Pérez en su laberinto
Aspirar a tener un plan de gestión a largo plazo parece un lujo. Igual aseguran que para pilotear Mendoza ni siquiera hace falta eso. Pero sí algunos requisitos indispensables: mantener la provincia estable, tener “algo para mostrar” y, sobre todo, un proyecto político que genere alguna ambición de poder, una “zanahoria” que movilice. Francisco Pérez se sacó el bronceador del verano y encara su segundo año de gobierno tratando de doblar la bisagra a su favor. El 2012 tuvo un barniz opaco en muchos sentidos y en el Gobierno aseguran que se debió a las restricciones (muchas autoimpuestas) para equilibrar las cuentas provinciales. "Hubo días en que no había un peso, literalmente. Superamos bien la sitaución y éste año será mejor", se ilusionan.
Para el 2013 se terminaron los ensayos para el Gobernador. Hay elecciones legislativas, una especie de plebiscito del humor de los ciudadanos, y hay un par de temas que pondrán a prueba la capacidad de gestión: “gobernar” los devastados servicios públicos de la provincia, aprovechar el fin de la promoción industrial para mejorar la matriz productiva y hacer un uso inteligente de los recursos naturales. El cuarto eje es transversal y central: mantener el equilibrio político de su gobierno y, sobre todo, generar algún liderazgo dentro del PJ, algo que se le puede hacer cuesta arriba si se mantienen las disputas de poder internas. Por las dudas ya advierten: insistirán con la reforma de la Constitución (reelección incluida) y Pérez exigirá respeto a su liderazgo.
Lo básico es lo básico
Pérez tiene sueños. Habla de obras multimillonarias, de teleféricos, colectivos inteligentes, desarrollo industrial y muchos proyectos a futuro. Pero todo se cae a pedazos y no sirve de nada si un mendocino cualquiera abre la canilla de su casa y no sale agua o aprieta un botón y no se prende el foquito).
Los servicios públicos están al límite y en malas condiciones. Creen que ese es un foco de conflicto social latente. Hacen falta obras millonarias y prometen más control.
Mendoza está en alerta por el pésimo estado de los servicios públicos y ese va a ser uno de un eje de gobierno obligado para el 2013. Aunque había pronósticos sobre lo que podía pasar, todo quedó más claro en la Navidad que los mendocinos vivieron con humildad y sacrificio a la fuerza: sin luz y sin agua.
El principal problema en ambos servicios públicos es la falta de inversión. En el sistema eléctrico está focalizado en el transporte y la distribución de energía. Ambos segmentos trabajan al límite: todos los equipos disponibles, están en funcionamiento; sin red ni plan B. La variable de ajuste es el usuario.
Respecto al agua la situación se mantiene crítica desde hace años y la empresa Aguas Mendocinas sigue sin poder lograr el financiamiento grueso para las obras estructurales que hacen falta, aunque en los últimos días lograron licitar algunos trabajos para mejorar la red sanitaria.
Hubo mano suelta para autorizar aumentos. A cambio, aseguran que exigirán cumplimiento a las empresas.
En el Gobierno aseguran que se han hecho cargo de la situación. Por un lado tuvieron mano suelta para autorizar aumentos de tarifas (aumentaron la luz, el transporte y el agua y podrían volver a hacerlo) y así, según explican, sincerar los costos y dar aire a las empresas. Ahora, aseguran, vendrá la etapa de “mano dura” en los controles. “La relación con las empresas no es mala. Pero se va a ser muy exigente en los controles”, prometen. El principal objeto de control es nada menos que el grupo Vila – Manzano, que maneja Edemsa. Como se trata de un grupo empresario polirubro y que cruza la mayoría de sus intereses con el Estado (electricidad, petróleo, seguridad, juego, pauta en medios, etc.), Pérez va a negociar con ellos en varias etapas del año.
En el PJ monitorean la situación, pues saben que el problema de los servicios públicos es un histórico foco de conflicto social; sea por el mal servicio o por el aumento de tarifas. "Hubo años de demagogia con las tarifas y por eso tenemos los servicios que tenemos. Nos hicimos cargo de la situación porque no podíamos seguir como un avestruz", dijo un colaborador del Gobernador.
La oportunidad económica
Los principales funcionarios del Gobierno provincial se entusiasman. Dicen que viene una nueva etapa para la economía de Mendoza. Y lo quieren capitalizar políticamente. El 31 de diciembre venció el régimen de promoción industrial que benefició a las provincias vecinas en perjuicio de Mendoza. En el Ejecutivo tomaron como uno de los ejes de la gestión aprovechar el nuevo escenario. “Se va a seguir trabajando con todos los sectores para plantear planes estratégicos. El Gobernador se reúne permanentemente con ellos y queremos aprovechar la caída de la promoción porque se abren puertas para abrir y diversificar la economía”, explican.
