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Pensamiento salvaje: análisis de los "tipos" de kirchnerismo

El kichnerismo en principio es una tendencia política, ideológica y cultural que si bien nace en el seno del justicialismo, a este lo rebasa.
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El mundo político nunca es homogéneo, claro está, toda vez que en él se identifican tendencias orgánicas e inorgánicas expresadas en partidos políticos y movimientos. Esto es una obviedad. Y tampoco lo es al interior de un partido, movimiento o agrupación. Esto también es así dado las líneas internas que se aglutinan en torno de una ideología o manifiesto.

Tomemos en este caso al movimiento más hegemónico en el país desde hace una década que hoy gobierna la argentina, el kirchnerismo.

El kichnerismo en principio es una tendencia política, ideológica y cultural que si bien nace en el seno del justicialismo, a este lo rebasa. Esto es, hay kirchnerismo peronista y kirchnerismo no peronista. Esta es una primera línea de demarcación importante para partir en el análisis.

El kirchnerismo peronista se asienta en el movimiento peronista como una tendencia de época que reivindica una serie de banderas históricas ligadas al primer peronismo, poniendo énfasis más en la figura de Evita que en la de Perón, en muchos casos, especialmente desde la Presidencia y su entorno. Tiene más similitudes con la izquierda peronista de los 70 y asume una visión latinoamericana ligada a los gobiernos populares de la región. Si bien expresa una alta dosis de pragmatismo –especialmente porque tiene la responsabilidad de gobernar- el factor ideológico y simbólico constituye una variable central en su desenvolvimiento. Es más centralista y no saca los pies del plató del Partido Justicialista, herramienta clave para manejar el aparato y orientar a la militancia y sus acciones. Es una construcción que arranca con la primera presidencia de Néstor Kirchner en base a una férrea voluntad política para imponer cambios no siempre con la correlación de fuerzas a favor. Porque además de los rechazos que pueda encontrar en la sociedad por algunas medidas tiene que vérselas con los poderes territoriales de los intendentes de todas las provincias que gobierna el justicialismo. Salta, Mendoza, San Juan, La Rioja, Entre Ríos, y hasta la misma provincia de Buenos Aires por nombrar algunos casos- adhieren al gobierno nacional desde sus gobiernos provinciales. Sin embargo, en sus provincias, son conservadores de las características culturales del pago chico.  Y reitero, es una tendencia o movimiento interno en todo caso en el seno del propio movimiento peronista, que hoy domina el aparato justicialista. Para ser más claro, no es un partido. Y es ahí donde se encuentran las limitaciones del kirchnerismo. Mañana muchos intendentes y gobernadores que hoy se encolumnan en el kirchnerismo no dudarían en volantear sus acciones apoyando por ejemplo a Daniel Scioli.

El kirchnerismo no peronista es tal vez la gran novedad en estos últimos años. La capacidad de articulación que tuvo Néstor Kirchner con otros sectores políticos posibilitó una alianza estratégica en torno a una serie de banderas y reivindicaciones que el propio peronismo y el partido justicialista había dejado de lado en los años 80 y 90. Derechos Humanos, políticas culturales, ley de medios, inclusión de sectores independientes progresistas, intelectuales y artistas, comunidades y minorías sexuales y étnicas, agrupamientos juveniles. Por todo ello es que se auto denominan kirchneristas miembros del Partido Comunista, del Partido Humanista, del Partido Intransigente, muchísimos ex radicales que militaron la causa alfonsinista en la juventud y en la universidad, entre otros. Este sector kirchnerista, no peronista en su procedencia, pone mayor énfasis –aunque no exclusivamente- en la batalla ideológica a desplegar y sostener. El ejemplo más claro es la lucha contra Clarín y el modo en que circulan las construcciones de la noticia. 678 es un botón de muestra que ha hecho docencia sobre cómo interpretar lo dicho y desde dónde se lo dice en el ámbito de las ideas. Rechazan el aparato justicialista por burocrático y tienden a ser más críticos del funcionamiento de aquél a la hora de designar candidaturas en las elecciones y en el nombramiento de funcionarios públicos. Han conquistado espacios en los ámbitos universitarios, en los medios de comunicación, en la política de DD.HH., así como en asociaciones intelectuales que pelean por marcar agenda. Menos pragmático que el anterior, éste kirchnerismo defiende el modelo económico pero marca una distancia con el poderío territorial del PJ que tiende a la conservación más que a la transformación de las prácticas políticas. “A los intendentes no hay con qué darles” dicen por lo bajo. Y esto es así porque prácticamente no tienen casi injerencia en las políticas municipales. Si tuviéramos que clasificar a este sector desde una reducción sociológica diríamos que representa a la clase media de izquierda hoy en la argentina con sus variantes y fracciones de clase al interior de la misma.

Para finalizar, la relación entre ambos es complementaria y de tensión permanente de cara al 2015 que agudizará sin dudas las contradicciones internas de la tendencia general.

Si Cristina no se presentara a una relección los alineamientos no sólo podrían cambiar sino además sucederse rupturas tanto en uno como en otro sector. Es para discutir sin fanatismos ni sospechas. Hace falta discutir antes para no llegar a las trompadas.

Espero que sirva.


Marcelo Padilla.