Los votos peronistas y no peronistas nunca serán las dos opciones
En Estados Unidos existe la opción republicana y la opción demócrata; en España, la centro derecha (Partido Popular) y la centro izquierda (PSOE), laboristas y conservadores en Gran Bretaña y en Chile, la Alianza de un lado y la Concertación de Partidos por la Democracia, del otro.
Algunos argentinos sueñan con dos grandes opciones políticas, que se diferencien bien y no confundan al elector a la hora de votar. Sin embargo, revisando los votos de las elecciones de los últimos años (ver gráfico), encontramos que hubo casi un 50 y 50 por ciento de votos peronistas -por un lado- y no peronistas, por otro.
Hace 100 años estaba la clase política liberal y la naciente clase política populista, con Alem e Yrigoyen en Buenos Aires y Néstor Lencinas en Mendoza. Luego llegaron los conservadores y los nacionalistas. Con Perón estas tendencias quedaron bien ubicadas en posiciones antagónicas, con un rótulo que le dará un plazo de vida que aún rige: peronismo vs anti peronismo. Después, el radicalismo vuleve a tomar protagonismo, aunque con no con formato populista de los años 30, sino más bien desarrollista en una vertiente y radical e intransigente, en la otra versión; en tanto los liberales y conservadores siguieron siendo liberales y conservadores, mientras el peronismo quedó proscripto en los papeles, pero no en los sentimientos. La foto de Perón y Balbín no logró contener a esa argentina peronista y antiperonista porque el sector conservador y liberal no estuvo completamente contenido allí y terminó siendo una tercera opción que nunca logró -a nivel país- competir con las otras dos, UCR vs PJ. El radicalismo tuvo su mejor momento en la primera parte de los ochenta y este período que arrancó (y hoy cumple 30 años), la nación fue gobernada por peronistas (muchos) y radicales (pocos). Lo mismo ocurrió en Mendoza, en el que la opción liberal y conservadora (Partido Demócrata) sólo obtuvo un triunfo a nivel provincial en una elección legislativa en 1997.
Algunos años después, algunos peronistas y radicales empezaron a mirarse con cariño y aparecieron algunas fusiones, como el PREPASO en los noventa, la Concertación Plural en 2007 y hoy, el frente porteño UNEN. A la vez, el peronismo con sus divisiones internas llevó a partidos como Unión Popular y en estas últimas elecciones, al Frente Renovador, mientras que el radicalismo fragmentado derivó en el ARI y CC, entre otros.
Todo esto proceso nunca se logró que las opciones derivadas del PJ y la UCR se diferenciaran con con claridad, sobre todo para el ciudadano que va a votar. Sin embargo no pudieron ocultar lo más visible y lo que en el fondo podría terminar siendo las dos grandes opciones para Argentina: peronismo vs no peronismo.
En las elecciones de 2007 , que llevó a la presidencia a Cristina Fernández, hubo 46,07% de votos no peronistas y 53,93% de votos peronistas; en 2009, 51% (no peronista) y 49% (peronista); 2011, 32,07% (no peronista) y 67,93% (peronista), y en las elecciones del domingo último, 45,46% de votos no peronista y 54,54% de votos peronista.
Este cuadro también muestra que el oficialismo puede perder una elección pero no cambiar en el mapa la incidencia del voto peronista. Consultado sobre este tema concreto al analista político Rosendo Fraga su respuesta lo explica con pocas palabras:
"La paradoja es que cada vez hay menos peronistas y cada vez sacan más votos", dijo.
Ahora viene el siguiente planteo: teniendo en cuenta que el peronismo y el no peronismo han sido las dos grandes alternativas de Argentina, ¿ambas pueden ser algún día las opciones de centro derecha y centro izquierda del país?
Además de Rosendo Fraga, MDZ hizo esta consulta al peronista Julio Bárbaro y al radical Ernesto Sanz.