Buscan capitalizar el fin de la promoción industrial y prometen elaborar un plan estratégico para abrir la matriz productiva de Mendoza. Reforzar los parques industriales es otro de los ejes.
En materia de producción uno de los ejes que más van a promocionar tiene que ver con los parques industriales. “El objetivo central del Gobierno es reindustrializar la provincia”, sueñan en el cuarto piso de Casa de Gobierno. Para ello le ponen fichas al Polo Tic y al sector metalmecánico. Allí, por ejemplo, ya hubo reuniones con el Grupo Pescarmona para impulsar el desarrollo e instalación de generadores eólicos y romper una curiosa paradoja: en Mendoza se construyen la mayoría de los aerogeneradores del país, pero no hay ninguno en funcionamiento.
Pérez y su gobierno adhieren la modelo extractivo impulsado por Casa Rosada. Y en Mendoza ese esquema por ahora se traduce en la industria petrolera, uno de los motores de la economía local (tanto por su impacto en el PBG general como en el sector industrial).
Van a reforzar la alianza con la petrolera YPF, aún a costa de relajar controles y asociarse a otras empresas de manera indirecta.
En ese sentido la alianza con la empresa YPF, controlada por el Estado, es el eje central. Esa alianza se concretará con la puesta en marcha de EMESA, la empresa provincial de energía, que Pérez pondrá en funcionamiento en los próximos meses. Pérez hizo los deberes para beneficiar a la YPF estatal durante el 2012 y seguirá igual este año, adjudicándole áreas petroleras y sin generar ruidos, aunque haya que pagar algunos costos como el relax en algunos controles. La sociedad con esa petrolera no viene sola, pues en el paquete también llegan las empresas ligadas al grupo Álvarez, al grupo Vila – Manzano y también a otras petroleras más importantes.
En pleno año electoral, uno de los objetivos es "mostrar" algo, como obras en marcha y tratar de cortar alguna cinta.
Todo muy lindo, pero si no hay algo para “mostrar” todo se puede complicar. Por eso este año, con un proceso electoral como centro, esperan revertir la tendencia negativa en obra pública. La idea es al menos mostrar máquinas y gente trabajando. Y si se puede cortar alguna cinta, mejor. La vivienda es uno de los ejes del plan de obras, junto con la ampliación de algunas rutas (como el Acceso Sur y el Norte). Incluso se animan a prometer algo que podría tomar ribetes épicos: inaugurar la doble vía a Tunuyán, una obra de menos de 100 kilómetros pero que está camino a batir algún record de demora.
Pérez y la búsqueda de un proyecto político
El proceso electoral ya comenzó. No en los papeles, pero sí en la rosca. El PJ arde de las internas y las esquirlas pican cada vez más cerca del Gobernador. Sin embargo, en su entorno relativizan los impactos de las disputas. “El PJ siempre está en movimiento. Más en un año electoral. No recuerdo ni un año en que no haya pasado esto. Pero el Gobernador no está afectado”, aseguró un colaborador de Pérez. Incluso intentan despegarlo de la polémica generada entre su vicegobernador, Carlos Ciurca, y el sector azul del PJ. “La relación entre ellos está en su mejor momento”, dicen de manera formal.
El Gobernador busca su propio camino político. Sondea sus chances en la Nación, pero insistirá con la reforma de la Constitución, con reelección entre ellas.
Pero mientras las distintas líneas internas del PJ pelean por el poder interno, Pérez busca su propio camino político. Los cuatro años de gestión son una cuenta regresiva para los gobernadores de Mendoza. Y Pérez necesita su zanahoria que motorice su ambición política. Para ello ha intentado fortalecer su proyección nacional, pero en un ambiente por ahora turbio y con mucha competencia. Hoy las aguas parecen estar divididas en quienes se definen como kirchneristas puros (por ahora Paco está entre ellos) y los que van saltando del barco para subirse al de Daniel Scioli (Ciurca es uno de los abanderados en la provincia). “Toda la energía está puesta en la gestión de Mendoza, Recién va un año de gobierno. Para tener cualquier chance nacional, primero hay que hacer buena letra acá y eso lo entiende bien el Gobernador”, explicó uno de sus colaboradores.
Por eso el proyecto reeleccionista no está abortado. Aseguran que ni bien se retome la actividad en la Legislatura, el oficialismo intentará reimpulsar la reforma de la Constitución, a pesar de la negativa opositora. “Vamos a volver con toda la fuerza por la reforma. El año pasado quedó frenado por el fin de año y las leyes como el Presupuesto. Pero el Gobernador sigue firme en su intención de hacerlo”, aseguró un funcionario encargado de la estrategia.