiales involucrados. Ninguno de ellos emitió algún aviso para que la población supiera lo que iba a pasar y estuviera prevenida y recién se comunicó la situación con el hecho consumado. La información oficial sobre la situación se supo recién a las 19 y de manera parcial. Ahora  se pelean por las responsabilidades.

Las maniobras en el Dique Potrerillos estaban previstas con la idea de descargar los sedimentos que las tormentas habían acumulado en la represa.

Según explicaron fuentes del Gobierno, en los estudios previos se sabía que las plantas potabilizadoras tenían agua almacenada para 8 horas solamente y la intención original era no dejar ingresar el agua sucia a las redes. Las maniobras en el dique duraron 4 horas y los principales funcionarios involucrados estuvieron en la represa para ser testigos. Pero dejaron un detalle olvidado: lo que pasaba aguas abajo. Para justificarse, aseguran que la situación era más grave de lo esperado y que por eso tuvieron que mantener las compuertas abiertas más tiempo de lo previsto, sin que bajara la turbiedad del agua.

La empresa estatal Aguas Mendocinas, el principal operador del sistema, ayer informaba oficialmente que el abastecimiento de agua era “normal”, según puede leerse aún en la página oficial de la empresa. Sin embargo en ese mismo momento el agua que ingresaba en las plantas potabilizadoras era “una gelatina” compuesta por distintos sedimentos y las primeras señales de problemas ya aparecían para los usuarios.

El Departamento General de Irrigación no emitió un aviso, aunque desde ese organismo aseguran que su responsabilidad se limita a acompañar las maniobras y no a lo que ocurre con las plantas potabilizadoras.

El Ente Provincial del Agua y de Saneamiento, (EPAS), tampoco emitió algún alerta especial y en su página web siguen apareciendo como novedades algunas actividades oficiales de su presidente, Javier Montoro. Ese organismo es el encargado de defender a los usuarios y de controlar a las empresas que prestan el servicio.

El Ministerio de Infraestructura sólo comunicó lo que hizo luego de terminado el proceso, sin darle margen a la población para prevenir y sin advertir lo que ocurría. El comunicado de prensa fue emitido a las 18.57, cuando el problema ya estaba en las casas. “El agua que se dejó salir durante el tiempo que duraron las tareas es perfectamente utilizable para riego, no así para potablilizar por lo que se solicita un uso responsable y solidario del agua potable”, dice el texto como única referencia.  Aguas Mendocinas hizo algo parecido a las 19 (avisando que el agua salía turbua), pero cuando ya era irreversible y no había tiempo para tomar alguna estrategia de prevención, como acumular agua o cerrar las llaves de paso.

Además de los problemas para los domicilios particulares, la turbiedad y falta de agua afectó al sistema de salud, con suspensión de prestaciones en hospitales y centros de salud (como el del barrio Fuchs) y también con la suspensión de clases en algunas de las pocas escuelas que estaban abiertas.

Palabras cruzadas

A la hora de determinar responsabilidades comenzaron a aflorar las internas. El presidente de Aysam, Luis Böhm, se desligó de las responsabilidades por la falta de comunicación y aseguró que fue responsabilidad del Ministerio de Infraestructura. Según él, hubo un aviso muy laxo. “Se tendría que haber hecho un comunicado durísimo. Se informó mal a la gente desde Infraestructura”, dijo en una entrevista realizada en Canal 9.

"No podíamos saber cuánto iba a durar y qué nivel de turbiedad iba a tener porque era la primera vez que se hacía. Era imposible tratar el agua en las plantas potabilizadoras por la turbiedad", dijo Pablo Gudiño en MDZ Radio.

En Irrigación aseguran que su accionar se limitó a acompañar al Ministerio de Infraestructura en las maniobras sobre el Dique, pero que no tuvieron injerencia sobre lo que ocurrió después. La pelea principal enfrenta a Infraestructura y a la empresa Aguas Mendocinas, desde donde se cruzan acusaciones.

Ahora llega el tiempo de las explicaciones políticas. Por eso los legisladores de la UCR citaron al ministro de Infraestructura Rolando Baldasso; al presidente del Epas, Javier Montoro, y al titular de la empresa Aguas Mendocinas, Luis Böhm, para expliquen las razones de la contingencia.