Julio Bárbaro es un histórico referente del peronismo a nivel nacional y no ve a esta corriente política con un formato definitivo que le permita ser alguna vez la opción de centro derecha o de centro izquierda, porque “el peronismo nunca va a ser un partido”.
“Yo no lo veo como una estructura política. Lo veo más como una burocracia política”, opinó.
_ ¿Qué cosas en común tuvo el voto peronista a lo largo de los años?
_ Básicamente era un voto que tenía más razón en el origen del peronismo que en la reivindicación de las clases necesitadas y eso se fue perdiendo con el tiempo. Era una identificación cultural basada en los necesitados, los humildes y los obreros productivos. A lo largo de los años su permanencia se basó en que no hubo otras alternativas. Cada vez tiene menos en común. Tienen en común en que cada vez es más una nostalgia que una definición ideológica.
La respuesta de Bárbaro a la consulta de cómo lo ve hacia el 2015, para él el voto peronista está variando, “cada vez menos ligado al partido”.
Consultado sobre el discurso de Nicolás del Caño, que recurre constantemente al término “trabajador” –que alguna vez fue propio del peronismo´- Bárbaro consideró que “el peronismo fue burocratizándose, aún en las estructuras gremiales. Y es lógico que la izquierda se vaya apropiando de algo que la burocracia sindical abandonó hace tiempo”.
"El peronismo es un fenómeno político en constante mutación. Hoy es muy diferente al de los años cuarenta o al de los años setenta", comentó Fraga. Dice que el hecho de ser un fenómeno político en mutación "es una característica básica, que difícilmente perderá".
En este sentido, el titular de la consultora Nueva Mayoría sostiene que "el peronismo cada vez se amplia en cuanto a su capacidad de representar a sectores contrarios, ambiguos y contradictorios".
En la otra vereda
Ernesto Sanz ve con más optimismo un horizonte con dos grandes opciones políticas, como en los países citados en este articulo, pero no a partir del criterio voto peronista vs no peronista.
"Respecto del bipartidismo probablemente no sea con el concepto tradicional de los dos partidos, pero sí es necesario en Argentina recomponer el equilibrio a partir de dos coaliciones: una coalición en el que seguro el eje será el peronismo, el partido Justicialista y la otra coalición cuyo eje tiene que ser, de acuerdo a los resultados últimos, la Unión Cívica Radical, que ya no es el bipartidismo tradicional de esos dos partidos sino dos coaliciones que giran alrededor de esos dos partidos. Si eso se lograra la Argentina estaría viviendo un momento de mejor calidad en su sistema político, de más equilibrio", dijo.
Y explica por qué descarta el criterio del voto peronista vs no peronista:
"No debería haber una configuración a partir del voto peronista y del voto no peronista. Tiene que haber una configuración a partir de dos coaliciones que puedan salir a captar votos, independiente del PJ o no PJ. La configuración que yo imagino alrededor del radicalismo sólo puede llegar al poder con votos que en otra ocasión hayan votado al peronismo. Una nueva mayoría en Argentina se construye con votos de todos los sectores", detalló.
Así como Bárbaro no vislumbra a largo plazo un formato peronista y Fraga considera que el mismo es mutante, Sanz sí tiene en claro cuál será el formato de una opción definida más por una afinidad ideológica más que partidaria:"
"El formato que yo imagino para nuestro espacio es donde los partidos conserven identidad, al estilo de la Concertación chilena, y haya reglas de juego previsibles y estables en cuanto al funcionamiento diario y a la selección de candidatos. Con ese formato creo que está garantizada la permanencia en el tiempo".
"Nosotros estamos construyendo –y estamos convencidos de ellos- un espacio común entre el radicalismo, el socialismo, la Coalición Cívica, el GEN, Libres del Sur y Proyecto Sur. De ninguna manera es el espacio que se construyó en la ciudad de Buenos Aires", expresó el radical.

