Carlos Aranda, una renuncia "cantada"
La idea de “renunciar” a Carlos Aranda no era nueva. Luego de los últimos casos de inseguridad, sumado a las adversas elecciones legislativas de octubre pasado y los saqueos de esta semana, cocinaron el final del ministro más longevo del Ejecutivo mendocino. El anticipo de MDZ.
El primero de noviembre de este año se terminó de cocinar la decisión. Fue después de que fuera asesinado el taxista José Moreira y el Ministerio de Seguridad refrendara uno de los papelones póstumos de su existencia al endilgarle antecedentes delictivos que no poseía.
Ello se sumó a la creciente inseguridad en la provincia —que incluyó los casos Derpich y Prado— y terminó de explotar esta semana con la protesta policial que se sumó a los tibios saqueos en la provincia.
Con ese caldo de cultivo a cuestas, Carlos Aranda era número puesto. Y lo fue: este viernes, a través de la cuenta de Twitter del gobernador Francisco Pérez, se conoció la renuncia del ministro más longevo del Ejecutivo provincial. Paradojas aparte: el próximo 21 de diciembre hubiera cumplido cuatro años en su cargo al frente de la cartera de Seguridad.
“La acumulación de hechos delictivos y el malestar que estos provocan, llevó al gobierno de Pérez a evaluar la renuncia de Aranda, responsable de la seguridad en Mendoza. El dato fue confirmado a MDZ por dos importantes fuentes del oficialismo local. La decisión se haría carne al regreso del gobernador de su gira asiática”, publicó MDZ el pasado 4 de noviembre.
El dato, como se dijo, se sustentó en fuentes del propio gobierno, uno de ellos un influyente funcionario que al mismo tiempo es referente del PJ provincial: “No solamente tiene que ver con el delito. Paco quiere mostrar que escuchó el mensaje de las urnas en las últimas elecciones. Aranda no es el único que va a volar en el gabinete”, dijo este diario entonces.
Hasta el radical Luis Petri estaba en conocimiento de que esto ocurriría y lo admitió en esos días a MDZ.
Como sea, la salida de Aranda no provocará ningún cambio per se en torno a la seguridad local, al menos en el corto plazo. El foco para resolver ese tópico tiene que posarse en la “complejización” del delito.
Repentinamente, la provincia se tiñó de aditamentos tales como los sicarios, la venganza y el narcotráfico. Sin embargo, la preparación de las fuerzas de seguridad locales sigue siendo la misma que hace veinte o treinta años. ¿Cómo competir con malvivientes que se modernizan sin cesar en el delito?
Este será el desafío que deberá enfrentar el nuevo ministro de Seguridad. Sea quien fuere.
Hasta el radical Luis Petri estaba en conocimiento de que esto ocurriría y lo admitió en esos días a MDZ.
Como sea, la salida de Aranda no provocará ningún cambio per se en torno a la seguridad local, al menos en el corto plazo. El foco para resolver ese tópico tiene que posarse en la “complejización” del delito.
Repentinamente, la provincia se tiñó de aditamentos tales como los sicarios, la venganza y el narcotráfico. Sin embargo, la preparación de las fuerzas de seguridad locales sigue siendo la misma que hace veinte o treinta años. ¿Cómo competir con malvivientes que se modernizan sin cesar en el delito?
Este será el desafío que deberá enfrentar el nuevo ministro de Seguridad. Sea quien fuere.


